JAVIER GETE
Una revolución de la movilidad que sigue teniendo sombras
Es cierto que el coche eléctrico está ya suponiendo una auténtica revolución en la movilidad urbana tradicional, por su facilidad de conducción y su silencio de marcha, que lo convierten en un vehículo perfecto para circular por las ciudades, pero es también verdad que hay algunos puntos que tienen que mejorar para una correcta implantación en el futuro de esta tecnología en el día a día.
La propulsión eléctrica no es una novedad total, ya que en el siglo XIX existieron inventos que apostaban por los motores eléctricos en diversas partes del mundo, con baterías recargables que permitieron presentar el primer coche eléctrico diseñado por Ferdinand Porsche en 1898, el Egger-Lohner C.2 Phaeton.

Ya en 1906, las autonomías de algunos eléctricos se movían entorno a los 100 km, y fue entonces cuando Henry Ford puso en marcha la primera fábrica en serie de coches de combustión con un ahorro económico muy notable, lo que relegó a la tecnología eléctrica en el olvido hasta finales del siglo XX reactivándose de nuevo esta interesante tecnología libre de emisiones locales contaminantes.
Actualmente los avances tecnológicos han permitido que se puedan ya ofrecer vehículos electicos de buen resultado y con buenas autonomías, y algunas marcas han comprendido muy bien este proceso y lo reflejan en sus gamas de producto.
Pero hacia donde va la movilidad eléctrica tal y como la conciben los expertos, es lo referido a cómo serán los coches eléctricos del futuro y cómo debe afectar la gran concienciación mundial sobre la necesidad de rebajar la contaminación ambiental. En consecuencia, si el porvenir y desarrollo del vehículo eléctrico es halagüeño, por lo que expresamos a continuación algunas predicciones sobre este tipo de movilidad:

El precio
ningún experto tiene dudas sobre que en los próximos años se espera un importante abaratamiento, esperando ya en 2023/2024 que sus precios sean equiparables a los coches de combustión.
Para ello se está ya produciendo una importante disminución del coste de las baterías, gracias al desarrollo de nuevos modelos cada vez más eficientes, consiguiendo así que en un futuro sea rentable adquirir un vehículo eléctrico.

Autonomía creciente
Un punto fundamental para los conductores ya que se trata del mayor problema de los eléctricos. Esto está cambiando a toda velocidad con baterías mucho más eficientes tanto en su carga como en la autonomía que aportan.
En el último informe de la International Energy Agency (IEA) se expresa que la autonomía ha aumentado más de una 60%, no siendo ya una barrera definitiva para este tipo de movilidad, al darse ya prácticamente por sentado que los alcances eléctricos de las baterías de alta capacidad superan prácticamente los 500 km de media.

Red de carga adecuada a las necesidades
Todas las partes implicadas públicas y privadas ha expresado su compromiso para conseguir que la propulsión eléctrica se convierta en una alternativa demandada.
El PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021 – 2030) asegura que la flota de vehículos eléctricos en nuestro país alcanzará los 2 millones en 2030 y se necesitarán para entonces entre 223.000 y 298.000 puntos de carga públicos, aunque, según el planning, en 2022 tendríamos que disponer de 48.000 puntos frente a los 8.600 actuales … ¡Vamos mal!

Ciudades mucho más racionales y amables
Al no contaminar ni acústicamente ni ambientalmente, cuantos más coches eléctricos circulen menores serán los problemas de circulación que provocan las restricciones de los coches de combustión (Zonas de Bajas Emisiones – ZBE).
Lógicamente con la implantación de esta tecnología de movilidad producirá una mejor convivencia entre los peatones, el transporte público, las bicis, etc.
Importante reducción de la contaminación acústica y ambiental
Este es uno de los puntos que más valoran actualmente lo potenciales compradores, generando una conducción cómoda sin los ruidos clásicos de los coches de combustión (propios y ajenos).

La experiencia de conducción eléctrica es en realidad mucho más placentera por esta falta de sonidos molestos, además de aportar a sus usuarios la satisfacción de contribuir a limpiar la tierra al evitar emisiones perjudiciales, y es por ello que actualmente se fomenta la utilización de vehículos eléctricos con zonas de aparcamiento específicas, ventajas fiscales, etc.
De lo que no cabe duda es que los coches del futuro tienen que minimizar la huella de carbono en todo su proceso, tanto en su producción como en la emisiones del propio vehículo, aportando mayor seguridad y posiblemente autonomía con diseños mucho más eficaces y atractivos, siendo los coches eléctricos una importante apuesta en este sentido, aunque ya muchos expertos apuntan a los vehículos de hidrógeno con “0” emisiones así como a los combustibles sintéticos del futuro.
