¿Cómo es posible que a un mes vista del comienzo del más apasionante Mundial de F1, un piloto se la juegue corriendo un Rally de pueblo?. Pues sí, aunque parezca mentira eso ha ocurrido el pasado domingo 6 de febrero, en el Ronde di Andora, en Génova, poco después de las 9 de la mañana. A bordo de un Skoda Fabia, el piloto polaco de Fórmula Uno, Robert Kubica, de 26 años, sufría un espeluznante accidente al chocar el coche que conducía, con tan mala suerte que el guardarrail se introdujo dentro del habitáculo del coche . Las consecuencias han sido terribles: múltiples fracturas, entre otras, las de su mano derecha, salvada de la amputación in extremis en una intervención quirúrgica de siete horas a cargo del doctor Rosello, prestiogoso especialista que realizó la operación en el Hospital Santa Corona de Pietra Ligure. Además, el piloto polaco ha sufrido múltiples fracturas en la pierna, el brazo derecho y severos cortes en el antebrazo derecho afectando gravemente a la movilidad de su mano derecha. El propio doctor Rosello ha contado la dificultad de la operación: «Ha sido una operación muy difícil ya que su antebrazo derecho estaba seccionado en dos partes, con lesiones importantes en huesos y tendones». El copiloto, Jakub Gerber, salió ileso.
El accidente se produjo cuando, sin saber todavía por qué, el coche conducido por Kubica, se quedó fuera de control, según ha contado su mánager, Daniele Morelli. Al parecer, el Skoda Fabia iba a gran velocidad, descontrolándose en una curva, y yéndose a chocar contra el guardarrail de la carretera. El impacto fue tremendo, rompiéndose el guardarrail que impacta bruscamente contra el habitáculo del Skoda conducido por Robert Kubica. Inmediatamente, los mensajes de apoyo y ánimo del padock, no se han hecho esperar. Como tampoco se ha hecho esperar la rápida aparición de Fernando Alonso, que acudió al Hospital para estar con uno de sus mejores amigos que tiene en el circo de la F1. A Alonso se le ha visto visiblemente emocionado por lo que ha visto de su amigo. Es de admirar el comportamiento señor del piloto español.
Hasta aquí los hechos. Pero ahora toca analizar qué diablos hacía Kubica en ese Rally jugándose el tipo a poco de comenzar el Mundial de F1, que como piloto de la Escudería Lotus-Renault, iba a afrontar el próximo 13 de marzo en el Circuito de Sakir, en Bahrein. Y toca también analizar quién diablos ha autorizado al piloto polaco a acudir a este Rally.
Robert Kubica, un excepcional piloto de 26 años, muy rápido (le llamamos “el polaco volador”), agresivo, con una exquisita conducción, muy valiente en las carreras, pero también, leal y honesto en los lances de carrera, muy buena persona (probablemente, de lo mejor del paddock), con un brillante futuro por delante, que ya destacó varios años en la Escudería BMW Sauber, y que el año pasado enseñó los dientes con Renault, superando a su compañero Petrov, ganador de un Gran Premio, ha puesto en peligro su continuidad en el automovilismo del más alto nivel: la Fórmula Uno. Si bien parece haber recuperado la movilidad de la mano derecha, los más optimistas ya hablan de casi un año para su recuperación, por lo que Renault tendrá que buscar otro piloto. ¿Quizá Pedro De La Rosa?, ¿quizá Kimi Raikkonen?, pronto lo sabremos.
De lo ocurrido con Robert Kubica se deben extraer conclusiones claras, serias y rotundas: un piloto de F1 tiene que dedicarse a lo suyo, y no a experimentos de otras competiciones que ponen en peligro su vida y futuro, en jaque a quien le paga, y en vilo a sus aficionados y amigos, que los tiene y muchos. Las escuderías deben tomar buena nota de la afición de los pilotos a competir o a disfrutar simplemente, en deportes de alto riesgo. Así, por ejemplo, los pilotos de Ferrari, participan en enero en su semana alpina, en las montañas de Madonna di Campiglio, donde tiene lugar la “Wroom”, la tradicional cita invernal de la Scuderia Ferrari Marlboro. Allí, Fernando Alonso y Felipe Massa, se divierten haciendo descenso en esquí., ¿Y si se caen y rompen la pierna, por ejemplo?. ¿Qué necesidad hay de exponer a los pilotos a riesgos innecesarios a las puertas de comenzar la competición del Mundial de F1?. Alguien tiene la obligación de poner coto a todo esto.
En realidad, no es la primera vez que ocurre una desgracia de este tipo, ni será la última si las Escuderías no se ponen serios con esto. De hecbo, esto ha pasado varias veces a lo largo de la historia de la F1, como por ejemplo con Juan Pablo Montoya en 2005 corriendo para McLaren-Mercedes, con una lesión de hombro supuestamente producida al resbalarse jugando al tenis y que realmente fue montando en motocross (prohibido por contrato).
Desde aquí, hacemos votos para la pronta recuperación de un tipo que merece realmente la pena, Robert Kubica.
Lo dicho, los experimentos, con gaseosa, por favor.