Estos “urban concept” tienen 4 ruedas y dos plazas, con las ruedas separadas del cuerpo de la carrocería y un aspecto de triciclo motorizado inglés de los años 30. El Urban Concept cerrado sólo pesa 480 kg, combinando elementos de utilitario urbano, roadster deportivo y “fun car” de recreo. El resultado es un vehículo atípico sin cabida en las categorías actuales, pero que no renuncia al confort y la seguridad de un automóvil cerrado: en su cabina caben dos personas, estando el asiento del acompañante ligeramente desplazado hacia atrás respecto al del conductor. El techo se puede abrir deslizándolo hacia atrás, con una cúpula que puede permanecer abierta cuando hace buen tiempo, permitiendo además una rápida ventilación.
Su diseño pretende remontarse al de las “flechas de plata” de la Auto Union de los años 30, los bólidos de competición que se adelantaron a su época por su construcción ultraligera y por montar el motor en la parte de atrás. Sus ruedas fuera de la carrocería, son otro de los aspectos que el Audi Urban Concept comparte con ellos, aunque claro está, a escala (al fin y al cabo este último sólo mide 3,22 m de largo, por 1,68 de ancho y tan sólo 1,19 de alto, merced a una franja acristalada muy plana, donde la línea del techo se desliza en cuña hacia abajo mientras que la ventanilla lateral sube en trazo ascendente. Las puertas se abren deslizando los paneles laterales hacia atrás o en forma de élitros (spyder), y como detalle de color sobre su carrocería blanca, la banda “rojo speed” acentúa la perspectiva lateral y actúa como un arco antivuelco, recordando al Audi R8. En la parte inferior, los flancos de la carrocería se ensanchan, lo que sirve para dos cosas: por un lado generar un empuje descendente a alta velocidad, y por otro permitir la recarga por inducción de la batería de tracción, un proceso fácil y cómodo.
La típica parrilla “singleframe” de Audi va de maravilla aquí con su aire “retro” y sus cuatro aros sobre una superficie cerrada que se puede abatir hacia delante, ya que tras ella se esconde el enchufe de carga. Los faros planos de diodos sobresalen de la carrocería, buscando un supuesto efecto tridimensional, y los intermitentes recurren a bandas de diodos por fibra óptica que se extienden sobre los guardabarros individuales de las ruedas (blancos en el “concept” cerrado, negros en el Spyder), cuyo carenado casi las envuelve por completo, girando en la parte delantera junto con las ruedas. Los grupos ópticos traseros con luz de posición y de freno van integrados en el cuerpo del vehículo, bordeando la parte superior de la luneta trasera, en una zaga que cuenta con un pequeño maletero que se abre como un cajón.
Como rasgo curioso, el segmento anterior de la zona acristalada va montado sobre rieles, y se puede desplazar hacia atrás con la mano, deslizándose sobre el segmento trasero rígido. En marcha, el techo puede ir abierto o cerrado, según se prefiera. Al fin y al cabo, el primer prototipo (mostrado ya en agosto) era un roadster, sin ventanillas ni climatizador. Luego vino la cúpula cerrada para proteger de la lluvia y del aire frío y finalmente, como alternativa al “Urban Concept” de techo deslizable, Audi ha desarrollado una segunda versión “spyder” con una franja acristalada plana y envolvente y puertas que se abren oblicuamente hacia arriba en forma de élitros, mientras que en el modelo cerrado la entrada se lleva a cabo con el techo desplazado hacia atrás. Tanto conductor como acompañante deben acceder al coche por encima del borde, como en una bañera, aunque no se requiere mucha elasticidad, ya que un asidero en el marco del parabrisas y el diseño de los asientos facilitan el acceso al vehículo.
Este “Urban Concept” al que Audi gusta llamar “showcar” acoge en su interior a dos personas lado a lado… o casi. Conductor y acompañante se sientan uno junto al otro, pero el asiento derecho está 30 cm desplazado hacia atrás para dejar más espacio para hombros y brazos. Las bases de los asientos forman parte del monocasco, ahorrando peso, mientras que los cinturones de seguridad pasan por una abertura en los respaldos. El conductor puede regular la posición del volante y los pedales (de aluminio), ambos desplazables longitudinalmente (los pedales 22 cm y la columna de dirección 14 cm) para acceder al vehículo, más otros 6 cm adicionales para ajuste individual.
Precisamente la columna de la dirección va al descubierto, formada por un perfil abierto en el centro y montado en posición casi horizontal. En su parte trasera incorpora una minipantalla a modo de cuadro con la información más importante. El volante, pequeño y hexagonal, lleva teclas y ruedas para manejar desde el mismo los programas de conducción eléctrica del Audi Drive Select. Bajo del parabrisas discurre un robusto perfil en forma de ala, también abierto en el centro, que atraviesa el habitáculo de un lado a otro y como salpicadero de nuevo corte, lleva una central de mando para la calefacción y dos grandes difusores de aire. En el piso, en lugar de moqueta utiliza una alfombrilla fabricada en un tejido desarrollado originalmente en la industria del calzado deportivo que repele el agua y es muy resistente. Los asientos están tapizados con tela, y los bordes del acolchado van guarnecidos con piel de canguro.
En la parte técnica, como buen “concept” sirve también para experimentar nuevos materiales: la carrocería es de la nueva fibra CFRP, plástico reforzado con fibra de carbono mientras que el habitáculo combina un monocasco de CFRP y una estructura de aluminio. Gracias a ello el peso en vacío es extremadamente bajo, apenas 480 kg. El tren de rodaje recurre a una suspensión de ruedas independientes de 21” sobre brazos transversales triangulares fabricados en aluminio y CFRP, mientras que las llantas, muy ligeras, emplean la tecnología “cladding” y su diseño difiere de la imagen laminar que presentaran en el “concept” Audi e-Tron, con una medida de neumáticos acorde a su bajo peso (125/60 delante y 145/50 detrás).
En la suspensión, los brazos telescópicos van montados en una posición casi horizontal, mientras que los frenos (con 4 discos) son más que sobrados para detener su baja inercia. El diámetro de giro no llega a 9 m, ideal para un vehículo urbano, y su mínimo peso permite pasar de asistencia a su dirección de cremallera, aunque no de contar con deformación progresiva de frontal y zaga (así como dos airbag) para asegurar una correcta seguridad pasiva, que también cuenta con un sistema de asistencia que ayuda al conductor a evitar atropellos de peatones.
La tracción eléctrica de este Audi Urban Concept corre a cargo de dos pequeños motores eléctricos síncronos (e-Tron), uno por cada rueda trasera, que dan un total de 15 KW (20 CV) y casi 4,8 mkg de par, con la batería de tracción de ion-litio montada transversalmente detrás de los asientos.
Con un peso de 90 kg, entrega 7,1 kW/h de los cuales 5,7 kWh son útiles, pasando a las ruedas traseras a través de una transmisión monomarcha. Así, el Audi Urban Concept acelera de 0 a 100 km/h en 16,9 segundos, y alcanza los 60 km/h después de 6 segundos, con una velocidad máxima limitada a 100 km/h, y una autonomía en el ciclo de ensayo europeo de 73 km (la batería se recarga completamente en 20 minutos si se utiliza corriente alterna de 400 voltios, y en una hora aproximadamente en un enchufe de la red doméstica a 230V). Además, Audi trabaja para ofrecer una alternativa de recarga sin enchufe a través del Audi Wireless Charging (AWC), o sea por inducción.
La instalación necesaria es una placa compuesta por una bobina y un convertidor AC/AC que se coloca en la plaza de aparcamiento habitual y se conecta a la red eléctrica. La bobina primaria, insertada en la placa, genera 3,6 KW creando un campo alterno de alta frecuencia. Cuando el Urban Concept se coloca sobre la placa, la recarga comienza automáticamente; el campo magnético alterno induce a través del entrehierro una corriente eléctrica alterna a la bobina secundaria (integrada en el vehículo) y una vez rectificada alimenta a la red de a bordo, donde carga la batería o alimenta equipos como la calefacción. Este campo alterno sólo se establece cuando hay un vehículo sobre la placa, sin peligro para personas o animales. El proceso de carga finaliza automáticamente cuando la batería está cargada del todo, aunque el conductor lo puede interrumpir en cualquier momento. Su efectividad es comparable al de los sistemas convencionales de carga, sin que le afecte la lluvia, el hielo o la nieve.
Esta tecnología AWC es muy cómoda y sencilla para la recarga de los vehículos eléctricos, y en una próxima fase podría integrarse también en la infraestructura vial, por ejemplo en aparcamientos públicos o calles residenciales.
En cualquier caso, con estos Urban Concept Audi pretende aportar su granito de arena a una movilidad urbana limpia y sostenible, bajo diseños simples y muy ligeros, y sin necesidad de grandes potencias.




