MAZDA presentó ya a fines del pasado año (en los salones de Bolonia y Los Ángeles) su nuevo «3», la versión 4 puertas —Sport-Sedan— en el norteamericano, y la 5 puertas en el italiano. En todo caso, su comercialización va a ser simultánea, con prioridad para el 5 puertas en el viejo continente —es el más demandado aquí— y del 4 en los EE.UU. El nuevo Mazda3 de 5 puertas refuerza la imagen dinámica que ya tenía el anterior, con un frontal más agresivo (mayor calandra, faros más tendidos) y una zaga más deportiva, con su inclinado portón, deflector más grande de techo y grupos ópticos mayores y más horizontales, repartidos entre portón y aletas. Hay una nueva proporción de curvas laterales, con el nervio inferior que asciende desde las puertas traseras, los perfiles del capó y aletas y las grandes tomas frontales de aire (también en las esquinas) que nos recuerdan un poco el estilo del RX-8.
Las medidas crecen, pero la habitabilidad no lo hace, sobre todo porque se parte ya de un compacto muy grande. Así, el 3 SportSedan se va a los 4,6 m de largo (9 cm más que el actual) mientras que el 5 puertas se queda al filo de los cuatro y medio (4,46 m, que suben a 4,49 en el Sportive, por el kit deportivo de paragolpes). La anchura apenas varía (1,76 m) pero la altura aumenta (1,47 m, 5 cm más) por lo que tiene más mérito haber logrado mejorar su aerodinámica (Cx de 0,30 en el 5p y 0,28 en el sedan), lo que unido a la discreta rebaja de peso (15 kg menos) redunda en menos consumo y emisiones.
Mazda también ha disminuido ruidos (de 6% a 11% menos), una mayor rigidez (+10%) mediante el empleo de más chapas de acero de alta resistencia y retoques en las suspensiones de ambos ejes —suspensión «evolucionada»—. La dirección es nueva, pero siempre electrohidráulica (no sólo eléctrica) lo que se agradece a la hora de apreciar su tacto.
En cuanto a motores, se mantienen los 1.6 y 2.0 gasolina ya conocidos, ambos atmosféricos de 4 cilindros alimentados por inyección electrónica indirecta, con potencias de 105 y 150 CV (14,7 y 18,9 mkg de par respectivamente), con cambio manual de 5 marchas para el primero y sólo automático (también de 5) para el segundo. Pero la mayor novedad estriba en la ampliada oferta diesel, ya que al 1.6 CRTD de 109 CV (el 4 cilindros de 1.560 cc, con turbo variable, común con Ford y PSA, ahora con filtro de partículas de serie) se unen los nuevos 2.2 CRTD estrenados en la gama 6, que vienen a nuestro mercado sólo en sus evoluciones más potentes (150 y 185 CV), con cambio manual de 6 marchas en ambos.
Este nuevo 2.2 (2.184 cc) de carrera larga (86 x 94 mm) frente al anterior 2.0 CRTD «cuadrado» (86 x 86 mm) ofrece un alto par (36,6 y 41 mkg en cada uno) unido a un bajo consumo y unas emisiones de CO2 muy reducidas (144 y 149 gr/km) para su cilindrada, lo que no le penaliza demasiado fiscalmente (aunque el único Mazda3 exento del impuesto de matriculación sigue siendo el 1.6 CRTD, con 119 gr/km de CO2).
Más adelante es probable que se incorpore también a la nueva gama la versión más suave de este nuevo 2.2 CRTD, con 125 CV, aunque no antes de final de año. El que no vendrá es el 2.5 gasolina, que el SportSedan ofrece en EE.UU., sólo interesante para aquel mercado. También se especula con la adopción por parte de Mazda en estos diesel de su propio sistema «Stop & Start» de arranque y detención automáticas del motor en las paradas, el «IStop », un sistema simplificado que evita el motor de arranque y recurre a una posición predeterminada de cilindros (fijada por la centralita de gestión del motor) que deja preparado y «cebado» mediante su inyector al cilindro más próximo a la explosión motriz, para que el arranque (ayudado por un pequeño motor eléctrico) sea instantáneo en éste y arrastre a los demás. Es un sistema sencillo y eficaz, pero que requiere necesariamente la alimentación por inyección directa, por lo que Mazda sólo podrá aplicarlo de momento en sus diesel (y tampoco antes de final de año o bien ya entrado 2010).
Esta abundante oferta diesel (tres frente a dos de gasolina) delata su vocación europea, en especial del 5p (80% de las ventas europeas). En todo caso el Mazda 3 SportSedan se ofrecerá en Europa con las mismas variantes de motor, lo que también ayudará a mejorar su penetración, dado que ambos comparten el nuevo frontal y el sedán también estrena una zaga ligeramente cambiada. También conviene recordar que su maletero (430 litros) es bastante mayor que el del 5p (340), que no varís tras este profundo «restyling».
Todos los nuevos Mazda3 vendrán equipados con ESP (DSC en Mazda) y TCS de serie (además del ABS + EBD), seis airbags (delanteros, laterales y de cortina) y ya en opción faros bi-xenon direccionales, asistente de cambio de carril y testigo de presión de neumáticos (estos dos últimos de serie en el nivel Sportive, junto con los sensores de aparcamiento.






































