Maserati Bora: 50 años de un mito

2 mayo, 2021
GERARDO ROMERO-REQUEJO M.
Innovador en su diseño, marcó tendencia

Se cumplen 50 años desde que la marca del tridente presentara el Maserati Bora, su mítico deportivo biplaza que fue el primer vehículo de calle en la historia de la marca con motor central trasero.

El 11 de marzo de 1971, un viento huracanado descendió desde los Alpes en el Salón Internacional del Automóvil de Ginebra materializado en el Maserati Bora. El nombre del viento que sopla con fuerza e ímpetu desde el nordeste sobre el mar Adriático ya tenía representación física en un precioso deportivo italiano. Era la primera vez que Maserati introducía esta favorable ubicación del motor en un coche de producción, inaugurado en el modelo de competición Tipo 63 (1961), replicado por primera vez en el MC12 (2004) y ahora convertido en la seña de identidad del nuevo MC20, el primer modelo con motor ubicado en posición central trasera de la nueva era de la marca.

El origen del proyecto

Tras la compra de Citroën de una participación mayoritaria en Maserati en 1968, su entonces administrador Guy Malleret, sugirió a Giulio Alfieri (ingeniero jefe de la marca del tridente) la creación de un deportivo biplaza con motor central, sin duda la tendencia del momento iniciada por los Ferrari Berlinetta Boxer (BB) y Lamgorghini Countach tras su introducción en años anteriores en la Fórmula 1. Alfieri, que veía en esos momentos una gran oportunidad en desarrollar uno de sus sueños sin las restricciones de presupuesto de antaño, comenzó a trabajar en las soluciones técnicas mientras que Giorgetto Giugiaro desde Italdesign se ocupaba del diseño de la carrocería de este nuevo Granturismo biplaza.

No era la primera vez que Giugiaro colaboraba con Maserati, ya que en 1967 diseñó el Ghibli mientras era diseñador jefe en Ghia, ambos modelos propulsados ​​por un motor V8, pero con una ubicación diferente que condicionaría su diseño final.

Diseño equilibrado e innovador

El resultado fue un coche que marcó tendencia, con formas fluidas y depuradas a base de líneas sencillas pero elegantes que dieron al Maserati Bora una apariencia equilibrada. El enfoque era futurista, con un morro bajo y afilado, diseñado para cortar el aire y que incorporaba faros retráctiles para evitar la resistencia aerodinámica, mientras que la parrilla delantera se caracterizaba por dos tomas de aire rectangulares cromadas con el Tridente en el centro. El capó delantero incluía moderadas elevaciones de los guardabarros, dándole una mayor fuerza visual.

Los laterales insertaban una delgada moldura protectora de goma negra destinada a proteger la chapa de las aperturas de las puertas (poco usual en un automóvil de gama alta), mientras que su alta zaga quedaba aligerada por unas llamativas y largas ventanas laterales traseras. Una línea de cintura que se elevaba hacia el final de su compacta parte trasera que terminaba en una cola truncada y dejaba ligeramente a la vista un diferencial que sobresalía en el eje trasero. Como curiosidad, la ventana trasera se podía abrir para permitir el acceso al motor.

Un potente V8 tras los asientos

El gran protagonista del proyecto fue su motor V8 montado longitudinalmente por delante del eje trasero. Con 4.719 cc, cuatro árboles de levas en cabeza y dos válvulas por cilindro, estaba alimentado por 4 carburadores Weber de doble cuerpo que le hacían entregar 310 CV a 6.000 rpm (dos años más tarde incorporó otro de 4.900 cc), montado longitudinalmente en un bastidor auxiliar instalado en el monocasco.

Instalado justo tras los asientos, Maserati colocó un panel adicional de aluminio alfombrado, como aislamiento acústico adicional para el vehículo, que además se podía levantar fácilmente para acceder al motor. Para reducir el ruido y la vibración, todo el conjunto se montó en un bastidor auxiliar tubular que estaba anclado al chasis monocasco totalmente de acero mediante cuatro soportes flexibles. La rueda de repuesto estaba alojada en una cubierta y almacenada encima de la caja de cambios ZF de 5 velocidades, montada en línea detrás del motor.

El Maserati Bora además incluía suspensión independiente en ambos ejes (por primera vez en un Maserati), 4 frenos de disco (todos ventilados), embrague en seco de disco único y amortiguadores telescópicos hidráulicos con resortes helicoidales y barra estabilizadoras en ambos ejes. La combinación de su esquema de suspensiones ofrecía tanto comodidad a sus ocupantes como las mejores prestaciones, obteniendo una velocidad máxima de 280 km/h, asegurando un gran placer de conducción gracias a la excepcionalmente ágil respuesta del motor y su silencioso interior.

Como curiosidad y para garantizar la mejor posición de conducción, tanto el volante como los pedales eran ajustables, ya que el asiento solo se regulaba en altura. En su ciclo de producción de 1971 a 1978 se construyeron 564 unidades.

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