La carrera:
A pie de asfalto, minutos antes de la salida, Alonso declaraba a la Sexta TV que “correr en casa es emocionante; los Red Bull están intratables; vamos a arriesgar en la salida a ver si conseguimos hacer por fin una buena salida». Alguersuari, por su parte, se mostraba “motivado y satisfecho, con ganas de hacer puntos”, y su plan era “arriesgar en las primeras vueltas”. Pedro De La Rosa se veía feliz con las mejoras de su monoplaza, al afirmar que “el alerón mágico funciona y eso es positivo”.
Justo antes de la salida se guardó un emotivo minuto de silencio en honor del recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch. Aunque no hay agua ni lluvia, sí hay mucho viento, lo cual perjudica sobre todo en la curva parabólica porque los coches llevan la aleta de tiburón, lo que es peor para el viento. Los diez primeros de la parrilla salen con goma blanda, y la estrategia de carrera es –a priori- a una parada. La salida fue muy limpia, con buena salida de Alguersuari y mala suerte de Pedro De La Rosa, que pinchó la rueda trasera por un golpe que recibió de su propio compañero. Vettel no pudo con Webber que mantuvo la pole y Alonso casi pasa al hueso Hamilton. Massa ganó dos posiciones. Los Red Bull van como tiros, incluso los McLaren parecen ir más rápidos que los Ferrari, pues en la vuelta 12 Alonso está a 4” del inglés. Las paradas comienzan demasiado pronto, quizá motivado porque el asfalto de Montmeló es abrasivo con los neumáticos, y las gomas blandas sufren, especialmente si el coche va cargado de combustible. Alonso para en la 17 y hace la parada más rápida (4”). Y en la vuelta 20 se pone a 3” de Vettel, que es tercero.
Entre tanto, pasada antológica de Alguersuari a Hulkenberg. Y De La Rosa, muy decepcionado con su nuevo abandono. Fueron transcurriendo las vueltas con el dominio aplastante, insultante, de Webber, que a medida que la carrera avanza a su fin, va sacando más y más ventaja a Hamilton, 2º, y a Vettel 3º. Alonso sigue a tope y consigue la vuelta rápida de carrera, sólo superada por milésimas por Webber. Y en estas que en la vuelta 55 Vettel tiene problemas con las ruedas delanteras y para a cambiar gomas, con lo que Alonso se pone tercero, siendo ya podium virtual en ese momento. Aunque aprieta los dientes, sigue lejos del segundo, Hamilton. El motor Ferrari no da tregua, y parecen ya superados los problemas de fiabilidad de las primeras carreras. Vettel sigue con sus problemas y esta vez de frenos, por lo que empieza a aminorar la velocidad, so pena de romper discos. Y el momento cumbre de la carrera: Hamilton rompe rueda delantera izquierda a falta de 2 vueltas, con lo que Alonso se pone ¡2º!.
El asturiano no podía creer lo que veían sus ojos: la fortuna le sonreía, y de cuarto a segundo en un abrir y cerrar de ojos, delante de su gente, de su afición, que en número de 98.113 poblaban las gradas (a pesar de la crisis). Todo perfecto. Por fin, debía pensar. Su cara de satisfacción en el podio mirando a las gradas, parecía más de ganador que de segundo.
La clasificación final se quedó con Webber, Alonso y Vettel en las tres primeras posiciones, y con Jaime Alguersuari en la 10ª plaza, volviendo a puntuar y a comerle la oreja a su compañero de equipo. Y el Mundial se queda de la siguiente manera: el de constructores, con 119, 116, 113 puntos McLaren, Ferrari y Red Bull. Y el de pilotos: Button, Alonso, Vettel, Webber y Rosberg, con 70, 67, 60, 53 y 50 puntos, respectivamente.
Las declaraciones:
El asturiano se mostró eufórico al terminar la carrera, la cual consideró «un mini regalo, porque ha llegado cuando íbamos a quedar cuartos». Alonso comentó que «ha sido una carrera emocionante y al final nos vamos muy contentos, más de lo esperando»; continuó diciendo que «nos han caído dos posiciones en las últimas vueltas. Ha sido excepcional. Ha sido un buen regalo para la afición. Hasta ese momento, cuarto era lo máximo a lo que podíamos optar». No podía ocultar su alegría: “Estoy más contento de lo que esperaba. Ha sido muy emocionante desde la primera vuelta, saludando al público. Quería darles un buen resultado. Es una gran recompensa para mí, para el equipo pero sobre todo para la afición. Ha sido gracias a ellos. Ojalá en Valencia les pueda ofrecer el primer puesto».
Por su parte, el barcelonés Jaime Alguersuari, también se mostraba feliz, pero resignado, después del buen arranque que tuvo en la salida. «Con un poco más de suerte, hubiese acabado séptimo, pero me voy contento con el punto que he conseguido, después de los dos alcanzados en Malasia. Para Monte Carlo estoy muy animado porque conozco el circuito, del año pasado cuando competí en las Series Mundiales de Renault«. Señaló que “ha sido un poco de bingo y un poco de dominio lo que ha sucedido en la salida». Habló de su equipo para decir que Toro Rosso «es un equipo que tiene que arriesgar para sacar puntos (…) metí el coche y tuve suerte». El piloto describía así su carrera: «Iba noveno y tenía un buen ritmo. Teníamos una parada para cambiar los neumáticos blandos y hemos hecho una parada que nos ha hecho perder bastante, entre 20 y 30 segundos por culpa de que una pistola se ha atascado».
Pedro De La Rosa, por su parte, manifestó a los medios que «todo iba muy bien y alguien (Petrov) me ha dado en el neumático trasero y me lo ha pinchado. El coche iba francamente bien. Teníamos ganas y teníamos a la afición con nosotros». Para añadir: «el suelo del coche estaba muy dañado y también la parte trasera. Sólo había la mitad del difusor. He intentado acabar la carrera, pero el coche era inconducible. Este es el típico accidente de carrera que te llega en el peor momento. Estoy muy decepcionado porque tenía muchas ganas», dijo el español.
Las conclusiones:
Red Bull está, hoy por hoy, en otra dimensión, sobre todo en calificación. Pero sigue presentando graves problemas de fiabilidad y constancia en carrera, y es ahí donde Ferrari les come el terreno. Ferrari tiene que apretar de lo lindo y rápido, si no quiere perder sus opciones de ganar el Mundial. Alonso sabe exprimir mejor que nadie un monoplaza –en Ferrari ya lo está demostrando- así que la Scuderia tendrá que ponerse las pilas con las evoluciones en las próximas carreras. El Conducto F parece funcionar bien –consiguieron la máxima velocidad de todos los monoplazas- pero está penalizando gravemente la carga aerodinámica para el paso por curva, y es ahí donde tienen que espabilar. Hamilton sigue pagando platos rotos: entre su agresiva forma de conducir, y la poca fiabilidad de partes del monoplaza inglés –nos referimos a las llantas de ruedas-, está ya lejos de los primeros puestos. Con el sistema de puntuación anterior el asturiano no iría segundo como ahora, sino primero.