J. Robredo
Integrada en MyConnectedFleet
La nueva plataforma Michelin EV Charge conecta el acceso a más de 1,2 millones de puntos de recarga con los datos telemáticos de los vehículos. El objetivo es ayudar a las empresas a identificar dónde gastan más energía y mejorar la rentabilidad de sus flotas eléctricas.
El coste de utilizar un coche eléctrico de empresa no depende únicamente de la eficiencia de su batería o del precio de la electricidad contratada. En una flota que realiza desplazamientos frecuentes, también influyen el operador elegido, las condiciones de acceso a los cargadores y las decisiones que toma cada conductor durante la jornada. La multinacional francesa quiere intervenir precisamente en este último aspecto con MICHELIN EV Charge, una solución digital orientada a mejorar el control económico de la recarga.

La herramienta permite acceder a más de 1,2 millones de puntos de recarga en Europa mediante una única tarjeta y una aplicación móvil. Su planteamiento está dirigido a compañías que necesitan gestionar vehículos eléctricos en circulación y que no siempre pueden depender de los cargadores instalados en sus propias instalaciones.
Un único acceso para simplificar la recarga en carretera
Para los conductores profesionales, localizar un cargador disponible es solo una parte del proceso. También deben tener en cuenta las condiciones de utilización de cada red y el importe que pagarán por recuperar autonomía. La multiplicidad de operadores puede complicar la planificación de los desplazamientos y dificultar el seguimiento de los gastos.
MICHELIN EV Charge reúne estas funciones en una misma solución. Desde la aplicación, los usuarios pueden buscar estaciones, consultar su disponibilidad y organizar sus recorridos en función de las necesidades de recarga. La tarjeta facilita el acceso a la red integrada en el servicio.

Para las empresas, Michelin destaca un modelo de precios transparente, sin recargos sobre las tarifas aplicadas por los operadores y con acuerdos negociados en determinadas redes. Estas condiciones pueden facilitar el control presupuestario, aunque el ahorro final dependerá de los precios disponibles, los recorridos y el patrón de utilización de cada vehículo.
Michelin EV Charge: la telemática entra en la factura eléctrica
El elemento más interesante para los gestores de flotas es la integración con MyConnectedFleet, la plataforma de gestión de vehículos de MICHELIN Connected Fleet. El sistema combina la información sobre las recargas con los datos telemáticos del parque móvil.
De esta manera, la empresa puede analizar conjuntamente los desplazamientos, el consumo energético, el estado de carga y los hábitos de recarga. El objetivo es detectar prácticas que encarecen la operativa y disponer de información útil para modificar las decisiones de uso.

Por ejemplo, comparar los patrones de desplazamiento con los registros de recarga puede ayudar a identificar oportunidades para planificar mejor las paradas o revisar las opciones utilizadas habitualmente por los conductores. La plataforma facilita ese análisis, aunque los resultados dependerán de cómo se interpreten los datos y de las medidas que adopte cada organización.
La propuesta refleja una evolución en la gestión de los vehículos eléctricos: además de controlar su disponibilidad y autonomía, las empresas pueden incorporar el comportamiento energético a sus indicadores de eficiencia.
Electrificar una flota exige algo más que cambiar de vehículo
La transición al automóvil eléctrico obliga a revisar tanto la selección de los modelos como su utilización diaria. Un vehículo puede resultar adecuado para electrificarse por los kilómetros que recorre y, sin embargo, requerir una planificación específica de las recargas para mantener su productividad.

Según el Barómetro Observatorio de Movilidad de Arval de 2026 citado por Michelin, el 57 % de las flotas ya incluye vehículos eléctricos y otro 19 % prevé incorporarlos en los próximos tres años. Estas cifras ponen de manifiesto la relevancia creciente de disponer de herramientas que permitan controlar los gastos asociados a la nueva tecnología.
MICHELIN EV Charge se suma a las soluciones que MICHELIN Connected Fleet ofrece para evaluar qué vehículos pueden electrificarse atendiendo a su uso real y realizar el seguimiento de parámetros como la autonomía y el estado de carga. La nueva herramienta amplía ese planteamiento al incorporar la gestión de la recarga fuera de las instalaciones propias.
Michelin EV Charge: el coste total de explotación, en el punto de mira
En el mercado profesional, la decisión de electrificar no debería basarse exclusivamente en el precio de compra del automóvil ni en su consumo homologado. El coste total de explotación también depende de la energía, la utilización efectiva, los tiempos de inactividad y las necesidades operativas de cada vehículo.

MICHELIN EV Charge pretende aportar información para mejorar una de esas variables: el gasto energético durante los desplazamientos. La combinación de tarjeta, aplicación y análisis telemático ofrece a los responsables de flota una herramienta adicional para supervisar sus operaciones.
La eficacia de esta propuesta deberá medirse en la práctica mediante indicadores como el coste por kilómetro, el gasto de recarga por vehículo y la evolución del consumo energético. Michelin amplía así su oferta de servicios conectados con una solución que aborda una cuestión cada vez más importante para las empresas: conseguir que la electrificación de sus vehículos sea compatible con la productividad y el control presupuestario.
