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Volvo y Bertone en estrecha colaboración: elegancia italiana e ingeniería sueca

5 marzo, 2010

Los exclusivos coupés de Volvo fabricados en pequeñas series como «top models» han ido apareciendo desde comienzos de los 60. Volvo se dio cuenta pronto de la importancia de abarcar nuevos segmentos de mercado con la ayuda de estos vehículos, para captar el interés de más clientes por otros modelos no tan exclusivos.

Esto funcionó con la serie 1800 que permaneció en producción durante casi treinta años —con cerca de 48.000 vehículos vendidos— y también fue el caso del top model de la serie 240/260, el 262C. El 262C fue diseñado más concretamente a partir de 264 GLE, se fabricó en Italia por Carrozzeria Bertone y salió al mercado en 1977. Bajo una carrocería bonita y exclusiva, con el techo de vinilo negro, el Volvo 262c estaba diseñado para que cuatro personas viajaran con total confort y seguridad. Los asientos, los paneles de las puertas y los montantes estaban tapizados en cuero, mientras que los revestimientos de las puertas llevaban acabado en nogal. El motor V6 de aluminio DE 2.664 cc, dotado de inyección mecánica, desarrollaba 140 CV y estaba asociado a una caja automática que le permitía alcanzar los 170 km/h. Cuando se lanzó la siguiente generación de vehículos Volvo —los modelos 760/740 se presentaron a comienzos de los 80— no pasó mucho tiempo antes de que Volvo repitiera la estrategia: a los dos sedán/Station Wagon les siguió un coupé realmente exclusivo.

Modelo totalmente nuevo

El 262 fue solo una ligera modificación de la carrocería existente, pero el 780 era un modelo totalmente nuevo que no compartía ninguno de los paneles de carrocería con los vehículos de cuatro o cinco puertas. Fue otra vez Bertone quien se encargó del diseño y la fabricación en la planta de Turín. El vehículo se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra en marzo de 1985. «Con el 780, podemos ofrecer un elegante turismo con un diseño personal, detalles exclusivos y un programa de motor único con el énfasis puesto en el confort», afirmó el responsable de marketing de Volvo Car Corporation, Carleric Häggström, en el comunicado de prensa sobre el nuevo vehículo.

El confort era también la palabra que mejor describía el modelo. No era un deportivo sino un vehículo muy confortable, lujosamente equipado y con todo tipo de dispositivos y accesorios de serie.

El doble del precio de un 760 GLE

La mayoría de los dispositivos eran de accionamiento eléctrico: asientos, ventanillas, retrovisores, techo solar. Tenía una unidad de aire acondicionado, frenos ABS, sistema de nivelación automático, centro de información electrónico y un avanzadísimo sistema de sonido. Era bien caro, desde luego, con un precio de 290.000 coronas suecas, unas dos veces el precio de un 760 GLE.

Tenía tres motores para elegir: el V6 de 2,8 litros, un turboalimentado de cuatro o el turbodiésel de seis en línea que Volvo utilizaba en ese momento. Ninguno de estos motores, sin embargo, era capaz de llevar el vehículo hasta una velocidad máxima de 200 km/h, que es el umbral psicológico de las autopistas alemanas, pero era exclusivo, confortable y silencioso. Estaba principalmente dirigido a EE. UU., Japón y algunos mercados de Europa, entre ellos Suecia.

El Volvo 780 siguió en producción hasta 1990 sin ningún cambio importante en el exterior, pero técnicamente se mantuvo al nivel del 760 e incorporó la suspensión trasera independiente para el modelo del año 1988. Finalmente también recibió el estatus de culto del que suelen disfrutar los vehículos exclusivos. Solo se fabricaron 8.518 unidades del 780 y hoy es una pieza de coleccionista que poseen algunos propietarios tanto en Europa como en EE. UU.

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