Volkswagen Passat 2.0 TDI 140 CV Highline

7 diciembre, 2012
MARIO CHAVALERA

Su motor diesel de 140 CV hace de él un buen rutero de consumo aquilatado y buen confort de marcha, aunque sacrifica parte de sus prestaciones a causa de sus largos desarrollos.
Líder indiscutible europeo en su segmento, este último Passat, séptima generación del modelo desde que VW lanzara la primera en 1973, tiene un aspecto de coche robusto y dinámico, con una agradable sensación de calidad y elegancia bajo la filosofía tradicional de la marca. El frontal luce una parrilla de cuatro lamas horizontales cromadas a la misma altura de los faros, trapezoidales y con luz de cruce diurna por diodos (15 en cada uno). El capó repite la “V” de su hermano Phaeton y los perfiles laterales enlazan los pasos de rueda discretamente marcados, que en nuestra unidad alojaban unas exageradas llantas de aleación de 8×18 pulgadas (de serie este nivel trae llantas de 7×17” con neumáticos 235/45). Detrás, el techo baja suavemente en arco proporcionando a la zaga un aspecto más ligero y ancho (también como el Phaeton), con una estilizada forma de los grupos ópticos divididos entre aletas y tapa del maletero, mientras que a la izquierda asoman por abajo dos tubos de escape disimulados por el deflector.

Misma habitabilidad, más maletero.–Ha mejorado el habitáculo, aunque no la habitabilidad. Nuevos asientos más confortables y de buena sujeción lateral, nuevos revestimientos de puertas, nuevas inserciones de aluminio, nueva consola central, salpicadero de mejor calidad… La consola central muestra en su parte superior un reloj analógico al estilo Phaeton, mientras que la palanca del cambio modifica su posición para acoger a la izquierda la tecla del freno de estacionamiento eléctrico, así como las teclas “Auto Hold” de sujeción en cuesta y del ESP. El maletero cubica ahora 565 litros (antes 461), con anillas y ganchos para sujetar la carga, y la tapa baja hasta el límite del paragolpes, mejorando su acceso.
En cuanto a equipamiento, este nivel Highline pone el Passat a la última, con elementos de serie hasta ahora inéditos, como el detector de cansancio del conductor (que reconoce la falta de concentración del conductor por sueño o cansancio, emitiendo una señal acústica, además de un testigo en el cuadro recomendando hacer una parada (la famosa taza de café). Otro equipo interesante es la recirculación automática del climatizador del aire (Climatronic) controlada por un sensor de calidad del aire. También muy novedoso es el ACC, el control de crucero activo capaz de detener automáticamente el coche por debajo de 30 km/h si detecta riesgo de colisión (entre 30 y 200 km/h, el ACC avisa del riesgo mediante señales acústicas y visuales, disminuyendo la velocidad del vehículo pero sin detenerlo por completo). Otra novedad es el dispositivo “Easy Open” (sólo en carrocería 4 puertas), que abre automáticamente la tapa del maletero al pasar un pie por debajo de la parte trasera del paragolpes, (opción unida al sistema “Keyless Acces” de acceso al coche y arranque sin llave). También cuenta con la opción “Dynamic Light Assist”, el cambio automático de luces largas a cortas, el aviso de cambio involuntario de carril y el de presencia de obstáculos en el ángulo muerto, el asistente de aparcamiento automático “Park Assist II”, que ayuda a aparcar en línea recta y en batería con sólo seguir las instrucciones de la pantalla del cuadro de instrumentos, etc.

Mecánica incansable.–Este Passat Highline 2.0 TDI utiliza el conocido turbodiesel 2.0 TDI de 140 CV con inyección common-rail, con un par máximo de de 32,7 mkg entre 1.750 y 2.500 rpm, asociado a un cambio manual de 6 marchas de desarrollos muy largos para lograr un consumo reducido. Un motor suave y silencioso, que sube rápido de vueltas cuando entra en acción el turbo, con una respuesta firme desde 1.500 rpm y aun más contundente a partir de 2.000. No interesa mucho superar las 3.000 rpm, ya que a partir de ahí hay un notable descenso del par, aunque alcanza bien las 4.000 rpm, pero ya sin apenas ganancia motriz. Por eso y por sus largos desarrollos hay que recurrir a menudo al cambio, por cierto muy preciso, si queremos circular con agilidad. Sus largos desarrollos (58,4 km/h a 1.000 rpm en 6ª) penalizan la aceleración y las recuperaciones, aunque la 6ª se puede utilizar no sólo en llano, dada su buena respuesta a bajo régimen, todo para lograr un consumo muy bajo, pudiendo circular con tranquilidad a 90 km/h a sólo 1.550 rpm sin tirones ni vibraciones.
Las prestaciones del Passat 2.0 TDI 140 CV, como ya hemos comentado anteriormente, se han visto perjudicadas a consecuencia de los largos desarrollos del cambio así como por las ruedas de 18”, no tanto en velocidad máxima (alcanza los 207 km/h) pero sí en aceleraciones, pues el 0-100 km/h lo cubre en 10 segundos y los 1.000 metros salida parada en 31,9 segundos. Y lo mismo en las recuperaciones (incluso más), pues los 400 m a 50 Km/h en 6ª los cubre en 19,2 segundos y los 1.000 m en 35,8, mientras que en 6ª a 50 km/h, realiza los 400 m en 22 y los 1.000 m en 41,9 segundos. A cambio, los consumos se han visto favorecidos de forma espectacular y en ocasiones son difíciles de creer. Circulando entre 90/100 km/h gasta sólo 4,5 lts/100 km, entre 120/130 km/h 5,8 lts/100 km y en ciudad se sitúa en unos muy bajos 5,4 gracias al sistema Stop/Start.

Comportamiento impecable.–Con la misma plataforma del modelo anterior y sus mismas suspensiones independientes (delantera tipo MacPherson y trasera multibrazo), y gracias a su excelente rigidez torsional, el Passat sigue teniendo uno de los mejores comportamientos de su segmento, aunque tan orientado hacia el confort que VW ofrece en opción una suspensión deportiva más firme y 1,5 cm más baja (incluidas llantas de 18”) o una amortiguación activa con tres tarados diferentes. Así, su comportamiento es muy noble y con las llantas de 18” que incluye la suspensión rebajada, el suave tarado original de las suspensiones se corrige en las curvas abordadas a buen ritmo y gana en direccionalidad bajo continuos cambios de apoyo, aunque a cambio presenta algún que otro rebote por las dimensiones de los neumáticos.
La dirección electromecánica ofrece buen tacto pero no informa de lo que sucede en las ruedas y su diámetro de giro (11,4 m) es algo elevado para callejear por ciudad. El tren delantero muestra un ligero carácter subvirador al encadenar curvas enlazadas, en cuya salida al acelerar a fondo puede verse disminuida su capacidad de tracción, siendo el ESP el que nos avisa del carácter conservador del coche, sin que impida trazar correctamente. Por último, los frenos ofrecen una gran progresividad en tacto, y durante la prueba no han dado ningún signo de fatiga.
El equipamiento de este Passat Highline es muy completo; trae de serie detector de fatiga, climatizador bizona, asientos calefactables, testigo de presión de neumáticos, encendido automático de luz de emergencia en frenadas bruscas, ABS/ASR/MSR/ESP, intermitentes integrados en retrovisores exteriores, llantas de aleación (17”), neumáticos autosellantes, 6 airbags, ordenador de a bordo, apoyabrazos central delantero y trasero, reglaje lumbar en asientos delanteros, sensores de lluvia, volante multifunción, encendido automático de luces, rueda de repuesto normal, etc. A cambio su precio (32.370 euros) es algo alto, aunque más competitivo en el nivel inferior Advance (30.620 euros) con llantas más racionales (16”) y un equipo interior algo más sobrio.

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