Pepe Valenciano
Que la Fórmula Uno es un negocio, creo que no se le escapa a nadie. Estamos viendo año tras año cómo aparecen nuevos pilotos, sin experiencia pero con dinerillo bajo el brazo que es lo que realmente interesa, y claro las escuderías les abren la puertas. ¿De qué, si no, habría llegado Sergio Pérez a una escudería mítica como McLaren?. ¿Y Pastor Maldonado?. No hacen falta más ejemplos. Y vemos también cómo pilotos que podrían seguir o haber seguido, o pilotos que podrían entrar, no lo hacen por el motivo contrario: la falta de pasta gansa para las escuderías. Con el estallido de la crisis se tomaron medidas para ahorrar costes en los equipos, prohibiéndose los test libres de los equipos (perjudicando a Ferrari, por ejemplo, propietaria de circuito), se prohibieron los repostajes en carrera, y una serie de medidas destinadas a disminuir los excesivos costes. Sin embargo ello choca frontalmente con la manía de la FIA de cambiar –año sí y año también- las normas técnicas, obligando a los equipos a esfuerzos titánicos para fabricar nuevos coches cada año, con el desembolso económico que conlleva: que si el KERS, que si el DRS, que si bajamos el morro, que si ahora lo subimos, que si se cambian los escapes, etc, etc. O sea, que de ahorrar, nada de nada.
En línea con ello, hace años se firmó el famoso Pacto de la Concordia (estando entonces Max Mosley al frente de la FIA, con la intención de buscar un equilibrio de reparto de dinerito entre todas las partes implicadas: los equipos, la FIA y Bernie Ecclestone. Este Acuerdo se firmó en 2010 y expiró el año pasado, y aunque todavía no se ha renovado, estará en vigor hasta 2020. Dicho Pacto tenía un objetivo claro: limitar los presupuestos de los equipos grandes y ayudar especialmente a los tres más débiles de la parrilla, tras la salida de los fabricantes Honda, Toyota y BMW, espantados por la crisis, por los costes brutales de la F1 y por el poco retorno de su inversión. El año pasado el equipo español HRT desaparecía de la parrilla, dejándola en 11 equipos. Ello propició que Ecclestone se apresurase a firmar con todos un acuerdo privado que sustituyese el Pacto de la Concordia, y ese acuerdo lo llevó a cabo con los diez equipos que acabaron entre esos puestos la pasada temporada. O sea, que dejaba fuera al equipo ruso Marussia. Así las cosas, Ecclestone se ha tirado al monte y lo ha dejado claro: “Durante tres años hemos hecho algo diferente, porque teníamos un acuerdo con Max Mosley, ex presidente de la FIA, pero a partir de ahora sólo vamos a pagar a los diez primeros y no más”, comentó al diario británico Daily Telegraph. Así pues, Marussia es el único equipo que no ha firmado el acuerdo y está pendiente de un hilo, pues actualmente ha desbancado a Caterham del 10º lugar en la clasificación de equipos. Parece obvio que esa es la línea que no se puede cruzar. Hasta la fecha, ser décimo supone 10 millones de dólares. Si no, estás fuera, ya lo ha avisado Ecclestone, que es quien parte la tarta (y se come el trozo más grande). En Marussia hay gran preocupación, sobre todo porque han comenzado 2013 con una deuda de unos 90 millones de €uros. De esta preocupación se hace eco el Director Técnico de Marussia, Pat Symonds (ex de Benetton y Renault), y tras el Gran Premio de China ha dicho a Sky Sports Online: “Es muy difícil la Fórmula Uno del momento. El hecho es que, fuera de los cuatro equipos poderosos, cada escudería tiene ciertas preocupaciones financieras. E incluso entre los cuatro primeros tienes a Mercedes que, si bien no tienen preocupaciones financieras, debe de haber otros problemas allí para que no acaben escogiendo el camino de Honda y Toyota”. Haciendo clara alusión al Pacto de la Concordia, añadió que “todo el mundo está preocupado, pero la diferencia entre los que tienen y los que no tienen es enorme, y esta no está mejorando. En el último Acuerdo de la Concordia, los nuevos equipos como Marussia recibieron algunos pagos de la FOM, que aunque no fuera mucho dinero, era una parte importante de nuestro presupuesto, al ser este tan pequeño. Cuando quitas cosas así, es algo que duele mucho”. Pues se puede decir más alto pero no más claro, oído Sr. Ecclestone. Lo peor para Marussia es que el resto de equipos (incluido Caterham) tienen asegurada su continuidad hasta 2020, precisamente por los acuerdos comerciales firmados. De esa forma, participan de los ingresos comerciales que genera la Fórmula Uno. Y ellos, Marussia, se ven fuera.
Por motivos de dinero, precisamente, tan presente en la Fórmula Uno, el que fuera Director y Jefe de Renault en los tiempos del bicampeonato de Schumacher (con Benetton, 1994 y 1995) y después con Fernando Alonso (ya con Renault, 2005 y 2006), ha descartado su vuelta –siempre añorada- al circo de la F1, por una cuestión de dinero: tan sencillo como eso. El multimillonario italiano, al que siempre se le asocia como el sucesor de Ecclestone, ha declarado recientemente (a la revista británica F1 Racing) que “Estoy al día de todo lo que pasa y sé que tener un equipo en este momento no tiene sentido económicamente. Por tanto, no hay razón para volver a la Fórmula 1”. Su filosofía desde que desembarcó en el paddock comprando el equipo Toleman, fue primero la rentabilidad y después los éxitos deportivos. Cierto es que su salida de los circuitos se produjo como consecuencia del affaire de Singapur, cuando Bruno Senna (a la sazón piloto de Renault), destapó un escándalo acusando a Briatore y Pat Symonds de cranear su accidente de 2008 gracias al cual, Fernando Alonso (su compañero en Renault) se llevó la victoria. Tras los juicios y demandas, Briatore salió indemne del asunto sin que pudiese demostrarse con claras evidencias de que fuese él el creador e instigador del llamado “crashgate de Singapur”. Sin embargo, todo ello le valió su expulsión de por vida de la F1, propiciada por su enemigo Mosley quien aprovechó la coyuntura para quitárselo de en medio, pero dicha sanción se quedó en 5 años, los cuales ya se han cumplido. Así pues, Briatore, de 63 años, ha dicho que “Ahora tengo un hijo de tres años, trabajo 20 horas al día para diferentes empresas, diferentes inversiones, diferentes situaciones, tanto aquí como en América, así que estoy muy contento”. Por ello, y mientras dure la crisis, no tiene prisa en volver, pero en cuanto vea posibilidades de rentabilizar su inversión en un equipo, apuesten a que vuelve. Y dicho todo esto, a Ecclestone sólo le queda llevar a cabo su último sueño: que la Fórmula Uno cotice en Bolsa. Pues eso, poderoso caballero es Don Dinero…
(FOTOS: Google Images)

