Kia Sportage 2.0 CRDi 4×4 Emotion

24 julio, 2012
JUAN ROBREDO

Mitad SUV, mitad todoterreno. Más grande que su predecesor y con un aire más “felino” y la nueva parrilla distintiva de la marca, esta versión 4×4 ofrece aptitudes de auténtico todo terreno. Con suspensiones independientes en ambos ejes y un turbodiesel 2.0 CRDI de 136 CV, presenta uno de los más acertados compromisos del mercado, por un precio final en torno a 31.000 euros.
Cintura alta, perfil medio inferior lateral de diseño cóncavo en ambas puertas, pilares macizos posteriores… Todo viene a resaltar la sensación de robustez de esta tercera generación Sportage, que es 9 cm más larga (ahora 4,44 m) que la anterior, 1,5 cm más ancha y bastante más baja (6 cm menos). Detrás destacan los grupos ópticos verticales junto al portón trasero, que se integran en los flancos, liberando un portón que da acceso a un gran maletero de 564 litros de capacidad oficial, y que roza los 1.400 con los asientos traseros plegados. Y con detalles tales como la luneta trasera practicable, para tener acceso al mismo sin tener que abrir el portón, o la sujeción específica de su cortinilla, para que no estorbe desmontada.

Por dentro, huye del habitual salpicadero en forma de “T” (salpicadero + consola) en favor de una disposición más ancha por los lados que por el centro, donde va una discreta consola. Así se subraya la anchura del coche y su sensación envolvente. La batalla gana 1 cm más que antes, mientras que las vías ganan casi 8 cm (1,61 en ambos ejes). Su mayor voladizo trasero (+7 cm) junto con una altura libre al suelo de 17 cm denotan un carácter más SUV que todo terreno, corroborado también por su menor altura (-3 cm) de asientos y otros tres en el marco superior de las puertas, siendo suficiente aún así para un amplio uso todo camino. Más ligero (91 kg menos) y aerodinámico (Cx de 0,37, antes 0,40), estrena ESP (ESC para Kia) con sensores de vuelco, control de arranque en cuesta y de descenso en bajadas.
Al conducir se agradece la posición dominante, con el volante regulable en altura y profundidad y mayor (4 cm más) juego longitudinal en el asiento del conductor. El cuadro se lee bien, tenemos termómetro de temperatura del motor, y hay más de un metro de altura libre al techo y un gran espacio para piernas en las plazas traseras con una anchura útil trasera de 1,38 m donde caben tres adultos. La banqueta posterior se pliega por mitades asimétricas (60/40) dejando un suelo de carga casi plano que sube a 1.353 litros el volumen total del maletero (que anuncia 564 con 5 asientos y cubica en realidad sólo 410, pero eso sí, alojando bajo su plano de carga el hueco de la rueda de repuesto, que también cuentan. Una rueda normal, con la exagerada monta de 235/55 R18 y hasta con llanta de aleación y todo.
Mecánica brillante.- Sin duda, la mecánica de gasóleo es la más adecuada para un SUV, esta vez a cargo del nuevo 2.0R turbodiesel (derivado del 2.2 de 197 CV del Sorento). Denominado como siempre 2.0 CRDi, da 136 CV a 4.000 rpm y 32,6 mkg de 1.800 a 2.500 rpm, que con su cambio de 6 velocidades le aseguran un gran dinamismo. Es un motor con mucho potencial, como lo prueba su variante de 184 CV (por ahora sólo disponible en Kia con cambio automático). Y quienes no busquen tanta potencia también tienen el nuevo turbodiesel 1.7 CRDi de 115 CV (26 mkg).
Este motor R 2.0 monta inyección directa “common rail” de 3ª generación (1.800 bares), inyectores piezoeléctricos, turbocompresor de geometría variable, nueva recirculación de gases de escape (EGR) refrigerada y filtro de partículas. Mantiene la arquitectura biárbol con 4 válvulas por cilindro y distribución por cadena (con rodamiento de agujas y ajuste hidráulico de taqués) y árbol de compensación de giro. Y pese a ser el mismo motor que ya probamos en el ix35, aquí suena más suave y filtrado, con bastante menos ruido.

Su consumo oficial combinado es de 6 lts/100 km, con un mínimo extraurbano de 5,4 y un máximo urbano de 7. Sus prestaciones también se presentan correctas: 181 km/h de velocidad máxima y 11,3 segundos en el 0-100 km/h, siempre para esta versión con tracción 4×4. Es un motor que gira suave y redondo, tirando con fuerza desde 1.500 hasta 3.500 rpm, con una banda ideal entre 2.000 y 3.000. Pese a anunciar su potencia máxima a 4.000 rpm, en la práctica no compensa subir más allá de 3.600/3.800, so pena de encontrar más ruido que nueces. El cambio va bien escalonado aunque con la 5ª y 6ª pecando ya de largas (más de 52 km/h x 1.000 rpm en 6ª, algo más que en el ix35), se permite en autovía y carretera rápida cruceros cómodos de 120/130 km/h a 2.500 rpm de forma indefinida, con un consumo real de no más de 7,5 lts/100 km, que no está nada mal para un SUV de su superficie frontal, calzado con ruedas de 18” y tracción total.
Como poco, puede bajarse de los 6 lts/100 km (5,9) a base de rodar muy suave a 90/100 km/h, pero en condiciones normales por suave que se vaya es difícil bajar de 6,5, como tampoco es fácil pasar de 9 incluso en conducción rápida, con uso frecuente de 4ª y 5ª, manteniendo los 140/150 km/h en autovía (sobre 3.000 rpm en 6ª). En ciudad se mantiene al filo de los 8 lts/100 km (8,5 como mucho con tráfico intenso y llevando a tope el aire acondicionado). Para un SUV 4×4 de su peso, cilindrada y ruedas, está muy bien, y eso que la unidad probada no venía aún con ISG (el “stop & start” de Kia, ya de serie en estos modelos). Y por prestaciones, este Sportage 2.0 CRDi 4×4 cumple más que honestamente: supera los 180 km/h (183 en 6ª y 177 en 5ª), baja de 11 segundos (10,6) en el 0-100 km/h y cubre el km desde parado en menos de 33 segundos.
Comportamiento: más turismo que SUV.- Con neumáticos de asfalto (Hankook Optimo KH415) y un eje posterior independiente multibrazo su comportamiento en carretera y autovía es impecable, con una suspensión que aunque tira a dura permite un confort bastante alto, aunque sus neumáticos de perfil un tanto bajo (55) para un SUV le hagan pecar de seco de reacciones en los apoyos al límite. Balancea poco y ahora más que nunca nos da la sensación de conducirse como un turismo compacto más que como un SUV, invitando incluso a forzar la trayectoria en las curvas más cerradas. La tracción 4×4 ayuda en estos casos, mostrando una gran agilidad de respuesta y una buena motricidad en curva, sin que el ESP tenga que intervenir apenas salvo en casos ya de fuerza mayor, donde actúa sin contemplaciones para evitar derrapes del eje posterior (con el anterior es más permisivo). Quizá lo que menos nos ha convencido es su dirección, cuya asistencia eléctrica variable con la velocidad no resulta todo lo precisa que hoy ofrecen este tipo de direcciones. Los frenos sí nos han gustado (por potencia, y algo menos por progresividad). Con 4 discos, ventilados los delanteros, un potente servofreno y ABS+EBD, junto al ESP+ TCS (de serie en toda la gama) aguantan bien el trato duro y logran bajar de 60 m en la frenada en seco a 120 km/h, aunque el potente servo obligue a cogerles el tino al principio…

Luego, en tierra, este Sportage se mueve bien para ser un SUV, aunque con neumáticos normales no hay que pedirle peras al olmo. Sobre senderos, pistas forestales y caminos de tierra va sobrado, incluso con ruedas de asfalto. Para usos más complicados sobre tierra, con mayor ataque de rampas y descensos, lo suyo es montar otro juego de ruedas M+S en la medida original básica de 16” (215/70 R16). Con esos neumáticos y aún sin reductora, pero con el selector de bloqueo de tracción al 50/50, llega a ser un auténtico todo terreno ocasional. Su tracción 4×4 de reparto automático de par viene bien en asfalto o sobre pistas de tierra rápidas (sólo actúa cuando las ruedas delanteras pierden agarre, pasando parte del par motriz a las traseras). Pero sobre terreno abrupto o piso deslizante, bloqueando el reparto (“Lock”) al 50/50 en cada eje, constante siempre que no se pase de 40 km/h, y junto a sus otras ayudas (asistente de arranque en cuesta, de frenada en descenso, etc) este Sportage puede pasar prácticamente por todas partes.
Precio/equipamiento: buena relación.- Aunque su precio ha subido un poco en teoría desde su salida hace más de un año, la realidad es que está casi al mismo nivel porque las promociones de lanzamiento se mantienen aunque sea con otros nombres, y de hecho puede obtenerse por poco más de 31.000 euros, bajando al filo de los 27.000 en el nivel Drive (sobre 25.000 en 4×2). Para quienes no sea imprescindible el navegador, los faros de xenon y el techo solar, la opción Drive de este Sportage resulta muy interesante, con la ventaja de montar un tren rodante más racional (llantas de 17” + 225/60 R17).
En todo caso este Sportage 2.0 CRDi 4×4 Emotion viene muy completo, con llantas de aleación de 18”, ESP/ESC, ABS+EBD, DBC+HAC (control de arranque en subida y de frenado en bajadas), seis airbags, climatizador dual de aire acondicionado, radio CD con MP3 + USB, cierre centralizado con telemando, cuatro elevalunas eléctricos, sensor de lluvia y luces, ordenador de a bordo, faros antiniebla, retrovisores exteriores ajustables y plegables eléctricamente e interior fotosensible, alarma antirrobo, y algún que otro detalle especial del nivel de alto de gama, como el cuadro de mandos Supervision, el techo solar panorámico, la tapicería de piel, el navegador GPS o los faros de xenon. Y de postre, la supergarantía Kia por 7 años, exclusiva de la marca coreana y poderoso argumento de ventas unido a un precio final de 31.157 euros, siempre algo negociables.

Versiones del modelo: 'Sportage'