Tradición, emoción y progresismo
Un coche que resucita el “glamour” de los grandes coupés de lujo con esta versión (todavía en fase de prototipo) de lo que será el próximo Clase S Coupé, sustituto del CL, previsto para la próxima primavera, con vocación gran turismo pero sin renunciar a las altas prestaciones que le permite su motor V8 biturbo de 455 CV.
Pensado como coupé clásico dos puertas para 4 plazas (no un 2+2), presenta una estampa deportiva y elegante, dentro de unas dimensiones bastante respetables, que le encuadran al mismo nivel del sedán Clase S, con 5,05 m de largo, 1,96 de ancho y 1,41 de alto, sobre una plataforma de 2,95 m de batalla. Con él Mercedes va a sustituir al CL al tiempo que añade una oferta más a la Clase S, bajo su mismo espíritu pero añadiendo un plus de imagen. Con su elegante frontal, su techo acristalado y sus marcados perfiles laterales, el diseño elegante y refinado del S Coupé le convierten en un nuevo icono del diseño de la marca alemana, que lo define como la “claridad sensual en su expresión más bella”. Claridad reflejada en los tres valores esenciales de su diseño: tradición, emoción y progresismo.

Su silueta se distingue por las proporciones características de un automóvil de tracción trasera, acentuadas por el diseño actual de Mercedes, la llamada «dropping-line» (línea en gota). El capó largo con líneas llamativas y nervaduras longitudinales, la zona acristalada baja sobre la cintura alta, los guardabarros acentuados en torno a las llantas de 21” (con neumáticos de 265/35 R21 delante y 295/35 R21 detrás) y una zaga que resalta la anchura del coche, subrayan la estampa del Concept S-Class Coupé como obra maestra de la marca, con su carácter sensual, resultado de sus superficies convexas.
En todo caso, su frontal es típico de Mercedes, con la parrilla de efecto “diamante” bajo un pretendido efecto tridimensional, repartida sobre elementos rectangulares cromados oscuros, con las dos bocas adicionales de aire en los extremos, bajo los faros, unidos entre sí por una banda horizontal, mientras que la parrilla sirve de soporte a la estrella de 3 puntas, grande y enmarcada cilíndricamente, en medio de una lama cromada horizontal. Los faros se estiran hasta el paso de rueda, de diodos para todas sus funciones y con una “ceja” interna superior que integra la luz diurna de cruce.
La zaga de hombros anchos y caída rápida, con la tapa del maletero ocupada en la mayor parte de su zona vertical por los grupos ópticos horizontales, desplaza la matrícula a la sección inferior del paragolpes, dejando hueco en medio para situar la estrella sobre la tapa lisa del maletero. A ello se añade un listón cromado que se prolonga a los lados por encima de los pilotos traseros y crea así una impresión de anchura.

Por dentro, destaca por la luminosidad, dominada por el color blanco, que incluye el cuadro de instrumentación, arqueado. Gracias a la nueva disposición del airbag, la zona inferior del cuadro incorpora elementos estructurales, mientras que su sección superior (configurada como «Top-Layer») parece flotar por delante del salpicadero. Además, su diseño envolvente se extiende casi sin solución de continuidad de puerta a puerta, con rasgos ondulados que se prolongan en los paneles de puertas. Los difusores de ventilación (con un grupo de 4 elementos en el centro de la consola) presentan un aire futurista y están ejecutados con profusión de detalles: combinando materiales, en blanco con efecto cerámico en contraste con aluminio cepillado y pulido. Las pantallas del salpicadero (de 12,3”) son las ya conocidas en la nueva Clase S.
En la consola central se ofrece un “display táctil” con 4 relojes horarios, en los que el conductor decide la hora mostrada (eligiendo un huso horario sobre un mapamundi en la pantalla). A continuación aparece un menú donde puede seleccionar la correspondiente ciudad. Por su parte el centro de mando de la consola central imita a una joya (con una superficie en negro diamante de extrema dureza lograda vaporizando un metal noble a 1.000º), mientras que los paneles de puertas son de aluminio.
Los asientos delanteros evocan la alta costura, con una forma escultural que recuerda a los figurines de moda, al tiempo que en la sección superior del asiento, los apoyos laterales ciñen al pasajero como un cuello a su piel. Las líneas verticales de los asientos resultan de un gran número de pequeños módulos de acolchado, en prolongación formal con las franjas de cuero de la moqueta.

Al mando, el V8 4.6 biturbo.–Frente a todo este refinamiento en el habitáculo, la mecánica pasa casi desapercibida, sin ninguna configuración híbrida, a cargo del conocido motor V8 4.6 biturbo (el de los S 500 y de algunos AMG), aquí con 455 CV y 71,4 mkg de par máximo, moviendo el eje trasero. Eso sí, la panoplia tecnológica de este S Coupé que exige como todo buen “concept”, incluye la tecnología “intelligent drive” de Mercedes, con una cámara estereoscópica (dos objetivos) para ver en 3D un área de 50 m por delante del coche señalando objetos en «6DVision», incluyendo su posición espacial y su movimiento. Las imágenes se combinan con los datos de sensores de radar y de ultrasonidos, para ayudar al conductor. Igualmente, la suspensión utiliza también la nueva cámara estereoscópica: al igual que la nueva Clase S, el S Coupé puede reconocer por anticipado las ondulaciones del suelo (Road Surface Scan) que luego permiten al MBC (Magic Body Control) ajustar el tren de rodaje con antelación a la situación.
Luego en el plano del confort, tenemos un sofisticado equipo de infoentretenimiento para satisfacer las más altas exigencias: el software MoodGrid del servicio de reconocimiento de música Gracenote permite disfrutar de un programa musical a medida. El conductor y sus acompañantes no necesitan buscar en sus colecciones de música, sino que tras seleccionar uno de los modos disponibles, el MoodGrid les ofrece una preselección de títulos que abarca la música de un catálogo de más de 18 millones de títulos. Por último, el sistema de navegación basado en Garmin NaviCore con pantalla en 3D brinda una confortable orientación, con todas las posibilidades de avisos y detección posibles. En definitiva, un coche que tiende puentes entre modernidad y vanguardismo.
















