
Fue la gran novedad de la marca británico del felino en París. El nuevo F-Type (o “F” a secas, como se le acabará llamando) es ya una realidad, con su bonito y sencillo diseño biplaza, donde destacan como notas de diseño propio las 4 aberturas verticales como tomas frontales de aire junto a la parrilla. Llegará a España en junio próximo.
Heredero de la rica tradición deportiva de descapotables biplazas y 2+2 de Jaguar (recordemos al legendario E), este F-Type mantiene las señas de identidad típicas de los mismos: motor longitudinal delantero con tracción trasera, suspensiones independientes por dobles triángulos y un peso final contenido (1.600 kg), ahora gracias al uso masivo del aluminio, tanto en el bastidor y carrocería como en las suspensiones. Pero luego su actualización al día le permite ir mucho más lejos: transmisión automática secuencial Quickshift de 8 relaciones con levas al volante, y motores de 6 y 8 cilindros, con los primeros en V y no en línea como antaño.

El eje motriz trasero cuenta con diferencial de deslizamiento limitado (mecánico en los V6 y electrónico en el V8) para cumplir con la función autoblocante, y sus medidas contenidas (apenas 4,5 m de largo) y moderado peso le permiten unas prestaciones espectaculares para la potencia de sus motores, muy alta aunque no desmesurada (por debajo de los 400 CV los V6 y de 500 el V8).
A base de programas de ingeniería asistida por ordenador, Jaguar ha reforzado su rigidez de bastidor, incorporando un nuevo subchasis frontal auxiliar más ligero, también en aluminio. La suspensión delantera y trasera por dobles triángulos superpuestos está también de aluminio, así como la dirección de cremallera, muy directa, que asegura una rápida capacidad de respuesta. La arquitectura de aluminio ha sido diseñada para proporcionar la mayor rigidez posible, con mejoras de más del 30% en puntos clave sobre cualquier otro Jaguar (el chasis desnudo sólo pesa 261 kg).
Por fuera, el coche es tan bonito como siempre lo han sido los roadster de Jaguar. Inspirado en el “concept” C-X16 mostrado en el pasado año, su frontal reproduce una nueva interpretación de la parrilla Jaguar, con esas “branquias” de tiburón al lado de la boca, más otras dos en los laterales. Los faros montan lámparas bi-xenon y luz de cruce diurna por diodos. Detrás, los pilotos horizontales, también por diodos, se distinguen por el semicírculo de los focos centrales, siempre bajo la línea común del perfil recto que se prolonga por las aletas, marcando la curva suavemente abultada de los guardabarros. Los escapes (central doble en los V6 y con 4 salidas, dos a dos en los extremos en el V8) distinguen las versiones de motor V6 y las V8, y un alerón retráctil perfectamente integrado en la tapa del maletero ayuda a mantener la limpieza de líneas, desplegándose por encima de los 100 km/h para aumentar el empuje dinámico sobre el eje posterior hasta 120 kg (a gran velocidad, por encima de los 180 km/h).

En conjunto, es un descapotable muy armonioso y de formas proporcionadas, con 4,47 m de largo y 1,92 de ancho, sobre una plataforma de 2,62 m de batalla, con la nota original de una reducida altura (1,30 m) y una marcada diferencia en su anchura de ejes, a favor del trasero (1,59 m/1,63 m). En el interior el pequeño habitáculo conforma un espacio biplaza “1+1”, con un cierto diseño suavemente asimétrico para potenciar la función de conducción. Como ya es tópico, se dice que los controles son de inspiración aeronáutica, y las salidas de los aireadores pueden abrirse a gusto del conductor o automáticamente bajo control del propio sistema de climatización automática. En cuanto a su capota, Jaguar ha preferido un techo convencional de lona en lugar de uno metálico plegable, porque encaja mejor con su concepción inicial y porque supone un importante ahorro de peso, ayudando a mantener un centro de gravedad más bajo. De operación eléctrica automática, puede abrirse y cerrarse en sólo 12 segundos, incluso en movimiento (hasta 50 km/h).
En cuanto a motores, este F-Type monta dos bloques de aluminio en V, uno nuevo de 6 cilindros (2.995 cc) y otro el conocido de 8 (5.000 cc), ambos sobrealimentados, pero no por turbocompresor sino por un compresor mecánico volumétrico del tipo Roots. Alimentado por inyección directa de gasolina (a 150 bares), el V6 se declina en dos potencias, 340 CV y 45,9 mkg para el F-Type normal y 380 CV y 46,9 mkg para el F-Type S, mientras que el V8 (S) da 495 CV y casi 64 mkg de par, potencias lo bastante elevadas como para encuadrarles en la categoría de superdeportivos.
Así el F-Type 3.0 de 340 CV alcanza los 260 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos (y pasa en 3,3 de 80 a 120 km/h), y eso que es el F-Type más tranquilo… El 3.0 S de 380 CV sube su velocidad punta a 275 km/h y baja su aceleración en el 0-100 km/h a 4,9 segundos, siendo el motor Jaguar de mayor potencia específica hasta hoy (127 CV/litro). Por último, el V8 5.0 S arroja unos registros demoledores, dada su relación peso/potencia: 300 km/h de velocidad punta y 4,3 segundos en el 0-100 km/h (pasando de 80 a 120 km/h en 2,5 segundos). En todo caso son mecánicas muy progresivas (el compresor Roots lo facilita) y eficientes (el “intercooler va refrigerado por agua), con consumos bastante ajustados para su potencia y cilindrada (9 y 9,1 lts/100 km en el promedio combinado de los V6, con 209 y 213 grs/km de CO2 respectivamente, y 11,1 lts/100 km para el V8 (259 grs/km de CO2).
Los F-Type V6 S (380 CV) así como el V8 traen de serie un sistema de escape activo (opcional en el modelo de 340 CV) que modifica el excitante sonido emitido por su motor mediante unas válvulas de derivación controladas electrónicamente, situadas en la sección final del escape, que se abren al acelerar a fondo enronqueciendo su tono al alterar el recorrido de los gases, que fluyen de manera más directa (también suena igual cuando se activa el Dynamic Mode). En todo caso, quienes prefieran la discreción pueden anular esta función simplemente pulsando un botón.
En cuanto al cambio Quickshift de 8 marchas y relación cerrada, permite aprovechar al máximo las posibilidades del motor en toda la banda de revoluciones, habiendo sido diseñado para obtener especialmente las mejores aceleraciones. Automático por convertidor de par, éste queda bloqueado tras pasar a segunda, mejorando la entrega de par y eliminando retrasos. En uso secuencial permite 25 programas de uso, según estilo de conducción y estado de la carretera, con funciones específicas más o menos deportivas (incluida la práctica del “doble embrague” en las retenciones, etc).
Además, el F-Type S (V6 y V8) dispone de una ayuda para mejorar la aceleración desde parado, el Dynamic Launch Mode, similar a otras ya conocidas, que permite al conductor pisar el freno y acelerar simultáneamente el motor hasta que aparece un mensaje en el cuadro (“Dynamic Launch Ready”). Entonces, basta con soltar el pedal del freno, pisar a fondo el acelerador y el coche se encargará del resto, ofreciendo la máxima aceleración. En cuanto al diferencial de deslizamiento limitado (LSD), viene de serie en los F-Type S (y opcional en el normal), mecánico en los V6 y electrónico en el V8, con un funcionamiento totalmente automático en éste último, actuado por un motor eléctrico que actúa sobre un embrague multidisco, el cual puede transferir par a la rueda con mayor adherencia, y aplicar un bloqueo total de manera casi instantánea.
Los frenos del F-Type también están a la altura de su nivel de prestaciones: con discos de 354 mm delante y 325 detrás (ambos ventilados) en el V6 de 340 CV y de 380 mm en el S de 380 (con pinzas en rojo o en negro), aseguran el nivel de deceleración que exige su mecánica, mientras que en el caso del V8 además de los discos de 380 mm delanteros, los traseros también crecen hasta los 376 mm, con el conjunto de de discos de mayor tamaño jamás montado en un Jaguar de producción en serie. Su refrigeración está además mejorada por la canalización de las tomas verticales que flanquean la parrilla frontal. Los trenes rodantes montan llantas específicas de aleación en cada versión, de 18” de diámetro (equipo normal), 19” (F-Type V6 S) y hasta 20” (F-Type V8 S), con neumáticos de 235 a 265 mm, en diversas configuraciones y perfiles.
Finalmente, los F-Type S y V8 S cuentan con amortiguación adaptativa inteligente y vienen equipados con el sistema Adaptive Dynamics,que controla el movimiento vertical de la carrocería (cabeceo e inclinación), ajustando hasta 500 veces por segundo el tarado de amortiguación para optimizar la estabilidad y la agilidad. Además el modo dinámico (Dynamic Mode) dispone de la función añadida Configurable Dynamics, con la que el conductor puede elegir los elementos concretos del Dynamic Mode que desea y los que no; así, la dirección y la respuesta del acelerador pueden ponerse en el modo más deportivo, pero se puede mantener el confort de suspensión en el modo normal.
En resumen, un bonito roadster con el lujo y exclusividad del especialista británico, en un segmento más comercial que el del XK y a un precio que aunque elevado, será más asequible (entre 60.000 y 80.000 euros), aunque aún es pronto para definirlo, ya que no llegará al mercado hasta la próxima primavera.


































