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FERNANDO ALONSO, LA LEYENDA DEL INDOMABLE

29 julio, 2011

Pepe Valenciano

Su historia.

Hungría, 29 de julio de 2011: Fernando Alonso, piloto oficial de la Scuderia Ferrari, cumple 30 años. Fue aquí donde en 2003 empezó su leyenda consiguiendo la pole y ganando su primera carrera, liderándola de principio a fin, dejando al segundo clasificado, Michael Schumacher –quién si no- muy lejos de él.

La leyenda del indomable asturiano había comenzado un poco antes, cuando un jovencísimo Alonso con tan sólo 18 años se proclamaba Campeón de la Fórmula Nissan, en Valencia, en su país, ante los suyos. Fue el principio de una carrera fulgurante, espectacular, y que todavía queda por agrandar. Para Alonso fue lo más importante de su vida, fue el inicio, y sin esa victoria nada sería como ahora. “Sin ese título no hubiera llegado todo lo demás”, declaró Alonso en muchas ocasiones. Esta victoria le abrió las puertas para probar el Minardi en el Circuito de Jerez ese mismo año, 1999, y cuando terminó la prueba, los italianos, atónitos a lo que acababan de ver, le ofrecieron su primer contrato para debutar con ellos en 2001. Mientras tanto, Alonso a lo suyo, gana en el mítico Circuito de SPA (Bélgica) en la F3000, arrollando al campeón. En esas, Ferrari se lanza a por él pero para cederle a Sauber, mientras que Flavio Briatore, su mentor, su amigo, el que nunca le deja tirado, el único de este mundo misterioso y caprichoso de la Fórmula Uno que nunca le abandona, le garantiza el volante del Minardi. El osado asturiano se atreve a decir no a Ferrari, lo que le cuesta el veto de por vida de Jean Todt, a la sazón director de Ferrari y hoy Presidente de la FIA. Este no quererse duró diez años, hasta el fichaje del campeón español por la Scuderia, pero Todt cumplió su palabra: mientras yo esté aquí Alonso nunca vendrá a Ferrari. Y Flavio Briatore cumplió su palabra, y el niño asturiano debutaba con Minardi en 2001, en el Circuito de Australia, con tan sólo 19 años. A la vez que él también debutaban Juan Pablo Montoya (Williams) y Kimi Raikkonen (Sauber). Las comparaciones son odiosas así que se las dejamos al lector. Para Alonso, era el primer récord que se engullía. Sería otro español, Jaime Alguersuari, quien rompería casi diez años más tarde este record de precocidad en el debut de la F1. Su primera carrera despertó el interés por el piloto español, al acabar 12º saliendo del puesto 19º en la parrilla. Y con un coche claramente inferior al resto. Su progresión no para y es 10º en la carrera de Alemania, en Hockenheim. Su siguiente año, 2002, fue una travesía en el desierto en Renault, pero en 2003, consigue su primera pole y su primer podio en uno de sus circuitos talismán: Malasia. Vuelve a romper récord, pues nadie hasta la fecha había conseguido pole y podio siendo tan joven. Ese mismo año, en España, Circuito de Montmeló, hace segundo y se desata la locura y empieza un fenómeno: la “Alonsomanía”, que poco a poco empieza a pulular por los ambientes del olor a goma, a frenos, a aceite, y por qué no, del bendito olor a las chichas guapas que se dejan ver por los circuitos. Se desató la locura en un deporte hasta la fecha desconocido para los españoles, un deporte que parecía inalcanzable para los nuestros. Las victorias no tardarían en llegar. Así, en agosto de 2003, en el Circuito de Hungaroring (Hungría), Fernando Alonso se hace con la pole y con la victoria, rompiendo otro record: era el más joven ganador de la Fórmula Uno. El Ferrari de Schumacher es doblado.

El siguiente año, 2004, fue otra travesía en el desierto, con Renault, sin victorias, pero con podios. Sabe que su momento llegará. Y así fue al año siguiente, 2005, donde deja para la historia dos momentos únicos, sublimes: el primero, las más espectaculares 15 vueltas que dio al trazado de Imola sujetando a Michael Schumacher, 15 vueltas de infarto, 15 vueltas donde el alumno dejaba atónito y descompuesto al hasta ese momento siete veces Campeón del Mundo, el intocable Michael Schumacher. Media España pegada al televisor, corazones acelerados, dedos sin uñas, y Fernando Alonso cruzaba la meta ganando una de las mejores carreras nunca vistas en al Historia del Automovilismo. Definitivamente, se doctoraba ‘cum laude’ y presentaba su candidatura sólida para suceder al ‘káiser’. Pero antes de proclamarse el más joven Campeón del Mundo, nos tenía reservada una ‘delicatessen’: el soberbio, sublime adelantamiento a Michael Schumacher en la mítica curva 130R del Circuito de Suzuka (Japón).

Poco tiempo después, en el Circuito de Interlagos (Brasil), culminaba una gesta histórica para el deporte español: Fernando Alonso se coronaba por primera vez Campeón del Mundo de Fórmula Uno, batiendo otro record, el de precocidad en conseguirlo. Al poco, se anuncia su fichaje por McLaren para la temporada 2007, la que sería su temporada pesadilla.

El año 2006 el jovencísimo campeón se enfrentaba al más difícil todavía, el reto de repetir triunfo, algo nunca visto con su edad y con una escudería, Renault, que no era de las míticas como Ferrari, McLaren, o Williams, por ejemplo. La primera parte del Campeonato, fue un paseo militar del Renault de Alonso, dándose su primera victoria en España, en Montmeló, donde dominó desde la salida con su pole y que no abandonó hasta el final. Fue una apoteosis de 130.000 gargantas y el nuevo color, el azul, que inundaba las gradas. A mitad de temporada, la FIA le juega una mala pasada a Renault prohibiendo su sistema de suspensión delantera inteligente, con lo que perdían su ventaja aerodinámica con su perseguidor, el Ferrari de Schumacher. Empieza la remontada y todas las hadas parecen ponerse de parte del alemán, incluso la propia FIA que en decisiones ‘kafkianas’ toma partido claramente en contra del español, como por ejemplo en Monza, septiembre 2006, cuando sancionan a Alonso por ‘molestar’ a Felipe Massa. Entonces Alonso pronuncia su frase más dura contra los dirigentes al anunciar que “nunca más creeré en este deporte”. Pero la suerte estaba echada de cara al español y en el Circuito de Japón, Schumacher rompe su coche, hace cero puntos y Fernando Alonso ve despejado el camino para proclamarse por segunda vez Campeón del Mundo de F1, otra vez en Interlagos. Nuevo récord del español: el bicampeón más joven de la historia. Es el fin de Schumacher, que resignado y con Alonso ya en McLaren para el siguiente curso, anuncia su retirada de la competición. A partir de ese instante, Fernando Alonso, con tan sólo 25 años era bicampeón del mundo y líder indiscutible de la parrilla. Es nombrado Premio Príncipe de Asturias del Deporte.

2007 empieza con su estreno en McLaren y con un compañero, a priori inofensivo, que pronto se le sube a las barbas, el inglés Lewis Hamilton por quien ha apostado personalmente su mentor Ron Dennis, y en ese momento director del equipo. El español tenía claro que podría ser de nuevo Campeón del Mundo consiguiendo el no va más: tres títulos seguidos y con dos escuderías. Su sabiduría hizo que su McLaren redujese en los meses de pretemporada, el medio segundo que les había distanciado el año anterior con respecto a Ferrari y Renault. En Woking (Cuartel General de McLaren) alucinaban con el fichaje de Alonso. Hamilton, de aprendiz. A las primeras de cambio, en su segunda carrera con escudería nueva, con coche nuevo, el genio de Alonso asomaba y se hacía con la victoria en Malasia, su circuito talismán. Lo de este chico no era normal, llegar y besar el santo. Ningún piloto de estreno en una escudería había ganado una carrera tan pronto. Y Alonso lo hizo. Y lo mejoró con Ferrari, ganando en 2010 su primera carrera con la Scuderia. Al poco, el asturiano gana su segunda carrera con McLaren, en Mónaco, donde ya había ganado con Renault, y seguía rompiendo moldes: ganando en el circuito más mítico del calendario con dos escuderías distintas. Pero en el Principado a Ros Dennos se le ve el plumero cómo pierde el traserillo por el niño de sus ojos, Hamilton. Alonso se da cuenta que ha cometido un error fichando por una escudería que no le da cariño. Los roces se multiplican. Hasta el punto de que en Hungría su propio compañero le denuncia ante la FIA por considerar que el español le ha frenado intencionadamente en la calificación. Fernando Alonso es sancionado con puestos en la parrilla y veía como perdía puntos con respecto a Hamilton, que se igualaba en la cabeza de la clasificación. En McLaren lo tenían claro: el campeón del mundo tenía que ser Lewis Hamilton, inglés como la escudería, inglés como sus dirigentes, inglés como su mentor. Fernando Alonso también lo tenía claro: iban a por el ¡en su propia casa!, y desde ese instante una idea pasaba por su cabeza: abandonar esa escudería ingrata al acabar el curso. Rompería su contrato de tres años como fuese. En China, Hamilton perdía sus opciones con el famoso “Sanganchao”, cuando se quedó atascado en la arena a la entrada del pit-lane. En un intento desesperado de McLaren por ayudar a Hamilton, en la última carrera en Brasil, con Alonso con más opciones que Hamilton de ser campeón, McLaren la pifiaba de manera estrepitosa y permitía que ni uno ni otro fueran campeones: Kimi Raikkonnen se llevaría el gato al agua consiguiendo su único Mundial de F1. Ferrari rebañaba un título que se le resistía desde la irrupción del asturiano. A Ron Dennis le costaba el puesto. Las críticas desde Inglaterra fueron furibundas. Alonso y Hamilton quedaban segundos empatados a puntos. A los pocos días se consumaba un divorcio anunciado: el piloto español abandonaba la nave inglesa y se refugiaba en el regazo de su padre deportivo, su amigo, su compañero, quien más le quiere en este mundo de la F1: Flavio Briatore. Renault recuperaba su estrella, su guía, aunque las nuevas normas de aerodinámica y el abandono de Michelín como suministrador de neumáticos, ya no permitían a Renault dar a su pupilo un coche ganador. Daba igual: Alonso tenía lo que más deseaba: cariño y afecto en el equipo. 2008 y 2009 serían dos años malos en cuanto a éxitos deportivos, pero buenos para Alonso al hacerle mejor piloto, más maduro. Sacaba petróleo de donde no lo había, y conseguía ganar la carrera de Singapur en 2008 aunque salpicada por el ‘affaire’ de Nelson Piquet y su accidente presuntamente premeditado. Conseguiría una victoria más esa temporada. La siguiente, 2009 fue peor: el Renault era una tortuga andante y un tanque aerodinámicamente hablando, un suplicio para piloto español que no conseguiría ninguna victoria, tan sólo un podio en Singapur. El dominio de la Escudería Brawn GP es aplastante de principio a fin. Ni Ferrari, ni McLaren, ni por supuesto Renault, podían hacer nada ante el vendaval que había puesto en escena Ros Brawn. Pero otro vendaval iba a darse en octubre de 2009: la Scuderia Ferrari anunciaba el fichaje de Fernando Alonso como piloto oficial para las tres próximas temporadas. Kimi Raikkonen, el sacrificado. Se cumplía el sueño del asturiano. Se culminaba varios años de rumores. Ferrari se hacía con los servicios del mejor piloto de la parrilla. Alonso se hacía con los servicios de la mejor escudería de la parrilla. Binomio perfecto para el asalto al Tercer Título.

El matrimonio no podía comenzar mejor: Alonso se hacía con la victoria en su primera carrera con Ferrari en el inicio del curso 2010. Este hecho insólito, debutar y ganar, sólo lo habían conseguido tres pilotos. El año no obstante, no empieza bien para Ferrari, que ve cómo su ventaja inicial se diluye a favor de Red Bull, escudería en ciernes que ya había avisado el año anterior. Con un monoplaza aerodinámicamente perfecto, dominaban las carreras con McLaren y Ferrari al son detrás. Sólo la cabezonería y el ímpetu de Alonso, y el espíritu competitivo de una marca mítca, podían iniciar la remontada hasta hacer hincar la rodilla a la escudería del Toro. Y casi lo consiguen. Tras ganar cinco carreras en su primer año con Ferrari, (ni tan siquiera Michael Schumacher logró esta hazaña en su primer año en Ferrari) ganando incluso en su primera carrera en casa, en Monza, ante el delirio de los ‘tifosi, el milagro casi se consume. Pero con una desastrosa estrategia en la última carrera del año en Abu Dabi, regalan el título a Sebastian Vettel que nunca había liderado el Campeonato en todo el año. De nuevo Alonso se quedaba a las puertas de lograr su tercer entorchado. Pero su fidelidad y lucha por la camiseta ‘rossa’ le valdría el premio gordo a poco de empezar 2011: en el Gran Premio de España se anuncia su renovación por cinco años con la Scuderia, que no por nada del mundo quiere perder a su mejor piloto en muchísimos años. En lo que va de año, Fernando Alonso ya ha ganado una carrera, pero la remontada con respecto al Red Bull de Vettel se antoja imposible. El Tercer Título del asturiano, primero con Ferrari, tendrá que esperar. Pero seguro que llegará.

Sus números.

– 2 Campeonatos del Mundo
– 10 años como piloto de Fórmula Uno
– 169 Grandes Premios disputados
– 27 victorias
– 20 poles
– 19 vueltas rápidas
– 68 podios
– 959 puntos
– 1.414 vueltas liderando la carrera
– 45.910 kilómetros recorridos

Fernando Alonso, la leyenda del indomable continuará…

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