Persigue garantizar la continua mejora de la seguridad vial y evitar un mayor deterioro de las infraestructuras
El Club apuesta para que se haga una prueba piloto en determinados tramos de la red viaria, tal como se está haciendo en diferentes Estados miembros de la Unión Europea, y se evalúe posteriormente a su impacto en términos de coste-beneficio
Los supercamiones (de 60 toneladas) pueden llegar a medir 25 metros de longitud y 4,5 metros de altura
El RACC, en referencia a la modificación del Reglamento General de Vehículos que permitiría la circulación por la red viaria española de camiones de masa máxima de 60 toneladas, solicita su suspensión mientras no se haya realizado una prueba piloto en determinados tramos de la red de carreteras (tal como ya se está haciendo en diferentes Estados miembros) y hasta que no se evalúe su impacto en términos de coste-beneficio.
En la actualidad, el transporte de mercancías en España se realiza en camiones de hasta 16,5 metros, entre cabeza tractor y remolque, o de 18,5 metros en camiones rígidos que sumen un remolque.
Prueba piloto decisiva
El RACC propone una evaluación previa con tal de conocer en qué medida se consiguen los objetivos planteados referentes a ahorro energético, disminución de emisiones y menores costes en la actividad del transporte. El estudio previo también permitiría valorar parámetros referentes a:
Seguridad vial: cómo se comportan los dispositivos de seguridad activa, como por ejemplo el sistema de freno, en este tipo de vehículos.
Afectación en las infraestructuras: mayor deterioro del pavimento de la carretera y afectación en los sistemas de contención de vehículos en caso de impacto.
Apostar por el transporte ferroviario de mercancías
La propuesta de autorización de una mayor carga logística por vehículo en carretera (camiones de 25,25 metros de longitud y 4,5 metros de altura) puede tener un impacto negativo en el transporte ferroviario de mercancías que se concibe como una alternativa al transporte logístico por carretera. En este caso, el transporte ferroviario optimiza de forma notable los costes de transporte sin afectar la circulación de las carreteras y permite una menor emisión de contaminantes producidos por la movilidad motorizada.