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Mini Roadster: Modificaciones

18 enero, 2012

Sus medidas salvo la altura no varían (3,73 m de largo, por 1,68 m de ancho y 1,39 de alto, 2 cm menos que el Mini Cabrio), siempre sobre la plataforma normal de 2,47 m de batalla. Pero al reducir el habitáculo para dos plazas, gana maletero (240 litros frente a los 160 del Cabrio), además de una trampilla en el mismo para algún objeto largo (que ya se llegaría hasta el salpicadero…).

Ofrecido con cuatro motores, (3 gasolina y un diesel), viene a completar una oferta ya existente en 4 plazas, y a la que realmente lo que necesitaría es un roadster/ coupé de techo rígido plegable, pero eso ya es harina de otro costal. Aunque para el precio que acabará teniendo, bien que lo merecería… Esperado para la próxima primavera, este Mini Roadster de diseño tres volúmenes con formas marcadas de maletero refuerza la imagen deportiva del Mini como descapotable biplaza de proporciones muy recortadas y cintura alta, con el frontal ya conocido de los Mini y Mini Cooper pero ahora con los pilares del parabrisas más inclinados y una línea de la cintura ligeramente ascendente, que termina horizontalmente en la zaga. La capota textil es de accionamiento manual.

En las suspensiones tenemos las mismas de siempre, con los tarados del Mini Coupé, contando entre su equipamiento de serie con dirección asistida electromecánica y control dinámico de estabilidad DSC de serie, junto al de tracción DTC con control electrónico de bloqueo de diferencial EDLC, éste ya opcional (de serie en el John Cooper Works Roadster). Como equipo original exclusivo, destacan sus dos arcos antivuelco de acero inoxidable pulido y el alerón posterior opcional que se despliega de forma automática a partir de 80 km/h (también de serie en los John Cooper Works).

Su mayor ventaja es el aumento de maletero, ya que al mantener la capota textil de similar volumen plegada, logra elevar su volumen total a los 240 litros, disponiendo de un hueco extra portaobjetos tras los asientos y la ya citada trampilla para cargas algo más largas. La tapa del maletero se abre en un gran ángulo para colocar los objetos dentro de él más cómodamente, llevando ante ella el deflector opcional para colocar detrás de los asientos, entre los arcos antivuelco.

Respecto al apartado motriz, en gasolina tenemos el 1.6 (1.598 cc) de carrera larga, en sus dos versiones, la atmosférica de inyección indirecta (122 CV a 6.000 rpm y 16,3 mkg de par a 4.250 rpm), con distribución variable Valvetronic, y la turbo de dos entradas (“twin scroll”) e inyección directa (184 CV a 5.500 rpm, y 24,5 mkg desde 1.600 a 5.000 rpm, con la posibilidad de un soplado puntual (“overboost”) extra del turbo que lo eleva a 26,5 mkg. El primero es para el Cooper Roadster, y el segundo para el Cooper S Roadster. Y como guinda, la versión más potenciada a 211 CV del John Cooper Works Roadster, que lo aprieta hasta sacarle 26,5 mkg de par a 1.850 rpm de forma normal y 28,6 con el “overboost”.

Y para que nadie diga que Mini descuida a los amantes del diesel, hay también una versión a gasóleo, Cooper SD Roadster, con el turbodiesel de cuatro cilindros y turbo variable de origen BMW y 1.995 cc, que da 143 CV a 4.000 rpm, con un par máximo de 31,1 mkg entre 1.750 y 2.700 rpm. Aquí la verdad es que choca que Mini haya escogido una opción “upsizing” frente a la moda “downsizing”, al reemplazar el anterior 1.6 HDI de origen Peugeot por este BMW 2.0d en un coche tan pequeño de apenas 1.200 kg de peso, sobre todo si pensamos en términos de consumo y emisión de CO2 (por cierto, de 4,5 lts/100 km en el promedio oficial homologado, con 118 g/km de CO2). Pero doctores tienen en Munich, que aplican el minimalismo según en qué cosas… En cuanto a prestaciones, si el SD Roadster se conforma con acelerar de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos, con una velocidad máxima de 212 km/h (cronos nada desdeñables que superan incluso al Cooper Roadster 1.6 atmosférico de gasolina, que se queda en 9,2 segundos en el 0–100 km/h y 199 km/h de velocidad punta, para un consumo promedio oficial de 5,7 lts/100 km (con 133 g/km de CO2), los 1.6 gasolina turbo de inyección directa se muestran más contundentes: el Mini Cooper S Roadster anuncia 7 segundos en el 0–100 km/h y 227 km/h de velocidad máxima, con un consumo promedio de 6 lts/100 km y 139 g/km de CO2, y el “cañonero” John Cooper Works Roadster rebaja el 0-100 km/h a 6,5 segundos y sube la velocidad punta a 237 km/h, aunque ello le supone elevar su consumo medio oficial a 7,3 lts/100 km (139 g/km de CO2).

Previsto para la próxima primavera, aún se desconocen precios y acabados (aunque se espera un único exclusivo, con colores y materiales específicos en la tapicería, recubrimientos de puertas, así como en los perfiles decorativos y en la línea de diseño Colour Line). Luego se podrán obtener con una personalización adicional exclusiva (Mini Yours), así como franjas decorativas (Sport Stripes) en contraste de color.

Equipará servodirección variable según la velocidad, espejos retrovisores exteriores regulables eléctricamente, sensores de aparcamiento, climatizador automático, radio CD con lector MP3 y conexión AUX-In, etc. Y ya en opción, faros de fondo negro, bi-xenón, luces autoadaptables, acceso confort, «Always Open Timer», además de otros equipos opcionales de entretenimiento y comunicación (altavoces hi-fi Harman Kardon, navegador Mini Connected con radio a través de Internet, indicación de noticias, conexión a Facebook y Twitter, búsqueda local en Google, etc, etc). Vamos, todo lo que se espera en conectividad a la última para dos en un Mini Roadster.

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