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G. P. ITALIA 2011: “VETTEL GANA Y APUNTILLA EL MUNDIAL. ALONSO HONRA A FERRARI”

13 septiembre, 2011

Pepe Valenciano

Decía el maestro radiofónico José Mª García (¡qué tiempos aquellos en los que se disfrutaba oyendo los deportes en la radio a partir de la medianoche!) que el tiempo es ese juez supremo y soberano que da y quita razones. Y el tiempo que ha pasado este año, carrera a carrera, en salir el sol y aparecer el calor, es el tiempo que hemos necesitado para despertar de un mal sueño: que Ferrari iba mal con frío y lluvia pero no con calor. ¡Menudo invento ese de que sólo calientan gomas con calor!. Se ha visto en Monza la metedura de pata de proporciones estratosféricas que han tenido en La Scuderia del caballito Rampante, al decir carrera a carrera que la causa de sus males estaba el insólito frío que nos acompaña este año en el Mundial de Fórmula Uno. Lo que es insólito es ese planteamiento, porque vamos a ser serios: Red Bull ha arrasado donde Ferrari tenía el último refugio para la reacción, en su casa y con calor. Definitivamente, las vergüenzas del F150º Italia han quedado definitivamente al aire. Ya hasta el presidente Montezemolo lo admite sin tapujos ni reservas: “nuestro monoplaza es una decepción”. Mensaje duro como una roca. Tan claro como el agua.

Así las cosas, el Gran Premio de Monza se empezó a desarrollar el viernes con los entrenamientos libres donde ya se vio por dónde le venían los tiros a Ferrari: por la perfecta aerodinámica del RB de Vettel y Webber, aunque el australiano no va tan fino como el alemán, que –no nos engañemos- por algo es el actual Campeón del Mundo. El F150º Italia de Fernando Alonso y Felipe Massa no iba, no andaba. Insólito. La temperatura era la ideal incluso para calentar gomas duras, treinta grados en las gradas del Autódromo Nazionale de Monza, y cuarenta y pico en el asfalto. La primera sorpresa venía al observar el Red Bull con respecto al resto: muy poco alerón trasero, muy poca ala, ¿acaso renunciaban a la velocidad?, ¿es que no la necesitaban?. El caso es que aunque parezca paradójico, la velocidad punta de Vettel y Mark Webber era ¡la más baja de la parrilla!, y sin embargo ocupaban los primeros puestos de los entrenamientos libres. Así ocurrió en las tres sesiones. Por si acaso, Sebastian Vettel jugaba al despiste y al término de los Libres 2 afirmaba que Monza no se ajustaba a las características de su monoplaza. Y se quedaba tan pancho. ¡Pues menos mal que no se adaptan, porque si no…!.

Después de los Libres 3, un escalofrío recorría el pit-lane: nadie dudaba de que Vettel conseguiría una nueva pole y con ella, 13 de 13 para Red Bull. Efectivamente, los malos augurios se cumplieron y Vettel consiguió su pole, con Hamilton y Button detrás y Fernando Alonso cuarto. La aerodinámica del RB7 es tan brutal que Vettel consiguió la pole con la velocidad punta más baja de toda la parrilla, pero sacando medio segundo tan sólo en la curva parabólica. Con eso les basta. Su carga aerodinámica es tan grande que incluso configuraron el coche ya para la carrera, con marchas largas cortas, pues no necesitan la velocidad, les basta con la tracción tan fuerte que tienen en las salidas de curvas gracias a la carga (más carga aerodinámica = más tracción), para salir disparados en velocidad. Cierto es que el uso de los gases para ayuda aerodinámica (ilegalmente permitido por la FIA tras el paréntesis de Inglaterra, donde precisamente con la prohibición perdió Red Bull y ganó Ferrari), les ha beneficiado, pero también lo es que a diferencia del año pasado, el RB de este año es aún mejor. Han vencido donde antes perdían: en eficiencia, en fiabilidad de sus componentes, y hasta han maximizado el rendimiento del propulsor Renault que en circuitos veloces eran inferiores a Ferrari y McLaren. Da igual si el KERS no les funciona. Si el año pasado Ferrari levantó el vuelo y llegó a Monza con un monoplaza mejorado, este año les ha cogido el toro desde el principio y la cornada sigue sangrando: la herida abierta por el desastre producido por la equivocación en la concepción de los parámetros del túnel del viento, sigue sin cerrarse y va a seguir así hasta que acabe el año. Sí se han solucionado esos problemas y sí se ha mejorado el coche, pero si un monoplaza nace tan errado, las evoluciones nunca son suficientes para arreglar el desaguisado en pocos meses. El actual monoplaza nació mal conceptuado y ya nada se puede hacer, sino trabajar a destajo en el nuevo Ferrari de 2012, en lo que ya están puestos en Maranello.

La carrera se presentaba con la incógnita del bistering en las gomas, que aparecería por la alta velocidad. A eso se amarraban en Ferrari, sabedores de que el monoplaza rosso cuida mejor que nadie las gomas. El día amaneció espléndido, como se esperaba, con calor y más aún a la hora de la carrera. Todos en parrilla creían que la pole de Vettel era por su configuración a una vuelta. Se equivocaban. Ya lo dijo después el alemán, que la clasificación la hicieron con configuración para carrera. Yo creo que hasta ellos mismos se sorprendieron de lograr la pole. Nadie se imaginaba el ritmo que iban a imponer en carrera. Pero desde luego, a lo que nadie apostó fue a ver a Fernando Alonso pasar del cuarto puesto al primero en apenas cuatrocientos metros, poniéndose líder de carrera en la entrada a la primera chicane. Magistral salida del asturiano indomable. Una vez que Ferrari ha resuelto sus problemas de embrague de inicio del Campeonato, Alonso nos está deleitando con las salidas más espectaculares y apoteósicas que se recuerdan, vamos, como en los gloriosos tiempos de su paso por Renault. Los tifosi alucinaban con lo que veían. Vettel se quedaba atónito y apretó los dientes desde el principio. Le habían roto su guión: ser líder de principio a fin, y machacar a sus rivales. Pero con Alonso hay que contar siempre. Por detrás se montaba la montonera y un alocado Luizzi se llevaba por delante a cuatro monoplazas en la primera chicane. Webber se tocaba con Massa y perdía su alerón delantero. Adiós carrera para el australiano que no sabe qué hacer para poder competir mano a mano con su compañero Vettel. Por de pronto, debería salir mejor, pero esta vez fue el embrague quien traicionó al australiano.

Como no podía ser de otra forma, apareció el Coche de Seguridad, para mayor deleite de los tifosi que pudieron ver durante tres vueltas a su icono, Fernando Alonso, liderando la carrera y llenando de esperanzas los corazones ferraristas. La salida del asturiano fue antológica. Las gradas eran un clamor. Otra vez como el año pasado, 2010, veían al Ferrari delante. Pero este año era un espejismo que no tardaría en romper Vettel: en cuanto se fue el coche de seguridad, arremetió contra Alonso que nada pudo hacer para frenar la furia teutona. Un ataque despiadado, arriesgado hasta el absurdo pues puso dos ruedas sobre la hierba que pudo costarle un trompo al alemán y el fin de la carrera. Pero las hadas este año están con el campeón, y se puso delante para poner pies en polvorosa de una manera descarada, descomunal, despiadada: su ritmo era frenético, de vuelta rápida en vuelta rápida.

Por detrás vimos el duelo Michael Schumacher – Lewis Hamilton. Espectacular. Por fin el alemán heptacampeón se divertía, y vaya si lo hacía pues volvía por sus fueros. Su arrogancia y su antideportividad se dejaban patentes al impedir una y otra vez el adelantamiento del inglés, que veía como su rival hacía constantes cambios de dirección, de trayectoria, para salvaguardar su posición, lo que está prohibido. Desde la radio le avisaban con mensajes subliminales que no lo hiciese, so pena de investigación de los comisarios. Pero éstos, comandados ese día por un ex piloto, Derek Daly, que pasó por ser un auténtico kamikaze en sus cinco años de piloto activo, donde nunca ganó una pole, ni una carrera, pero que protagonizó uno de los accidentes más espectaculares que se recuerdan, en Mónaco 1980. Así que quizá porque lo lleva en la sangre no quiso sancionar a Schumacher, o quizá tan sólo para no quitarnos el espectáculo de la persecución de Hamilton. Sólo cuando las gomas dijeron basta, pudo el inglés pasar al alemán. Pero enseguida éste se la devolvió a un dormido Hamilton que no se esperaba la reacción furibunda del heptacampeón alemán. Y al final, lo de siempre: a río revuelto, ganancia de pescadores para el que mejor sabe pescar en estas lindes, Jenson Button, que logró conectar y dar caza a Hamilton, quien enredado en pasar de nuevo a Schumacher no logró sostener a su compañero Button quien en la misma vuelta se comió primero a Hamilton y acto seguido a Schumacher. Valiente Button. Fueron junto a la salida, los momentos estelares del Gran Premio de Monza.

La carrera avanzaba con gomas blandas y Ferrari y Alonso aguantaban en su segunda posición. El otro español en liza, Jaime Alguersuari, protagonizaba una fantástica remontada, desde el puesto 18, piano, piano, hasta llegar a la meta 7º. Le va la marcha. Su mejor puesto en sus 40 carreras en Fórmula Uno. Ojo porque el bravo español sólo tiene 20 añitos. Tiene muchísimo mérito acabar por delante de coches como Force India, Sauber, Williams, y Lotus Renault. Más mérito aún si pensamos que por delante suyo acabaron ‘pilotos desconocidos’ como Massa, Schumacher, Hamilton, Alonso, Button y Vettel.

El momento crítico de la carrera, el momento fatídico llegó con el último cambio de gomas. Ferrari calzaba las duras y empezaba el calvario de Fernando Alonso. Y empezaba la cabalgata de Jenson Buttton, primero y Hamilton después a la caza y captura del bicampeón del Mundo y actual piloto de Ferrari, el español Fernando Alonso. En la vuelta 36 Jenson Button pasaba al F150º de Alonso. El piloto de Ferrari había aguantado segundo dos terceras partes de la carrera, muchísimo para el arma que tiene. A partir de ahí se vio forzado a administrar su ventaja respecto de Hamilton, que a falta de 17 vueltas empezó a volar vuelta a vuelta, herido en su orgullo de verse obligado a abandonar las dos últimas carreras de Monza, y herido en su orgullo por las últimas críticas recibidas sobre su agresiva forma de conducir. Hamilton quería el podio, pero se encontró con un problema llamado Fernando Alonso: un gladiador del asfalto, espíritu indomable, mágico con el coche, que no estaba dispuesto a hurtar a su hinchada del honor del podio. Como un jabato se defendió el español con uñas y dientes, el pie le salía del acelerador, a tope en cada recta, al límite en cada curva; el F150º se desmoronaba con las ruedas menos blandas, verdadero talón de Aquiles de este monoplaza parido mal desde el principio. Pero en el ánimo de Alonso estaba brindar a los tifosi y al apesadumbrado y triste Montezemolo, una breve alegría, un suspiro de alivio logrando un tercer puesto, el podio y la gloria de pisar el más espectacular podio de cuantos hay construidos en los circuitos del Mundial, con una masa de aficionados abarrotando la pista. Bien lo sabía el español por su experiencia de ganar aquí el año pasado. Alonso quería honrarles y no estaba dispuesto a ceder este momento de alegría a su afición. Hamilton se acercaba y marcaba la vuelta rápida de carrera. Las dos últimas vueltas fueron de infarto, pero ahí estaba Alonso, experto en estas lidias como cuando aguantó 13 vueltas a Schumacher en Imola en 2005. O como le aguantó Schumacher a Alonso en el mismo circuito un año después. En esta partida, Hamilton fue más cerebral y no puso en peligro su cuarto puesto. De no haber sido por el tapón de Schumacher, habría pasado a Alonso sin problemas. Otra vez será, debió pensar Hamilton. Michael Schumacher repetía el 5º puesto de la carrera anterior, SPA-BELGICA, certificando la mejoría de Mercedes y la suya propia, pues se le ve más centrado, más acoplado de nuevo. Felipe Massa, siempre discreto él, acabó 6º. Poco bagaje otra vez, bien es cierto que le cogió el toro en la tangana de la primera vuelta.

Y por supuesto, Sebastian Vettel entraba campeón, majestuoso, dando un festival de potencia, de saber hacer, sin errores, con la estrategia otra vez perfecta en su box que supieron medir muy bien la combinación de alerón trasero pequeño, sin ala, casi plano, con el desarrollo de una séptima velocidad muy corta. Volvieron a acertar. Vettel apuntilló el Mundial al que sólo le queda cortar las orejas y rabo para salir a hombros por la puerta grande, y que esta vez no habrá que abrir en la última corrida.

Próxima cita, el Gran Premio de Singapur, Circuito de Marina Bay, el 25 de septiembre de 2011.

¡Un cordial saludo y hasta pronto, amig@s!

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