
Han pasado 15 años desde que en 1999 Renault compró la rumana Dacia, el fabricante nacional de automóviles de aquel país (fundado en 1966) que fabricaba bajo licencia de la marca gala, desde su fábrica de Pitesti, modelos jubilados de la producción europea occidental; los R8/R10 primero (Dacia 1100) y luego el R12 (Dacia 1300), que siguieron fabricando incluso en la década de los 90. Dacia adquirió sus diseños y utillaje y los produjo con ligeros cambios estéticos, exportándolos no sólo a los países de su entorno (antes de la caída del “telón de acero” en 1989) sino a mercados occidentales como el Reino Unido (Dacia Denem, Aro 10). Y hasta desarrolló modelos propios, bajo plataforma Renault.
Con esa producción, Dacia logró la madurez industrial que condujo a que en 1999 Renault entrase en su capital adquiriendo el 51% del mismo. Durante 5 años, Renault se centró en preparar Dacia para su nueva etapa como marca “low cost” del grupo, y para que se estrenase con un modelo propio, el Dacia Logan que salió al mercado en 2004. Al tiempo fue aumentando progresivamente su participación accionarial en Dacia subiendo al 99,3 (2003).
En esos 5 años, Renault preparó a Dacia como marca generalista de bajo coste, hasta lograr una implantación como la actual (2,7 millones de vehículos vendidos desde 2004, con presencia comercial en 43 países). Al Logan de 2004 y sus versiones berlina y familiar siguió el Sandero (2007) y el gran éxito de la marca, el todo camino Duster (2010), sumados a sus últimas variantes (Sandero Stepway, el monovolumen Lodgy, y los comerciales Dokker y Dokker Van…). Un total de 8 modelos fruto de una inversión de 2.200 millones de euros, modelos que unas veces lucen la marca Dacia y otras la del rombo, según a los países a los que se exporten.
La nueva Dacia “low cost” cumple pues ahora su primera década, siempre bajo la idea inicial de fabricar coches de bajo precio pero de calidad digna para países en vías de desarrollo, desde sus plantas internacionales además de la rumana de Pitesti (en Brasil, Rusia, Colombia, India y Marruecos), a las que pronto se unirá la de Irán (con capacidad para 250.000 coches), paralizada hasta ahora por las sanciones económicas a este país. Producción que en 2013 ha superado con creces el millón de unidades, de las que 350.000 salieron de la planta rumana de Pitesti (Mioveni) abastecida con motores producidos en la planta española de Renault en Valladolid, que ahora también suministra a la marroquí de Casablanca.
Y no son sólo los países emergentes. Donde se dijo “digo” (sólo para países en vías de desarrollo) luego se dijo “Diego”, comenzando por la propia Francia, donde Renault “regaló” a sus concesionarios franceses la venta de los Dacia, operación a la que también se apuntaron otros países europeos, entre ellos España. Y a donde no llega como Dacia, llega como Renault (una decena de países más).
En suma, Dacia crece como la espuma también en los mercados “maduros”, habiendo registrado en el primer trimestre de 2014 el mayor crecimiento del mercado europeo (+46%) logrando una cuota del 2,5% del mismo. En cuanto a España podría crecer el 50% en todo el año y vender, unas 40.000 unidades… Cifras para felicitarse en un aniversario histórico: el de una marca que supo reinventarse hasta convertirse en el símbolo del automovilismo “low cost” a la europea. Felicidades Dacia, o lo que es lo mismo, felicidades Renault.