Con T de «Turbo»
El carismático primer “cabrio coupé” de Ferrari dejó ver en Ginebra su última evolución, el California T, con “t” de turbo, dado que su V8 de casi 4 litros adopta la sobrealimentación proveniente de dos turbocompresores, que elevan su potencia final desde los 490 CV del motor atmosférico a los 560 CV de éste.
Los cambios externos son muy discretos, apenas leves modificaciones en aletas y bordes de grupos ópticos, manteniendo en esencia el diseño de Pininfarina, realizado en colaboración con el Centro de Estilo Ferrari, correspondiente a un deportivo de motor delantero longitudinal. Hay un intento en los guardabarros traseros de recordar los de tipo puente del 250 TR, para reforzar la sensación dinámica de movimiento, mientras que la toma frontal de aire se ensancha ligeramente para hacer sitio al radiador de los “intercooler” de los turbocompresores. Por detrás se subraya la impresión de anchura y se afila la penetración aerodinámica inferior mediante un difusor con tres derivas.
Pero los cambios más importantes se encuentran bajo el capó, donde el soplo paralelo de dos turbocompresores por bancada eleva la potencia de su V8 de 3.855 cc hasta los 560 CV a 7.500 rpm, pero sobre todo aumenta su par un 50% más, ahora con 77 mkg. Su nueva potencia le permite prestaciones del máximo nivel (de 0 a 100 km7h en 3,6 segundos y 316 km/h de velocidad punta), mientras que su consumo baja un 15% y un 20% sus emisiones de CO2, que se quedan en el umbral de los 250 grs/km (antes casi 300 grs/km). Hay que recordar que este motor nació en 2009 como uno de los “pequeños” de Ferrari, con 4.297 cc y 460 CV, al que luego la marca de Maranello hizo ganar 30 CV más hasta alcanzar los 490 CV (a 7.200 rpm) y 51 mkg (a 5.000 rpm) de par máximo, gracias a la reprogramación de su centralita y el empleo de unos nuevos colectores de escape.
Ahora Ferrari ha dado el gran salto, elevando su cilindrada hasta casi 5 litros y dotándole de dos turbocompresores, uno por cada bancada de 4 cilindros. El nuevo motor es el primer motor comercial turbocomprimido de Ferrari en el siglo XXI, marcando el regreso de la marca del “cavallino” a los motores turbo en aras de un menor consumo y sobre todo, menor emisión de CO2.

El bastidor ha sido discretamente reforzado (son 26 mkg más de par, que tienen que notarse), gracias a la aplicación de nuevas técnicas de moldeado y soldadura del aluminio utilizadas por el centro de Scaglietti, sin merma ni incremento de peso (el último California ya logró rebajarlo en 30 kg en el “restyling” de 2012), y se sigue ofreciendo el paquete opcional “Handling Speciale”, para quienes desean una conducción aún más dinámica -aunque no demasiado extrema- con modificaciones en la suspensión que disminuyen el balanceo y mejoran la respuesta de la dirección. Esta opción incluye la amortiguación variable inteligente (a través de amortiguadores de control magnético) ahora más rápida (+50%) bajo un “software” especial patentado por Ferrari, junto a una dirección con una relación más rápida (+10%).
En cuanto a su carácter de “cabrio coupé” (o mejor dicho, “roadster/coupé”, dado que es un biplaza) no hay novedades especiales. Pudimos ver como se accionaba en tan sólo 14 segundos (y no en el “stand” de Ferrari, donde entre la aglomeración y en que apenas te dejaban ver la unidad blanca expuesta no se podía disfrutar de sus modelos, sino en el de Pininfarina, donde se podía admirar con más calma una unidad en azul “Swaters”).
Sin duda, este techo/luneta retráctil de vidrio constituye uno de los principales atractivos de este modelo, que, aunque no sea uno de los más caros de Ferrari (en la última ocasión en que pasó a 490 CV ni siquiera subió de precio) es sin duda tan espectacular y bonito o quizá más que el 458. En todo caso, y ya que hablamos de precio, se da por sentado que esta vez si subirá el mismo, aunque no demasiado. Algunas fuentes internas calculan que se situará entre los 220.000/240.000 euros (ahora vale 200.000), por lo que seguirá siendo la opción de acceso a la marca del “cavallino”, aunque esta vez ya muy cerca del 458.

En todo caso Ferrari tampoco pretende una venta masiva (es la marca especialista que más vende, Porsche aparte, y con vender siete millares de coches al año se da por más que satisfecha, como destacó su presidente, Luca di Montezemolo, que hizo acto de presencia en el “stand” durante su presentación). No olvidemos que ya es uno de sus modelos más solicitado, que batió el récord de demanda de un Ferrari en 2011, contribuyendo de forma muy notable a la rentabilidad de la marca (que supera los 2.400 millones de euros en ingresos y los 200 en beneficio neto, con el mejor margen sobre ventas del sector automovilístico, por encima del 14%, superando incluso a Porsche).
Lo que es evidente es que con su nuevo V8 turbo, el California T tiene argumentos más que sobrados para seguir siendo el Ferrari más comercial de la historia: en Suiza ya tiene una larga lista de espera para cuando empiecen a entregarse las primeras unidades, a principios del verano.










