Qué triste es ver cómo en tu propio país se prefiere que un deportista pierda en vez de que gane. La envidia –intrínseca en nuestra cultura hispana- es tal, que los antialonsistas llevan toda la temporada deseosos de que un español, Fernando Alonso, pierda. Se ponen malos cuando gana. Salvo Alfonso de Portago (1956), nunca antes un piloto español había llegado tan lejos: formar parte de la Escudería más mítica del mundo. Solo unos privilegiados lo han conseguido a lo largo de la Historia. El reconocimiento hacia Alonso es total en el mundo del motor, en la prensa deportiva de todos los países (a excepción, claro está, de la prensa inglesa), en el conjunto de la parrilla donde los pilotos profesionales no dudan en considerar al piloto español como el mejor. Y lleva así muchos años. Con un Renault peor que el de este año, ganó carreras. ¿Dónde están las victorias de Kubica y Petrov., con un coche mejor?. Pero en este deporte, piloto y máquina van inexorablemente unidos, y si la máquina falla, el piloto no puede hacer nada. En el caso de Alonso, su rendimiento este año ha sido descomunal, por encima de todas las previsiones que situaban al F10 por debajo de Red Bull y de McLanen. Ha ganado dos poles dejando con la boca abierta a toda la parrilla, y ha ganado 5 grandes premios, los mismos que el campeón Vettel. Ningún otro piloto ha ganado más carreras que él este año. Ha protagonizado las dos remontadas más espectaculares que se recuerdan en la Fórmula Uno, en especial la de Mónaco: en el circuito más emblemático del mundo, en el más lento, en el más técnico, en el que es casi imposible adelantar, Alonso salió, no ya el último, sino desde el pit-lane, para acabar sexto con cinco adelantamientos antológicos, cuatro de ellos a la salida del túnel. Recuperó, por tanto, 18 posiciones.
Si miramos hacia atrás, y sin ánimos de ser exhaustivos, los hechos son los siguientes: Fernando Alonso destronó al Kaiser Schumacher, cuando nadie lo había conseguido durante siete años. Consiguió batir todos los registros de precocidad: pole, podio, victoria, y mundial, hasta que vinieron otros a superarlos. Los récords están para romperlos. Hasta la fecha, Alonso ha conseguido 20 poles, situándose el 10º en la clasificación histórica. Hasta la fecha, Alonso ha conseguido 26 victorias, siendo el sexto piloto con más victorias en la historia de la Fórmula Uno, superando ya a Niki Lauda y Jim Clark y quedándose a una del 5º clasificado en la historia, Jackie Stewart, y a cinco del 4º en la lista, Nigel Mansell. A buen seguro les superará el año que viene. Hasta la fecha, Alonso ha conseguido 62 podios, ocupando el 4º puesto en esta clasificación histórica, siendo superado en este apartado por Michael Schumacher (154), Alain Prost (106), Ayrton Senna (80). Ha conseguido, además, la vuelta rápida en 17 carreras, ocupando el puesto 12 en la clasificación histórica. Según un estudio realizado por la revista F1 Racing, Alonso es el 8º piloto más rápido de toda la historia.
Por si esto fuera poco, Alonso es el 2º piloto con más puntos conseguidos en la historia, sólo superado por Michael Schumacher. Pero todavía le queda en posesión un récord: es el más joven bicampeón del mundo de todos los tiempos. Y casi consigue el más difícil todavía: convertirse en el tricampeón más joven, y estar por encima de leyendas como Schumacher, Prost, Senna, Piquet, Lauda, Stewart, Brabham, que son los únicos que ya tienen tres entorchados. Alonso les cogerá el año que viene, seguro, mal que les pese a los antialonsistas.
Y aquí nos encontramos, viendo cómo las pirañas salen a flote a comer la carnaza, deseosos de ver cómo un compatriota se estrella. Inaudito. Esto no pasa en ningún país serio. Si Alonso se llamase Alonsakis, en Atenas seguirían de fiesta, aún no habiendo ganado. Y la colonia española, para qué les voy a contar. A mi me da vergüenza ajena leer los .comentarios tan llenos de soberbia, envidia y desconocimiento, que día a día podemos leer por la Red. Lo más triste, que esos que insultan y se pasan tres pueblos, lo hacen arropados por el anonimato o por un apodo, en el mejor de los casos. Nada de dar la cara. De esos y esas antialonsistas conozco a varios. Cuando hablan, no tienen argumentos. Para colmo, te encuentras, además, con ciudadanos no españoles, que viven aquí toda la vida, y que critican sin saber nada de Fórmula Uno, por pura envidia –quizás- de no tener en su país de origen un campeón, no ya en automovilismo, sino en casi nada.
Uno de los típicos argumentos que pululan por ahí, es eso de que si Alonso vive en Suiza y paga menos impuestos: son de una pataleta absolutamente infantil. ¿Acaso alguien de estos/as antialonsistas declarados, si ganase treinta millones de euros al año, seguirían teniendo aquí la residencia, para pagar mucho más impuestos, cuando ya nos tienen aquí fritos a todos?. El planteamiento de que Alonso debería llenar las arcas del Estado, no es válido, se cae por su propio peso. Veamos: nueve meses al año no pisa literalmente su casa de Asturias; un mes lo tiene de vacaciones; y los otros dos, ha de estar en la fábrica donde tiene su lugar de trabajo, la mayor parte. Cuando estaba en Renault, la fábrica estaba en Enstone (Oxforshire-Gran Bretaña), y ahora está en el norte de Italia. ¿Cómo va a tener la residencia en un sitio en el que no puede vivir porque operativamente para su trabajo es imposible?. Los que critican esto, no calculan el inmenso valor –incalculable en términos de rentabilidad- que Alonso le da a la marca Oviedo – Asturias – España, allá por donde va. Una publicidad que ya me gustaría a mí que alguna consultora especializada pudiese valorar en sus justos términos. Íbamos a ver lo que realmente vale que Fernando Alonso pasee nuestra bandera, nuestro himno y nuestro nombre por todo el mundo. El valor añadido que supone esto para nuestro país, es incalculable. Impagable. Y si no, ¿de qué íbamos a ser el único país que acoge dos grandes premiso de Fórmula Uno?. Ahora va a resultar que Alonso no tiene nada que ver en eso.
Con la pérdida del Mundial en el último momento, en la última carrera, Fernando Alonso está sufriendo un linchamiento moral descomunal, inaudito, lo cual es inaceptable. Aquí el antialonsismo se pone sus mejores galas, se disfraza de gato/a y saca las garras, las uñas para rascar y no parar. La prensa deportiva, no ya española, sino extranjera, exculpan al piloto español de la debacle de Abu Dhabi, lo que demuestra el desconocimiento del que hacen gala los criticones de siempre mal informados. Y para que no quede duda, la propia prensa italiana, la más apasionada de todas, salva de la quema a Fernando Alonso como el único en la Scuderia sin responsabilidad ni directa ni indirecta, en la pérdida del mundial. Más al contrario, le están agradecidos por los buenos momentos que el español les dio este año, en especial, con su victoria en Monza. Y aquí queremos azotarle, echarle a los leones. Vivir para ver.
A mí, personalmente, darme, lo que es darme, Alonso no me ha dado nada material. Vamos, ni una gorra firmada. Pero me ha dado alegrías estos años, y con los tiempos que corren, ya es bastante. Me reafirma más en el orgullo de ver cómo tu bandera ondea en lo más alto y tu himno suena en acontecimientos deportivos de primer nivel gracias a gente como Alonso y tantos otros, que no se avergüenzan de pertenecer a España y sentirse español.
Por tantas cosas, y por lo que me ha hecho disfrutar este año, yo le estoy también muy agradecido, qué caramba.
Ardo en deseos de que estos próximos cuatro meses pasen volando, ya.