CHEVROLET está empeñada en rescatar los deportivos míticos de su historia, y más aún ahora que Corvette se ha independizado como marca aparte dentro de GM (al menos en Europa) y arrecia la competencia nacional de los nuevos Mustang y GT 40 de Ford, el posible Chrysler Barracuda, etc). De ahí que el Camaro, uno de los más emblemáticos deportivos de la marca, resurja de nuevo, aunque de momento todavía como «concept». Ya fue mostrado el año pasado en Detroit, y ha vuelto a serlo este año en el mismo escenario pero como convertible, pulsando una opinión pública USA que cada vez más se decanta por el regreso de los «muscle cars» frente al apogeo SUV de los últimos años. De hecho Chevrolete ha inicidado los trámites para importarlo a España, junto con su nuevo vehículo de diseño retro, el HHR.

El Camaro Concept Car Cabrio mantiene los rasgos esenciales del primer Camaro «concept» coupé, con los mínimos cambios necesarios para adecuarse a su condición de descapotable. Sus medidas externas son iguales (4,73 m de largo, por 2,02 de ancho y 1,34 de alto), con ligeras modificaciones en la zona del parabrisas (con marco en aluminio anodizado) para el correcto anclaje de la capota. Por lo demás, lleva faros elipsoidales y mantiene el motor V8 «gordo» del primer «concept», con transmisión al eje posterior a través de un cambio manual, frenos de disco a las 4 ruedas y eso sí, un eje trasero ya independiente.
El maletero no pierde capacidad por el plegado de la capota, lleva grupos ópticos traseros por «leds», lo mismo que la tercera luz de freno. El tapón del depósito de combustible imita los «racing » de llenado rápido y las tomas de aire del capó están inspiradas en las del Corvette Z06, contando además con otras accesorias sobre los pasos de rueda traseros (se supone que para los frenos, o quizá simplemente cosméticas).
En homenaje a los clásicos Camaro de los 60, este «concept» va pintado en color naranja con dos bandas centrales en gris oscuro, y en correspondencia a los «concept » de hoy, sus ruedas lucen unas aparatosas llantas de 21 pulgadas de diámetro en el eje delantero y de 22 en el trasero, pintadas a juego con la carrocería (de cinco radios, llevan el núcleo en color carbón al estilo de las bandas centrales, el reborde cromado y un perfil en naranja). Los neumáticos son unos impresionantes 275/30 R21 delante y 305/30 R22 detrás.

Por dentro, el interior es bastante sobrio, al estilo de los deportivos de los 60. Los asientos van tapizados en piel de color platino, con inserciones en Alcántara y los respaldos en negro, con el interior de las banquetas en color claro, mientras que los paneles de puertas y salpicadero repiten la pintura platino. El cuadro de instrumentos, como en el «concept» del Camaro coupé, se basa en el clásico de la primera generación Camaro (1967-1969), con indicadores redondos en relojes cuadrados, de fondo blanco y agujas en rojo, y relojes auxiliares montados delante de la palanca de cambio.
Hay un toque aluminizado que se repite en los acabados en aluminio satinado en color oscuro en los vanos de puertas, las salidas de aireación, mandos de asientos y en los herrajes de los cinturones de seguridad, mientras que volante (de tres brazos) y palanca de cambio son en aluminio pulido.
Con su aire juvenil y «tunero», este cabrio «concept» del Camaro rescata la imagen de aquel modelo que hoy, como el Mustang, es ya un icono del automovilismo deportivo norteamericano.
Actualizado con suspensiones modernas (Mac Pherson delante y eje multibrazo trasero) y frenos en consonancia (discos de 330 mm y pinzas de 4 pistones en las 4 ruedas), el nuevo Camaro será una realidad en la oferta deportiva Chevrolet para 2009, año para el que la marca ha anunciado su comercialización, primero como coupé, y luego (pero en el mismo año) como descapotable.



























