Pepe Valenciano
Afrontamos la recta final de Mundial de Fórmula Uno sin más intriga que saber cuándo (y no quién) ganará el Mundial más descafeinado de los últimos tiempos, aunque desgraciadamente nos estamos acostumbrando al dominio abrumador de una u otra escudería. Así sucedió hace dos años con Ros Brawn y su escudería comprada por un dólar (se quedó con toda la deuda, claro) y que gracias a su inteligencia en estrujar el Reglamento, se sacó de la manga el doble difusor, arrasando a sus rivales. Lo mismo que Adrian Newey (Red Bull), con los difusores sopladores usando los gases de escapes para favorecer la aerodinámica, a pesar de la prohibición del Reglamento de que este invento incumple el artículo 15, apartado 3, donde queda prohibido que la aerodinámica del coche no pueda ser manipulada de ninguna manera con ningún artilugio móvil. Ya es oficial que el año que viene estará prohibido su uso. Para ponernos en situación, Sebastian Vettel será bicampeón del Mundo si gana y Fernando Alonso no sube al podio. El alemán necesita aventajar en 125 puntos al segundo, y quedan 6 carreras y 150 puntos en disputa.
En fin que a estas alturas, nos encontramos con la única carrera verdaderamente nocturna de la temporada, pues en Abu Dhabi se empieza al atardecer y se acaba de noche. Una carrera ‘made in Fernando Alonso’ pues de las tres carreras disputadas, ganó dos (2008-Renault y 2010-Ferrari), y fue tercero en 2009 (ganó Hamilton). Es por ello por lo que el piloto español de Ferrari ha dicho que le gustaría hacer póker de podios (al asturiano le encantan las cartas, un verdadero experto en trucos con la baraja). Así ha dicho en su blog del sitio oficial de Ferrari que «Siempre he logrado subir al podio en las tres precedentes ediciones y mi objetivo es el de lograr un póquer. También es verdad que sumar un trío de victorias tras la de 2008 y la del año pasado sería fantástico, pero sé que será mucho». Además de los tres podios, el asturiano ha logrado las dos vueltas rápidas de las dos últimas carreras, con dos escuderías distintas. Y por si esto fuera poco, también logró la pole el año pasado por tan sólo 67 milésimas de separación con Vettel, quien no pudo superar al asturiano en toda la carrera. Para Alonso fue una lucha titánica de dos horas, que el piloto relata así: «El duelo que disputé con Sebastian (Vettel) duró casi dos horas, que transcurrieron casi todo el tiempo con la imagen de su monoplaza en mi retrovisor. Ganar carreras así es emocionante». Fue tan al límite que propio Alonso lo reconoció al afirmar que «He dado dos vueltas para darme una hostia”, según le contó a un invitado del paddock, frase que recogió Miguel Sanz para Marca. La del año pasado, fue una carrera magistral de Fernando Alonso, demostrando que se desenvuelve mejor que nadie cuando el circuito es virado, urbano, donde las manos del hombre están por encima de la máquina. En 2008 exprimió el Renault cuando era claramente un coche muy inferior al resto. El año pasado, su Ferrari había mejorado mucho respecto al inicio, pero Red Bull estaba por encima. Y el piloto español se destapó con una carrera magistral, de auténtico campeón. Nadie como él conduce mejor bajo las estrellas, aunque este año será difícil verlas por los incendios que asolan a Indonesia y que oscurecen el cielo, y por la más que probable lluvia el fin de semana (lleva lloviendo toda esta semana en el circuito).
De todas las carreras que quedan para acabar el Campeonato, esta de Singapur es la que más y mejor se adapta a las características del F150º Italia del piloto español de la Scuderia del caballito Rampante: gomas blandas y superblandas, mucha carga aerodinámica, curvas lentas, pista estrecha, muros cercanos y calor, mucho calor. Bien lo sabe Alonso, quien ha dicho sobre este circuito que «Posiblemente de las seis carreras que quedan sea el escenario en el que más opciones tenemos de llevarnos una alegría». En Mónaco (el circuito que más se parece al de Marina Bay) hubiese ganado Alonso de no ser por la bandera roja a falta de tres vueltas y que posibilitó el cambio ilegal de ruedas de Vettel, lo que impidió que Alonso le asaltase como tenía previsto. Para esta carrera, Ferrari trae mejoras que estaban previstas en la planificación de evoluciones. Así, el Director de Ferrari, Stefano Domenicali, señala al respecto que «Tenemos mejoras para esta carrera que ya estaban planificadas (las hay hasta la cita de Japón) y realizadas de antes, así que tenemos opciones». Por su parte, Andrea Stella, ingeniero de pista del piloto asturiano, comenta que «Esperamos que sí, que tengamos coche para esta carrera por el tipo de trazado y de neumático».
Pero todas estas cávalas se pueden ir al traste porque la carrera de Singapur, en el Circuito de Marina Bay, es la más imprevisible de todas y si no que se lo digan al Mercedes SLS AMG usado como Coche de Seguridad, que ha salido en todas las carreras disputadas hasta la fecha (tres), siendo el verdadero protagonista de esta singular cita nocturna. Es la ruleta de la fortuna para unos y la ruleta de la derrota para otros. En tres carreras disputadas ha salido cinco veces. Todo un récord. Tan sólo Fernando Alonso con 93 vueltas en cabeza y Lewis Hamilton, con 57, han dado más giros que el Safety Car, que con 20 vueltas en cabeza supera al resto de monoplazas y pilotos que han pasado por el circuito urbano de Marina Bay, en Singapur. Y como diría Groucho Marx, si estas estadísticas no le gustan, tengo otras. El coche de seguridad supera en apariciones, estadísticamente hablando, a Interlagos (Brasil), Montecarlo (Mónaco) y Canadá. Hasta ahora, en las tres anteriores ediciones, el factor lluvia pasó de puntillas en esta carrera. El año pasado llovió algo y el susto se apoderó de los pilotos, pues nadie sabe con certeza cómo reaccionar con las gotas que caen en la visera cuando la luz que hay es de focos, artificial. A lo que hay que añadir los reflejos de la luz en los charcos que se montan en un trazado bacheado. Con luz diurna, si llueve se ve en el horizonte. Con luz nocturna, el horizonte no se ve porque está negro. Por si esto fuera poco, con la altísima humedad que hay, la pista se seca muy lentamente, como bien observó Mark Webber el año pasado con las cuatro gotas que cayeron.
Conociendo el Circuito de Marina Bay.
La leyenda del circuito nocturno se venía forjando en la cabeza de Berni Ecclestone, que preocupado porque las audiencias televisivas bajaban en Asia, por las diferencias horarias, propuso a los organizadores hacer una carrera –la primera de la historia- nocturna. Dicho y hecho, en Singapur –Ciudad Estado- aceptaron el reto y sorprendieron al mundo en 2008 con un espectáculo sin igual, sin parangón. Se diseñó un trazado largo, más de 5 kilómetros, con una pista alumbrada por 1500 focos, serpenteantes entre modernidad y tradición, alimentados por 12 generadores idénticos de energía, que proporcionan iluminación cuatro veces más potente que la de cualquier estadio de fútbol. Se trataba de conseguir simular la luz de día, para lo cual, se instalan proyectores en travesaños de aluminio soportados por tres torres, de 10 metros de altura, y separadas por 32 metros de distancia. Se instalan 108.423 metros de cables eléctricos y 240 pilones de acero. A pesar de la incertidumbre inicial, la visibilidad no fue problema. En general, todo fueron elogios para el circuito por parte de los pilotos, salvo que es demasiado revirado, y la excesiva altura de los pianos. Con todos esos ingredientes, arrancó en 2008 la primera carrera de la historia, con tan buena suerte, que un doble campeón del mundo, Fernando Alonso, aprovechando un accidente de su compañero de equipo, inscribía su nombre con letras de oro como primer ganador, para mayor regocijo de los organizadores y de Ecclestone. Al año siguiente fue Lewis Hamilton el que se hizo con la victoria, de principio a fin de carrera. Y otra vez Alonso, en el podio, esta vez tercero. El año pasado, de nuevo el español, ya con Ferrari, volvía a inscribir su nombre en el joven palmarés de este circuito.
Se podrían decir muchas cosas del Circuito de Marina Bay, situado en la Ciudad Estado de Singapur. Pero por encima de todas, está en que al ser el único circuito de todo el Mundial donde se corre de noche, la atmósfera que se respira es única, singular. Su trazado, que gira en el sentido contrario a las agujas del reloj, destaca por lo revirado que es, con multitud de curvas de segunda o tercera velocidad. Los frenos, que no descansan entre tanta curva, necesitan una refrigeración especial. Aquí, los rebufos, o ir muy pegado al de delante, se pagan por la no entrada de aire. El circuito es el segundo más lento del calendario, sólo superado por Mónaco, por lo que el reglaje del monoplaza va encaminado a obtener la mayor carga aerodinámica posible, con suspensiones algo blandas. Además los coches requieren una relación de marchas poco espaciadas al objeto de conseguir mayor aceleración a bajas revoluciones.
Poco a poco, esta carrera va tomando cuerpo en el calendario y se convertirá en el futuro como imprescindible. Marina Bay tiene algo especial, distinto, que despierta entusiasmo, es una carrera que pasa de lo normal a lo extraordinario. Singapur ya es parte de la historia del automovilismo por la carrera de 2008, cuando Renault provocó el accidente de Nelson Piquet para favorece a su compañero, Fernando Alonso, quien finalmente ganó la carrera. Ello provocó el deshonor de Renault, y la salida fulminante de la Fórmula Uno de Pat Symonds y Flavio Briatore, el mentor de Alonso. Dejando claro que Alonso fue ajeno a la trama montada, su victoria en 2008, en la inauguración de esta carrera, fue muy trabajada y difícil, llena de mérito que para nada puede quitársele al campeón español. Para ratificarlo, el año pasado consiguió la ‘Grand Chelem’: ganar saliendo desde la pole, marcar la vuelta rápida, y liderar la carrera de principio a fin. Desde entonces, nadie lo ha conseguido. Para hacerse una idea de lo que ello significa, sólo 21 pilotos en la historia han logrado un Grand Chelem. El primero en lograrlo fue Alberto Ascari, italiano, en 1952. El último, Fernando Alonso. Fue el 50 de todos los logrados hasta la fecha. Y ambos con un Ferrari en las manos. Pero esta hazaña del español tiene más mérito que ninguna otra, pues es la única conseguida en carrera urbana, de noche, con iluminación artificial, con todas las dificultades que todo ello supone para el piloto. En 2010, Alonso salió perfecto desde la pole, cubrió la primera curva y se mantuvo líder durante las 61 vueltas restantes. Impresionante demostración de poderío y pilotaje. Alonso dio todo un recital de cómo aguantar la presión durante 61 vueltas.
El circuito, con una longitud de 5.073 metros, tiene capacidad para 120.000 espectadores. Alberga 23 curvas (13 a izquierdas y 10 a derechas), y los monoplazas alcanzan velocidades de 290 km/h. La carrera se disputa a 61 vueltas (309,316 km). Se requiere una carga aerodinámica muy alta; los frenos sufren bastante con alto desgaste, en cambio los neumáticos tienen un desgaste medio, aunque la adherencia no es buena hasta que la carrera ha consumido varias vueltas. Hablando de consumos, el consumo de gasolina es de 2,45 kg/vuelta, con una penalización por cada 10 kg de más de gasolina, de 3,3 décimas por vuelta. Se realizan 68 cambios por vuelta, pisándose el acelerador a fondo durante el 50% del tiempo por vuelta. El máximo tiempo que se pisa el acelerador a fondo es durante 9 segundos, en los que se recorren 650 metros.
Este circuito se caracteriza por la ausencia de puntos de adelantamiento, por lo que la pole es sinónimo de victoria. Pocas rectas largas y mucha curva en ángulo recto. Los cambios previstos en el diseño del circuito para este año, consistentes en que entre las curvas 7 y 9 se eliminará el actual zig-zag, por un único giro a izquierdas, y la pista no discurrirá bajo la tribuna junto al mar de la parte final, con lo que se gana velocidad y posibilidades de adelantar), no se han llevado a cabo. Los puntos más críticos son: las tres primeras curvas, la chicane situada en la curva 10 y la frenada de la 15.
La noria “Singapore Flyer” alcanza 165 metros y se ha convertido en símbolo del circuito, desde donde se obtiene la espectacular visión de las últimas curvas del trazado así como la rectas de salida y meta.
Se han disputado tres carreras: la primera la ganó Alonso, la de 2009, Hamilton, acompañado por Timo Golck, y Fernando Alonso; y como ya sabemos, en 2010 volvió a ganar Alonso, acompañado en el podio por los dos Red Bull, Vettel y Webber. Hamilton hizo la pole en 2009 con 1.47:891. Lo mismo hizo el español el año pasado. La mejor pole fue para Massa, que en 2008 hizo un tiempo de 1:44:801. La pole de 2010 fue para Alonso, con 1:45:390. La mejor vuelta rápida es para Raikkonen, con 1:45:599. Alonso la consiguió en dos ocasiones, la del año pasado con 1:47:976.
Sobre las características del circuito, señala Fernando Alonso que «Singapur es probablemente el que mejor le va a nuestro coche. Y me encanta el trazado, es muy diferente a los que hemos hecho hasta ahora. Es un circuito urbano más parecido a Mónaco y en Mónaco el coche iba bastante bien e hicimos segundos. Además, logramos ese segundo puesto con el coche que en mayo o en junio estaba en la época mala, es decir, sin evolucionar, y ahora es un poco mejor, así que el coche puede ir bien allí».
Una de las chicanes lleva por nombre el de un famoso cóctel, “Singapore Swing”. Veremos quién se lo bebe con más alegría.





