Para nadie es un secreto que S.M. D. Juan Carlos I es un gran aficionado a los coches y las motos. Y no sólo por los coches oficiales que forman parte de la flota oficial de vehículos del palacio de la Zarzuela (la llamada PME compuesta por 72 vehículos, de los que 12 son para los reyes e infantas -modelos de gama alta debidamente blindados- y el resto para todo el personal de la Casa Real, sino por la colección de coches de lujo que pertenece al Patrimonio Nacional, donde figuran una cuarentena de coches de desfile guardados en el palacio de El Pardo, entre ellos modelos históricos como el Mercedes que Hitler regaló a Franco, o tres Rolls Royce Phantom, entre ellos con el que se casó el Príncipe Felipe y doña Leticia. En estos modelos se incluyen diversos coches regalados al monarca con ocasión de distintos eventos; entre ellos, un Rolls con apliques de oro (regalo del Jeque de Kuwait) y los dos Ferrari recién llegados, obsequio del emir de Abu Dhabi a S.M. el Rey. Valorados en cerca de medio millón de euros, los dos Ferraris (entre ellos un “modesto” California) están de momento en el garaje de La Zarzuela, sin que al parecer ningún miembro de la familia real se haya puesto todavía al volante de ninguno (y el rey menos, ya que aún no se ha repuesto del todo de sus problemas de cadera). Y como regalo institucional, tampoco pueden constar en la flota privada sin chofer (los coches propios adquiridos por ellos mismos) de la familia real (formada por 13 coches). Veremos al final dónde acaban los Ferrari de Abu Dhabi, y si antes de pasar al Patrimonio los disfruta un poco el Rey…
DOS FERRARIS PARA UNA COLECCIÓN MUY REAL
10 agosto, 2012
JUAN ROBREDO
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