Tras su lanzamiento en el pasado mes de octubre, Mazda ha vendido ya 20.000 unidades de su nuevo 2, todas en carrocería 5 puertas que además logró a fines de 2007 las 5 estrellas (máxima calificación) en el test de choque EuroNCAP. Elegido coche del año en varios países europeos (Bélgica, Dinamarca, Croacia, Austria), el Mazda 2 ha supuesto un diseño muy fresco y juvenil en el segmento de los polivalentes urbanos, del que ahora nos llega su segunda carrocería, con sólo 3 puertas.
Con la misma batalla (2,49 m) y dimensiones del 5p (3,9 m de largo, por 1,70 de ancho y 1,48 de alto), el Mazda2 mantiene su misma estética, sólo alterada por la modificación de las ventanillas laterales traseras, ahora más pequeñas y con mayor forma ascendente en cuña, y la caída algo más tendida del pilar C. Pero en general su forma y diseño son iguales, con una aerodinámica levemente mejorada (Cx de 0,31) debido a la posición más rebajada de los espejos retrovisores exteriores.
El acceso a las plazas traseras se ve mejorado por el plegado y deslizamiento hacia delante del asiento del acompañante, y el asiento del conductor se regula 5,5 cm en altura y 25 cm en longitud. La consola central lleva la palanca de cambio sobreelevada, lo que deja libre espacio en el medio para posavasos, toma MP3, toma de corriente (12V), etc.
Detrás hay espacio para tres plazas, habiéndose aprovechado al máximo la anchura útil total. Hay amplios huecos en las puertas (para mapas y botellas de agua de medio litro) y el maletero ofrece la misma capacidad que en el 5p, o sea 250 litros, suficientes para dos maletas o un carro de niño, ampliable hasta casi 800 si plegamos los asientos traseros (por mitades asimétricas 60/40 desde el nivel Active+).
Y hablando de niveles, hay que decir que el de acceso —Active— trae de serie aire acondicionado manual y cierre centralizado con mando a distancia, ABS + EBD, servodirección eléctrica y doble airbag delantero, equipamiento que en el Active+ añade ya el climatizador automático, los airbags laterales y de cabeza (6), el ordenador de a bordo o los espejos exteriores por mando eléctrico y plegables, junto a un equipo audio con lector CD, 6 altavoces y mandos al volante. Por último, el nivel Sportive añade de serie el control dinámico de estabilidad ESP (DSC para Mazda) junto con el control de tracción (ambos opcionales en el Active+), faros antiniebla, kit sport (paragolpes, faldones laterales, deflector de techo y salida escape), acceso inteligente sin llave y arranque por botón, sensores de lluvia y luces y llantas de aleación de 16” de diámetro (con neumáticos de 195/45 R16).
En cuanto a motores, están los tres ya conocidos en la actual gama 5 puertas, o sea los 1.3 y 1.5 en gasolina, y el 1.4 CRTD. Los primeros son los 4 cilindros de 1.349 cc y 1.498 cc, de distribución biárbol y 4 válvulas por cilindro, con 74 mm de diámetro de pistones en el 1.3 litros y 78 en el litro y medio, y ambos con 78,4 mm de carrera. Un bloque bien conocido en Mazda, ahora con distribución por cadena al que se extrae 75 y 86 CV en dos variantes en el primer caso (con prácticamente el mismo par de 12,1 mkg), una para el nivel Active y otra para el Active+, y hasta 103 CV en el 1.5 (con casi 14 mkg), ésta sólo en nivel Sportive.
En diesel está el archiconocido 1.399 cc HDI/TDCI de Ford/PSA, el turbodiesel de inyección directa «common rail», con culata de 2 válvulas por cilindro y sin «intercooler », que se conforma con 68 CV y 16,3 mkg (este motor ya se merece una puesta al día, con «intercooler » incluido, que eleve al menos a los 75/78 CV su rendimiento.
Pero no parece que nadie tenga prisa en mejorarlo…). Al menos su consumo es de los más bajos de su categoría (4,3 litros/ 100 km en el promedio combinado) y anuncia 114 gr/km de CO2, o sea por debajo del tope fiscal del nuevo impuesto de matriculación, por lo que se libra de él.
Tampoco los 1.3 y 1.5 lo superan mucho (129 y 140 gr/km respectivamente), permaneciendo sólo en el primer tramo impositivo. Gracias a su contenido peso (por debajo de la tonelada y casi 100 kg menos que su predecesor) el nuevo Mazda 2 logra buenos registros en rendimiento y prestaciones, que podrían ser mejores de llevar un cambio de 6 marchas al menos en la versión más potente (el 1.5 de 103 CV). Pero Mazda ha optado por la caja tradicional de 5 marchas para todos, con desarrollos ligeramente alargados (entre un 3 y un 10%) y no ofrece opción automatizada. Igualmente los frenos mantienen los tambores traseros en las tres versiones.
En cuanto a precio, la diferencia a su favor es de 500 euros menos por versión, de modo que el Mazda2 Active 1.3 de 75 CV se queda en 11.350 euros en carrocería 3 puertas (11.850 en 5), y el 1.3 Active+ de 86 CV en 13.100 (13.600 el 5p). El más exuberante 1.5 Sportive se va ya a 15.300. y los diesel 1.4 CRTD se mantienen en 12.550 y 13.700, según sean en nivel Active o Active+, únicos disponibles.
En todo caso, unos precios bastante ajustados que deben contribuir a consolidar la buena aceptación de esta segunda generación del Mazda 2, tan unida en diseño y plataforma a su primo de Ford, el Fiesta, pero con su propio estilo.