Desarrollado como el Alto sobre el bastidor del Splash, con 3,5 m de largo por 2,36 de batalla, el Pixo surge como el Nissan más pequeño, por debajo del Micra, con su motor 1.0 de 68 CV (el mismo del Alto/Splash). Y como están las cosas, mejor ofrecer utilitarios baratos de comprar y mantener (de 8.000 a 11.500 euros) con 3 años de garantía, capaces de ajustarse a la economía actual. El Pixo nace así como un coche fácil de comprar, usar y mantener, dentro del espíritu clónico que anima a los fabricantes a ofrecer lo mismo cada uno bajo su propia marca.
Nissan lo lanza como su escalón de acceso, en 50.000 unidades al año (modesto objetivo para tiempos de crisis) con una previsión de ventas para nuestro mercado de 1.500 unidades por año completo (menos de mil en 2009, ya que no está a la venta hasta junio). En dos niveles de acabado (básico Visia, que sumará el 30% de la oferta, en especial dirigida a empresas de alquiler, y Acenta, el 70% restante).

Su bastidor es el mismo de los Suzuki Splash y Alto, con su misma batalla y su misma carrocería 5 puertas para 4 plazas, suave y con un frontal de faros triangulares (que se prolongan sobre las aletas), morro corto y gran parrilla cuadrangular que adopta el aire de familia Nissan, con las dos áreas partidas y su doble fila de tres ranuras en cada una. De cintura alta, pese a sus reducidas proporciones resulta simpático y armonioso, recordando como el Alto a un Renault Twingo de 4 puertas.
Comparte las suspensiones con los Alto/Splash, con eje delantero Mac Pherson y el trasero rígido sobre tres puntos de anclaje, con ruedas de 14 pulgadas y neumáticos 155/65 R14, bastante estrechos para lo que hoy se estila, lo que junto a su bajo peso (855 kg) y buena aerodinámica (Cx de 0,30) le permite anunciar unos bajos consumos (exactamente los mismos del Suzuki Alto, con un promedio combinado de 4,4 litros/ 100 km y sólo 103 gr/km de CO2). Y ello con unas prestaciones bastante dignas para un vehículo tan básico, como son 155 km/h de velocidad máxima y 14 segundos de 0 a 100 km/h.

El motor 1.0 de 3 cilindros (996 cc) es el mismo de los Alto/ Splash, con 68 CV a 6.000 rpm y 9,2 mkg a 3.400 rpm. Pensado sólo para 4 plazas, se ofrece con cambio manual de 5 relaciones (90%) o automático de 4 (10%), y su amplitud, lógicamente limitada dado su carácter de utilitario urbano, resulta suficiente para 4 adultos, en todo caso más que su maletero, que anuncia 129 litros (casi 400 con los asientos traseros plegados, y 774 de volumen máximo hasta el techo). Pero tampoco se puede pedir mucho más a un coche de 3,56 m de largo, 1,60 de ancho y 1,47 de alto… Por dentro ofrece un interior espartano con la máxima funcionalidad posible: cuadro de reloj único (velocímetro) con indicador de combustible, consola central con mandos de aireación y climatización, diversos huecos útiles (en las 4 puertas, bolsillos tras los respaldos…). No hay guantera, sustituida por una repisa portaobjetos, y los frenos montan discos delanteros y tambores traseros, con ABS+EBD de serie y ESP (opcional). Con un diámetro de giro de sólo 9 m, todos vienen con servodirección (eléctrica) y servofreno.
En el nivel Visia, traen de serie los dos airbags delanteros más los laterales, ABS, anclajes Isofix (2) para sillas infantiles, y lavalunetas trasero, además de bandeja cubremaletero, volante ajustable en altura, 4 posavasos (2 delante y 2 detrás), apoyacabezas (4), llantas de 14”, etc… Los Acenta añaden el radio CD con lector MP3, cierre centralizado con telemando, elevalunas eléctricos delanteros (las ventanas traseras se abren en ambos a compás), apertura interior del portón, faros antiniebla y asientos traseros abatibles 50/50. En opción queda la pintura metalizada (única en los Visia), airbags de cabeza + ESP, aire acondicionado y cambio automático.