La carrocería del Mitsubishi Outlander es monocasco autoportante y mientras que por un lado aumenta su rigidez, su techo de aluminio permite reducir el peso. Además, el cambio de bastidor se ha aprovechado para reducir buena parte de los ruidos y vibraciones.
El frontal destaca por su capó más pronunciado, los grandes faros, el paragolpes integrado en la carrocería con los faros antiniebla y debajo una plancha protectora. Lateralmente, la línea de cintura es ascendente con las tres ventanillas, el pilar C ensanchado por la parte inferior y los abultados pasos de rueda que alojan las llantas de 16 pulgadas con neumáticos 215/70 R 16 y de 18 con neumáticos 225/55 R 18. En la parte trasera sorprende que el portón se abra en dos mitades, la inferior soporta un peso de 200 kg y queda a 60 cm del suelo, lo que facilita la carga y descarga, mientras que la parte superior incorpora una luneta bastante panorámica.
El nuevo Mitsubishi Outlander es 10 cm más largo (4,64 m), 5 cm más ancho (1,80 m) y 1 cm más alto sin barras (1,68 m), mientras que la batalla es 4,5 cm más larga (2,70 m) y las vías también aumentan 4 cm. Con ello, la habitabilidad ha mejorado sustancialmente, ofreciendo un buen confort para 5 plazas y algo más complicado para las dos restantes. De todos modos la versión de 7 plazas cuenta con una importante modularidad, con los asientos supletorios totalmente abatibles en el piso y la ventaja de la segunda fila de asientos deslizante en 8 cm. El maletero con 7 plazas tiene una capacidad de 220 litros, y pasa de 774 ó 882 litros con 5, según la posición de los asientos, y con la segunda fila de asientos abatida llega a 1.691 litros.

