
No es ninguna sorpresa, pero ahora lo denuncia la Comisión Europea (CE) mediante un estudio oficial encargado al ICCT (Consejo de Transporte Limpio): el consumo real en los coches nuevos es un 25% superior al oficialmente homologado, lo que viene a suponer 300 euros más al año en gasto de combustible para una media de 15.000 km anuales. El informe analiza datos de los 10 últimos años, y apunta como causa de esta infravaloración del consumo los factores externos (densidad de tráfico, orografía del terreno, estado y calidad del firme, tipo de conducción…) y los anticuados sistemas de medición que se siguen empleando (test de hace 30 años, realizados sobre vehículos-piloto antes del inicio definitivo de la producción industrial). Por eso, la CE a propuesta del Parlamento Europeo (PE), prepara un test mejorado más realista que deberá entrar en servicio en 2017, aunque algunos Estados miembros pretenden retrasarlo a 2020. Las marcas con mayor diferencia entre consumo oficial y real son las “premium”: BMW, Audi y Mercedes, además de la generalista Opel (entre +25% y +30%), otra vez puesta en evidencia por sus motores poco eficientes, y las que menos Renault, Peugeot/Citroën y Toyota (+15%). Un precedente de castigo por falsos consumos fue ya aplicado en EE.UU. al grupo coreano Hyundai/Kia el año pasado, que tuvo que pedir perdón e indemnizar a numerosos clientes por el falso consumo oficial en algunas de sus gamas.