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Corea del Norte: adiós a la aventura automovilística

7 diciembre, 2012
JUAN ROBREDO

Envidioso quizá del esplendor automotriz de su vecino del Sur, Corea del Norte emprendió hace unos años (en 2000) una insólita y extraña asociación con la iglesia surcoreana de la Unificación (la conocida secta Moon) a través de la que ambos crearon la marca Pyeonghwa Motors, mediante una sociedad conjunta en la que el ultraortodoxo régimen comunista norcoreano poseía un 30% poniendo además los terrenos para levantar la fábrica. La secta fundada por Sung Myung Moon invirtió en el proyecto unos modestos 55 millones de dólares, fabricando a partir de 2002 su primer modelo, bajo licencias antiguas de Fiat (Uno y Palio) y de la china Brilliance, y ampliando luego su oferta con algún 4×4 y hasta modelos de lujo. Pero su modesta producción prevista (se diseñó para fabricar 10.000 coches al año) ni siquiera se ha cubierto y ahora Pyeonghwa Motors hace frente a un futuro incierto, con la salida de la secta Moon de la misma a cambio del permiso norcoreano para operar en el sector hotelero (tras ceder la fábrica al régimen norcoreano, del que se ignora si la cerrará o mantendrá su producción residual). La amarga realidad es que Corea del Norte carece de mercado interior siquiera para estas mínimas cifras, y además sigue en guerra desde 1953 con Corea del Sur. ¿Quién lo entiende?

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