Plan PIVE-2

5 febrero, 2013
GONZALO NAVARRO

No queremos pecar de excesivo optimismo, pero tampoco caer en el catastrofismo dominante que lejos de ayudarnos a afrontar los graves problemas que tenemos en nuestra economía, nos hunde más en la desesperanza y el desánimo. Por eso queremos saludar el éxito que, pese a sus limitaciones, ha tenido el Plan de ayuda a la Inversión en Vehículos Eficientes (PIVE). Un plan que no sólo ha sido positivo por los 296 millones de euros extra (4 veces más que su dotación de ayuda) que ha permitido recaudar a Hacienda a través del mismo tras agotarse el pasado 10 de enero (casi tres meses antes de lo previsto), sino sobre todo por los casi mil millones (930) estimados por el aumento de la producción de vehículos y componentes así como por los 4.500 empleos que ha permitido mantener en el sector. Y desde Anfac se recuerda también que ha habido otros 200 millones más de ahorro público al frenar el IPC de 2012 en un 0,15%, evitando el desembolso de prestaciones indexadas a ese índice.

Por ello celebramos también que el Gobierno haya aprobado el 2 de febrero 2013 su prolongación por un año o hasta que se acabe la dotación de 150 millones de euros, que permitirán subvencionar la compra de otros 150.000 turismos bajo el mismo esquema del PIVE de 2012, o sea mil euros de subvención aportada por el Estado y otros mil por la marca, al tiempo que introduce otro plan de ayuda (PIMA Aire), esta vez específico para la renovación de vehículos comerciales e industriales ligeros, dotado con 40 millones de euros y con un reparto de la subvención de mil euros por vehículo (hasta 2,5 Tm de peso) y dos mil para los mayores (entre 2,5 y 3,5 Tm). El PIVE por su parte se modifica ligeramente (la antigüedad del coche entregado para desguace se baja de 12 a 10 años, y de 7 para los comerciales, sin exigir ninguna antigüedad en la titularidad de ambos) y se aumenta el tope de precio máximo del vehículo a comprar (30.000 euros), para familias numerosas y vehículos de más de 5 plazas y aumentando también la subvención a 3.000 euros.
La prolongación del plan de ayuda (PIVE-2) excluye a los coches usados, pero amplía el número de vehículos susceptibles de ayuda (siempre que emitan menos de 120 gr. de CO2/Km y queden englobados en las etiquetas A, B, C y D).
El que un plan como éste añada 100.000 ó 120.000 unidades más de venta a las previsiones puede significar la diferencia entre el cierre de una planta o su supervivencia, o entre un ERE y su ausencia. La estimación conservadora para nuestro mercado en 2013 está hoy en los 760.000 vehículos, pero sin PIVE no llegaría a los 650.000… Y si en el segundo semestre se produce el principio de la tan ansiada recuperación de la demanda –y también del crédito–, podríamos hablar ya de las 850.000 unidades, como anticipa Anfac, alejándonos de la angustiosa situación actual, sobre todo en un momento en el que la salida exportadora de nuestra producción acusa la debilidad del mercado europeo.
De ahí la oportunidad de esta prórroga. No es tanto estímulo como un balón de oxígeno para salvar un mercado en un momento en que ni siquiera las patronales que siempre lo han pedido renuncian ya a estímulos fiscales como la supresión del impuesto de matriculación, conscientes de la debilidad de ingresos fiscales públicos. Adelante pues, ya que aunque aún tengamos por delante tiempos difíciles, por fin parece ya vislumbrarse la luz al final del túnel más largo que nos ha tocado atravesar desde hace medio siglo.