A los casi tres años de su lanzamiento y con más de 275.000 unidades vendidas, el SUV más compacto de BMW renueva su exterior con un nuevo faldón delantero, de mayor zona pintada en color carrocería, los faros rediseñados (con pestañas superiores de diodos y los típicos anillos luminosos del alumbrado de cruce diurno), nuevos marcos de faros antiniebla, intermitentes integrados en las carcasas de los retrovisores externos, mayor escudo inferior de protección en la zaga, complementado todo con nuevos colores así como embellecedores, llantas, etc. En el interior destaca la nueva configuración de la consola central, más orientada al conductor, nuevos mandos y revestimientos y nuevo volante deportivo (salvo en los X1 sDrive 18d y xDrive 18d). Se ofrece en niveles xLine y Sport Line, así como con el kit deportivo M.
En cuanto a motores, destaca la ampliación de la oferta de los TwinPower Turbo. La gama diesel empieza en el sDrive 16d (motor 2.0 turbodiesel de 116 CV), seguida del sDrive 18d (mismo motor con 143 CV) con tracción sólo trasera, seguidos de los xDrive 18d (con el 2.0d de 143 CV pero tracción total) y el ecológico sDrive 20d EfficientDynamics (con el mismo motor subido a 163 CV en configuración de mínimo consumo y emisiones). Luego los sDrive 20d y xDrive 20d montan este mismo motor con 184 CV, uno con tracción trasera y otro total, y el xDrive 25d llega ya a los 218 CV sobre este mismo bloque a base de la tecnología TwinPower Turbo (con dos turbos soplando en serie). En gasolina, la oferta empieza en el sDrive 18i (motor 2.0 atmosférico de 150 CV y tracción trasera) y sigue luego en los sDrive y xDrive 20i (motor 2.0 TwinPower Turbo con inyección directa y 184 CV, uno con tracción trasera y el otro total), para culminar en el xDrive 2.8i de 245 CV, igualmente TwinPower Turbo, con tracción total y potenciado hasta los 245 CV. Todos montan motores de 4 cilindros, con 1.995 cc los diesel y 1.997 los gasolina.

























