Prevista ya desde su lanzamiento (aunque no se puso a punto por culpa de la carencia de baterías de suficiente capacidad), la marca bávara prepara una versión potenciada de su superdeportivo híbrido BMW i8, que contaría con frenos reforzados y mayores tomas de aire de refrigeración.
La potencia que se le calcula se sitúa sobre los 420/440 CV (conjunta entre la motorización térmica y la eléctrica), lo que supondría 78 CV más en el mejor de los casos. Esta potenciación podría estar a punto para principios del 2017, aunque dados los tres años de vida del modelo podría incluso coincidir con su “restyling”, reemplazando de paso al actual i8.























