El SUV coupé en formato grande
Anunciado desde hace dos años, Audi ha iniciado este enero en el Salón de Detroit, la cuenta atrás del modelo de producción anticipado en este Audi Q8 Concept, su visión a corto plazo de un SUV grande deportivo con silueta de coupé, un modelo que llegaría para 2018 como híbrido enchufable.

Este concept sintetiza el estilo emocional de un coupé y la amplitud y versatilidad de un SUV, a modo de un Q7 coupé, aunque en realidad tiene más de “sportback” que de auténtico coupé, copando otro nicho dentro del segmento de los grandes SUV de lujo al plantar cara al reto de los SUV coupés Mercedes GLE Coupé y BMW X6. Presentado como un SUV grande pero de sólo 4 plazas, su aspecto resulta imponente, con su parrilla ”singleframe” tridimensional que ya no se parece en nada a las anteriores, ahora es octogonal (sólo lo es por las puntas achatadas), con sólo 6 lamas verticales muy separadas y según la marca, con elementos de diseño de los “Ur-quattro” (los primeros Audi Sport quattro coupé de los años 80).
Mide 5,02 m de largo por 2,04 m de ancho y nada menos que 1,70 m de alto, siendo más ancho que el Range Rover (aunque también más corto, 21 cm menos), junto con la misma batalla del Q7, 3 m justos (la plataforma es la MLB Evo, compartida además con el Bentley Bentayga). No es de extrañar que con estas imponentes medidas, no desentonen tanto sus enormes ruedas de 23”, que permiten alojar en el interior de sus llantas (calzadas con neumáticos de 305/30) discos carbocerámicos de freno de 38 cm de diámetro. El frontal se caracteriza por sus múltiples tomas de aire (bajo los faros láser, en el parachoques, etc).
Los faros son de diseño plano y en cuña, además de ir abiertos bajo su tapa transparente. Por supuesto son de diodos láser (Matrix Laser Light) tanto en luz de cruce como larga, con una estrecha tira por debajo del borde del capó, que sirve tanto para los intermitentes como de luz de cruce diurna, a la vez que forma la firma luminosa del coche, tipo e-tron. De su perfil destaca la forma en que están integradas las ventanas, sin manillas de puertas (su apertura se produce por simple contacto de la mano) y los grandes retrovisores de forma poliédrica. Dadas sus dimensiones, el maletero está a la altura de lo que se espera en un “super SUV”, con un volumen anunciado de 630 litros.

Por detrás, los pilares C al techo son más anchos que en el Q7 y los pasos de rueda son muy prominentes, reforzando la estampa de SUV “musculoso”. La cintura destaca sus perfiles laterales en cuña, con puertas sin marco para subrayar su carácter deportivo, y con el logo “quattro” por abajo en las traseras. En la zaga se aprecia un generoso deflector de techo que pretende suavizar un diseño general bastante macizo. La banda de luces que se extiende por todo su ancho le identifica como un Audi “e-tron”, sirviendo también tanto para las luces de posición y freno posteriores como para los intermitentes con función dinámica, yendo también abiertos los elementos de los pilotos traseros, como los faros delanteros.
El interior se ha configurado sólo para 4 plazas, con un salpicadero muy limpio y futurista donde todo se maneja a través de la pantalla táctil de 12,3” -sólo van aparte el selector del cambio (por cable) y la tecla del freno de mano eléctrico-. La consola central se inspira (según Audi) en la popa de un barco de vela y los asientos delanteros deportivos y los traseros individuales se presentan segmentados como cuerpos geométricos separados. Detrás, los pasajeros disponen de su propia consola con los mandos de climatización y controles multimedia, y los revestimientos van desde el cuero napa Nobuk al aluminio y la fibra de carbono. En el puesto de conducción, el cuadro es por supuesto el “Virtual Cockpit” de Audi, con su pantalla digital de 12,3”. Todas las funciones se controlan mediante mandos táctiles (por “black panel”), con controles de voz y gestuales, y con la ayuda complementaria del Audi Virtual Cockpit y un Head-Up Display analógico, pero de “realidad aumentada”, capaz de fusionar la real y la virtual. Un avance necesario para diferenciarse de las soluciones actuales del Virtual Cockpit que ya emplean las demás marcas del grupo VW.
Como en el Audi Q7 mantendrá sus soluciones técnicas suspensión neumática, aquí adaptativa en función del estilo de conducción, con altura al suelo variable, pudiendo rebajarse hasta 9 cm en modo Sport, dirección integral, barras estabilizadoras con conexión electromecánica, etc, más algunos elementos como los turbocompresores eléctricos auxiliares con soluciones de hibridación suave (a 48 voltios), sin olvidarnos de su carácter e-Tron (como híbrido enchufable).

Los motores térmicos que ofrecerá serán de 6 y 8 cilindros (la nueva familia V6 y V8 desarrollada en diesel y gasolina por el grupo VW tanto para Audi como para Porsche), y las similitudes con el histórico Audi Sport Quattro se limitan a los pilares traseros planos al techo, los abultados pasos de rueda y las tres mínimas tomas de aire frontales entre parrilla y capó (en realidad ranuras) que pretenden recordar las tres sobre el capó del Audi Sport de 1983. El “concept” de Detroit (que volveremos a ver en Ginebra) podría anticipar también una versión exclusivamente eléctrica, mientras que su estética apunta líneas rectas y aristas vivas, con algunos detalles cromados y metalizados en gris oscuro, con un estilo más “urbanita” que rural, como corresponde a un SUV de lujo, con una zaga muy tendida en su línea de techo para subrayar su carácter deportivo.
Pero de momento este Audi Q8 Concept nace como híbrido enchufable, recuperando el sistema motriz del Porsche Cayenne S E-hybrid plug-in. Su motor térmico es el V6 3.0 TFSI biturbo de gasolina del Cayenne, pero su par máximo sube de 41,8 mkg en el Porsche a 51 mkg. Entrega 333 CV, a los que se unen los 100 kW (136 CV) de su motor eléctrico y sus 33,7 mkg, logrando una potencia total conjunta de 449 CV (y 71,4 mkg), un excelente rendimiento dado que la máxima total posible (sin pérdidas por superposición de curvas motrices) serían 469 CV. Con tracción total quattro de reparto automático de par (con emulador electrónico “Torque Vectoring”, que frena la rueda interior en curva, pero sin enviar el par sobrante a la rueda que más agarra), y cambio Tiptronic de 8 marchas, este Q8 Concept anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos, con una velocidad máxima autolimitada de 250 km/h.
Y eso con un consumo oficial homologado (según los actuales estándares) de 2,3 lts/100 km, lo que supone más de 1.000 km de autonomía total a depósito lleno y baterías a plena carga, sorprendente en un vehículo de su tamaño y peso (éste último aún no comunicado, pero que seguro no bajará apenas de las dos toneladas). Y es que el secreto de la brillantez motriz de este futuro Q8 está precisamente en sus baterías de tracción de ion-litio, situadas bajo el maletero, muy compactas dada la forma prismática de sus 104 células y con una capacidad de entrega especialmente alta (nada menos que 17,9 kW/h, cuando las mejores actuales se mueven sobre los 12/14), lo que le autoriza una autonomía en modo sólo eléctrico de 60 km, y un tiempo de recarga bastante corto (dos horas y media desde una toma de 7,2 kW). Son estas baterías la clave del brillante rendimiento de este Audi Q8 Concept, que se producirá junto a sus futuros primos de VW (Touareg) y Porsche (Cayenne) en la nueva planta eslovaca del grupo en Brastislava y que suponemos llevará el modelo final de calle cuyo lanzamiento comercial podría adelantarse de 2019 a 2018.



























