Los ecologistas apuestan por los coches eléctricos frente a los de hidrógeno

29 enero, 2021
J. ROBREDO
Polémica energética

Los sectores más radicales del pseudoecologismo vial, reunidos en torno a la organización europea “Transport & Environment” (T&E), han calificado a los combustibles sintéticos de “distracción defendida por algunos actores de la industria del transporte para retrasar la implantación de la verdadera solución a los problemas de contaminación del sector, que será la electrificación del parque automovilístico europeo”.

T&E sostiene que la electrificación directa por baterías es el camino más asequible para que los fabricantes puedan cumplir las nuevas normativas de emisiones europeas, afirmando que fomentar el uso de biocombustibles y carburantes sintéticos “retrasaría la transición hacia la movilidad cero emisiones”.

Es también por ello que algunas Marcas están fomentando de manera muy directa e incisiva la electrificación general de sus marcas, aunque pocas pueden afirmar en este momento que disponen de versiones electrificadas en todas sus gamas de producto, si bien muchos comunican sus planes en este sentido hasta 2024.

La intransigencia de T&E a la hora de defender la electrificación directa se extiende a alternativas como el hidrógeno y los combustibles sintéticos, tanto gasolina como biodiesel, a los que considera “incompatibles con los objetivos de descarbonización europeos”.

La falsa premisa de la que parte T&E es la de un suministro de electricidad 100% renovable, en cuyo caso la electrificación directa permite una eficiencia del 94% desde su generación hasta su distribución. En el caso del hidrógeno esta cifra cae al 68%, debido principalmente al proceso de electrolisis (rendimiento del 78%) necesario para obtener hidrógeno de forma sostenible. Y en los diésel y gasolina sintéticos, el rendimiento es del 55%.

Las diferencias aumentan si en lugar de contemplar la generación y el transporte de la energía se añade también el rendimiento del propio vehículo. Hoy día, la eficiencia «del pozo a la rueda» de un coche eléctrico recargado con energía de origen renovable sería del 77%, frente al 33% del hidrógeno, 20% del biodiesel y 16% de la gasolina sintética (siempre según T&E).

Aunque se reconoce que para 2050 todas estas soluciones motrices mejorarán, estos ecologistas radicales sólo dan una mejora al hidrógeno de menos de 10 puntos (el 81% para la electrificación directa, 42% para el hidrógeno, 22% para el biodiesel y 18% para la gasolina sintética).

Lo que está claro es que, tanto la producción de electricidad como la red eléctrica de los países europeos, no podrían alimentar a medio plazo a todo un parque de vehículos dependiente exclusivamente de ser enchufados. Además, la posibilidad de revertir la actual dependencia energética del petróleo en el sector del transporte, lógicamente pasa por incrementar la producción nacional procedente de las fuentes de energía renovables (eólica, fotovoltaica, hidráulica, etc.), lo que parece se está produciendo con mayor lentitud de lo esperado.