SUZUKI parece haberle cogido el aire a los coches pequeños y al acierto del Swift se le unirá muy pronto otro modelo que a buen seguro se hará merecedor de más de una mirada. Es el Splash (en inglés sensación), una especie de monovolumen urbano destinado a tomar el relevo del Wagon R y que diseñado en Japón, empieza a producirse a finales de año en la planta que la marca nipona tiene en Hungría. Estéticamente, el Splash supone un giro de 360 grados respecto al Wagon R, no sólo en las formas, sino también en el contenido. El punto de partida es la plataforma del Swift debidamente acondicionada sobre la que se ha montado la carrocería de 5 puertas.
Esta se presenta con unas formas redondeadas y suaves, muy alejadas de las cúbicas del Wagon R, aunque mantiene una altura poco habitual en un coche pequeño. En el frontal destaca un morro más bien cortito con grandes grupos ópticos, así como una buena toma de aire dividida en dos partes por el paragolpes, mientras que la zaga es bastante vertical, con los pilotos ubicados en la parte alta a ambos lados de la luneta; el portón se abre a ras de paragolpes y tiene un buen grado de apertura. En conjunto, ofrece una imagen atractiva y bastante eficaz desde un punto de vista aerodinámico, con un coeficiente de penetración de 0,32. Respecto a su antecesor, es 21,5 centímetros más largo, alcanzando los 3,72 metros, pero también es 6 cm más ancho y 3 cm más alto, manteniendo la misma distancia entre ejes de 2,36 metros.
Todo ello permite que el interior al que se accede con mucha comodidad ya que los asientos están anclados en posición más elevada de lo habitual, ofrezca cuatro plazas, bastante generosas las traseras en cuanto a espacio para las piernas pero algo más limita-das en anchura todas ellas. El portón trasero da acceso a un maletero que inicialmente ofrece 202 litros de capacidad aunque debajo del piso de carga hay un distribuidor que si se elimina, se ganan centímetros de profundidad como para que las maletas puedan ir de pie; por otro lado, una sencilla operación permite abatir el respaldo y ampliar la capacidad si es necesario; debajo del distribuidor se aloja una rueda de repuesto de emergencia.
El diseño del salpicadero es atractivo y muy funcional. El cuadro de instrumentación lo integra un gran velocímetro que agrupa a su alrededor los diferentes testigos luminosos mientras que en el centro, una ventanilla muestra la información del ordenador de a bordo y distancia recorrida; el cuentavueltas está separado y va ubicado en la parte alta del salpicadero. Otro aspecto práctico del interior, es la profusión de huecos de diferente tamaño que se han habilitado para guardar cosas. Materiales y acabados son correctos, de estilo muy funcional, pero bien presentados.
El Splash llegará al mercado nacional en mayo coincidiendo con la celebración del Salón del Automóvil de Madrid y estará disponible con dos motores de gasolina y un turbodiesel. En gasolina la gama está integrada por un tricilíndrico de 996 cc que ofrece 65 CV de potencia a 6.000 revoluciones.
Le sigue un nuevo cuatro cilindros de 1.2 litros que ofrece 86 CV a 4.000 vueltas y que tanto puede ir asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades o a una automática de cuatro marchas. Por lo que respecta al turbodiesel, se trata del 1.3 JTD Multijet de origen Fiat que rinde 75 CV y que Suzuki produce en una planta que tiene en la India. En la toma de contacto realizada hubo la oportunidad de conducir las versiones 1.2 y 1.3 diesel.
Por lo que respecta al primero, el motor empuja con suficiente fuerza como para que el Splash se mueva con soltura y agilidad en carretera, algo que también sucede con la versión diésel, destacando la suavidad y precisión de las dos cajas de cambio manuales.
En este último caso, el nivel sonoro que emite da la impresión de ser menos elevado que en otros modelos que también lo equipan, quizá debido en parte al buen trabajo de encapsulado que los técnicos nipones han llevado a cabo. Por lo que respecta al comportamiento dinámico, el Splash adopta el mismo esquema que el Swift, es decir, Mac Pherson delante y eje torsional atrás, con unos tarados de muelles y amortiguadores más bien firmes. Por ahora se desconocen equipamientos y niveles de acabado, al igual que el precio, pero habrá disponibles cuatro variantes de color interior y diez colores de carrocería.