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Acuerdo Dongfeng/PSA/Estado Francés

21 febrero, 2014
MARIANO NIETO

Se esperaba a la reunión del 18 de febrero del comité directivo de PSA para saber el porcentaje final y precio de la entrada de la china Dongfeng en el grupo galo, pero al final la montaña parió un ratón. El comunicado oficial no dice nada que no se sepa, sólo confirma la sustitución al frente del consejo de dirección de PSA Peugeot Citroën de Philippe Varin por Carlos Tavares oficialmente desde el 31 de marzo del presente 2014, aunque desde el 20 de febrero Tavares goza ya de plena capacidad gestora como máximo responsable de operaciones del grupo.
Respecto a la ampliación de capital del grupo en 3.000 millones de euros, la única referencia es que se supedita a la misma la renovación del crédito sindicado concedido por 9 bancos por importe de 2.700 millones de euros (de los que 2.000 millones vencen dentro de 5 años y los otros 700 millones son a tres años con dos opciones de extensión de un año más).
En cuanto a la operación de ampliación en sí, la entrada pactada de Dongfeng Motors se queda en el 14% por importe de 800 millones de euros, mismo porcentaje y precio de la parte que suscribirá el Estado francés, a la que se suman otros 100 millones de euros por parte de la familia Peugeot (fundadora de la marca de su nombre en 1812, fabricando sierras, para pasar a hacer molinillos de café en 1840 y de pimienta en 1874), que ve reducida su proporción del 25,4 al 14% (igual que Dongfeng y el Estado francés), aunque no tanto sus derechos de voto, que aún así se recortan del 38% al 25%. Luego hay una parte de esta ampliación a cargo de una emisión gratuita de bonos de suscripción de acciones (BSA) a los actuales accionistas, lo que supondrá una capitalización adicional de unos mil millones de euros más, hasta completar los 3.000 millones previstos.
Mientras se hacen públicos los resultados del pasado ejercicio 2013, con una pérdidas estimadas en torno a los 2.300 millones de euros (por 5.000 en 2012, casi mil millones más de su actual valor bursátil), PSA retrasará el anuncio oficial de la entrada de Dongfeng en su capital al mes que viene, coincidiendo con la visita oficial que hará en marzo a Francia el presidente chino Xi Jing Ping, al tiempo que se delimitan las atribuciones y perfiles de la operación, muy polémica en Francia (hasta el punto de que la consultora Bernstein Research llegó a pedir a Thierry Peugeot que paralizara la venta a Dongfeng, y a cambio vendiera su parte en Faurecia (principal productor de componentes del grupo, del que PSA posee la mitad) y cerrara una de las dos plantas en España (pese a ser ambas muy rentables).
No era una opinión desinteresada (Berstein Research tiene fuertes intereses en GM, cuya alianza con PSA se diluye si entra Dongfeng en ella) y no parece que la venta parcial a los chinos pueda tener marcha atrás. Pero en todo caso se han exacerbado las precauciones, sobre todo contra los Peugeot (que se comprometen a no recuperar en el futuro –pero no indefinidamente, lo que les deja la puerta abierta- su mayoría con derecho a voto en PSA) y también contra los chinos (exigiendo que frenen su pretensión de aumentar en el futuro su participación en el grupo galo).
Mientras, aprovechando estos recelos el ejecutivo francés refuerza su posición y saca músculo, vetando a un Peugeot para la presidencia del consejo de vigilancia (que es el auténtico órgano de poder, equivalente a nuestro consejo de administración) y proponiendo, como es sabido, a Louis Gallois, ex presidente de EADS y hombre afín a la actual administración gala. La familia Peugeot que creó su primer coche (el Type 3) en 1890 contraataca y, sabiendo que no podrá colocar a un miembro de ella al frente del consejo, propone a un empresario francés con experiencia china y bien visto por Dongfeng, Gerard Hauser (presidente de la empresa mixta Nexans Tianjin Magnet Wire & Cables, especialista en componentes eléctricos de automoción). Y Dongfeng, entre la espada del Estado francés y la pared de la familia Peugeot, sugiere a Varin para el puesto, el presidente ejecutivo saliente con el que ha negociado su entrada en PSA, y que no gusta mucho ni a los unos ni a los otros (demasiado cercano a los Peugeot para el Estado, y no muy de fiar por su proximidad a los chinos para aquéllos).

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