Este Mazda5 renovado de punta a cabo (bajo el estilo “Nagare, más dinámico) sigue siendo heredero directo del anterior y sobre todo mantiene sus puertas traseras correderas, dentro de unas medidas bastante contenidas para un monovolumen capaz de hasta 7 plazas, con 4,59 m de largo, 1,75 m de ancho y 1,62 m de alto, sobre una generosa batalla de 2,75 m. Pero su aspecto exterior ahora tira más a deportivo que a familiar, con un nuevo frontal muy dinámico, del estilo del Mazda3 MPS, con su gran toma frontal de aire y las triangulares de las esquinas, con los antinieblas en su vértice.
Rediseñado de arriba abajo buscando no sólo una gran capacidad sino un aspecto más deportivo, y mayor confort, con mejores asientos y más espacio para piernas (entre los ocupantes de la 2ª y 3ª fila y también entre los de la 3ª y la 2ª). Las puertas traseras deslizantes disponen ahora de apertura eléctrica en el nivel Luxury ensayado (el máximo) y la depurada aerodinámica (Cx de 0,30) ayuda a mejorar prestaciones y consumos. También se ha mejorado la insonorización, los mandos del puesto de conducción y su iluminación (ahora en blanco), aunque se ha perdido el indicador de temperatura del motor (una nueva moda con la que no estamos nada de acuerdo) a cambio de un indicador de marcha seleccionada.
La pantalla multifunción (y también del navegador GPS opcional) está en lo alto del salpicadero, muy bien para leerla sin desviar la vista aunque la afectan los reflejos que provoca el sol en ella, y en general, el puesto de conducción es más cómodo y ergonómico que antes.
Más práctico.- La mayor novedad respecto a su predecesor es que las dos puertas laterales correderas pueden abrirse de forma manual o automática (de serie en el nivel Luxury) con una de las mayores aperturas de su segmento, facilitando un acceso más cómodo que sus competidores, y sobre todo sobresaliendo apenas 16 cm de la carrocería una vez abiertas, facilitando el acceso en plazas estrechas. Con capacidad para 7 plazas, los asientos se pueden plegar adoptando diversas configuraciones, gracias a la gran funcionalidad del sistema “karakuri” de Mazda.
Los espacios de almacenamiento son suficientes, con un compartimento inferior de 8 litros de capacidad, seis posavasos, dos portabotellas y una guantera de 11 litros. En la parte trasera de los respaldos de los asientos delanteros hay, además, dos mesitas plegables con posavasos. También son mayores los apoyacodos y las puertas laterales pueden llevar apertura y cierre eléctrica, con sensores táctiles que detectan los obstáculos e impiden su “pillado” invirtiendo el sentido de movimiento.
El salpicadero es muy práctico, con la palanca de cambio sobreelevada y una posición más alta de la pantalla multifunción; en ella se despliegan los datos del ordenador de a bordo, equipo de sonido, climatización, radio, hora, etc.
El habitáculo del nuevo Mazda5 ha mejorado mucho; el espacio para las piernas en la 2ª y 3ª fila de asientos está entre los mejores de su segmento, y el reposabrazos central que separa los asientos del conductor y el acompañante delantero es ahora 1,5 cm más ancho. Las banquetas de los asientos delanteros ganan 5 cm de fondo, tanto con 5 como con 7 plazas (3 filas de asientos). En total, el nuevo Mazda5 ofrece casi 1.500 litros de volumen interior útil con dos plazas y 440 con cinco, quedando bastante menos (sólo 112) con 7, pero aún así sus posibilidades son muy variadas, gracias a los asientos centrales y traseros dotados del plegado fácil Karakuri.
Los asientos de la 2ª fila pueden reclinarse hasta 50º y ajustarse longitudinalmente hasta 27 cm., mientras que el piso del habitáculo se eleva hacia la parte trasera, para que los ocupantes de las dos filas traseras tengan mejor visión hacia adelante y en diagonal.
La ventilación también se ha mejorado, con nuevas salidas a mayor altura que en la anterior generación y más eficaces tanto en los días fríos como en los calurosos. Además, los pasajeros de las plazas traseras disfrutan de nuevas salidas de aire situadas bajo los asientos delanteros. En definitiva, el habitáculo es ahora más silencioso y confortable a altas velocidades, además de más rígido (+17%). El ruido aerodinámico se ha reducido un 10%, se han rebajado las vibraciones de la suspensión y el ruido de la admisión y se han instalado nuevos aislamientos de espuma. Y lo mejor de todo, sin ganar peso sino todo lo contrario; el nuevo Mazda5 1.6 CRTD pesa ahora hasta 120 kg menos que su antecesor diesel de motor dos litros, un aligeramiento que se nota sobre todo en el consumo, tanto a coche cargado como en vacío.
Nueva mecánica.- Porque la gran novedad de este Mazda5 diesel está en su motor 1.6 CRTD (el 1.560 cc de origen PSA/Ford) en su última versión, o sea el de 2 válvulas por cilindro, en vez de 4 y culata monoárbol en vez de biárbol. Pensado para reducir consumos y emisiones, este nuevo 1.6 CRTD reduce un 15% su consumo (5,2 lts/100 km en el promedio combinado) y un 13% su emisión de CO2 (138 g/km) en comparación con el anterior 2.0 CRTD, sin perder potencia sino al contrario (da 115 CV frente a 110 antes, y 27,5 mkg de par máximo constante entre 1.750 y 2.500 rpm). Con filtro de partículas de serie, inyección piezoeléctrica con hasta 5 fases por ciclo (a 1.600 bares) y compresión rebajada a 16:1, este motor eleva su rendimiento a un nivel insólito, refinando su suavidad de giro y sus emisiones gracias a una recirculación de gases de escape (EGR) con “by-pass” y turbocompresor variable (soplando hasta a 2,6 bares de presión).
Sus prestaciones están a muy buen nivel frente a las de sus hermanos de gasolina, con 180 km/h de velocidad punta oficial y 12,1 segundos de 0 a 100 km/h, con la otra ventaja de su menor peso (de los 100 kg logrados de rebaja, poco más de la mitad lo son sólo por el motor), lo que permite que el total en orden de marcha roce apenas la tonelada y media.
Nuestra unidad de prueba nos ha recordado mucho al Ford Grand C-Max que probamos hace poco con este mismo motor, lógico si comparamos peso y tamaño similares. La velocidad punta real que hemos logrado (176 km/h) y la aceleración mejoran un poco frente al Ford, sobre todo debido al menor peso. Pero donde hemos visto mayor mejora es en el consumo…Aquí rebaja a su rival de Ford entre 0,2 y 0,3 litros cada 100 km en todas las mediciones, destacando especialmente en el consumo urbano (sólo 7,3 lts/100 km frente a 7,9 en el Ford, que ya era un registro muy bueno). Sencillamente, son unos consumos excelentes (de los mejores nunca conseguidos antes en un monovolumen de 7 plazas). Y ello con un grado de dinamismo igual o superior, gracias a unos desarrollos no tan largos.
En suma, tenemos un coche que en vacío se permite el lujo de rodar a cruceros legales con consumos mínimos (5,6 lts/100 km), y sin aumentar mucho rodando a 120/130 km/h (6,3 lts/100 km). Más arriba, admite llegar a los 130/140 en 6º sin esfuerzo, y es a partir de los 150 cuando ya empieza a frenar su ascenso, con una capacidad de recuperación entre los 90 y los 140 km/h realmente excelente. Aquí, la aerodinámica mejorada y el menor peso nos permiten un resultado insólito para un vehículo de este tamaño, junto a la lograda optimización de este brillante turbodiesel 1.6 CRTD. Sinceramente, este Mazda5 1.6 CRTD ofrece uno de los mejores compromisos de su segmento entre consumo y prestaciones.
Comportamiento: a la altura de la tradición Mazda.- A la hora de juzgar sus reacciones sobre el asfalto, nuevo notable alto (casi sobresaliente) para este monovolumen familiar de 7 plazas, que honra la acreditada fama de estabilidad de los Mazda, que ha cuidado también mucho el nivel de seguridad activa y pasiva con un ESP especialmente tarado para su altura y nivel de balanceo, asientos delanteros con protección para el cuello en caso de colisión lateral, y capó y paragolpes para minimizar el daño en caso de atropello a peatones, nuevas barras laterales de refuerzo en puertas, refuerzo de respaldos (2ª fila), luz de “warning” en frenadas de emergencia, etc…
Pero lo mejor es su dirección rápida y precisa, de buen tacto y con un corto diámetro de giro para su tamaño, que junto a una amortiguación en su punto ideal (ni dura ni blanda) corrige mucho el balanceo en curva lenta, sin eliminarlo del todo, pero sí en el grado suficiente para que se aprecie sin molestar. No estamos ante un coche deportivo, y sin embargo al límite sus reacciones progresivas se asemejan a las de un compacto deportivo, no a las de un monovolumen.
No cabecea, se apoya de forma natural en una sola fase, no rebota… En suma, se lleva con una facilidad y una nobleza ejemplares para un coche de su batalla y altura, sin recurrir a sofisticados artificios ni a exagerados trenes rodantes (se conforma con unas muy normales cubiertas de 205/50 en llantas de 17”). Los frenos van sobrados para su peso (al menos sin carga) y desde luego, su resistencia al calentamiento está fuera de duda.
Como único reproche, quizá el cambio podría ser un poco más rápido, al menos dentro de los estándares a que nos tiene acostumbrados Mazda. Pero en conjunto, este Mazda5 tiene en su excelente comportamiento una de sus bazas más valiosas.
Buena relación calidad/ precio.-Disponible en tres niveles de acabado (Active, Style y Luxury), desde el primero trae de serie ABS, EBA, EBD, TCS y DSC, además de 6 airbags (delanteros, laterales y de cortina), aire acondicionado, radio CD+MP3, elevalunas eléctricos… El Style añade climatizador, faros antiniebla, ordenador de a bordo, llantas de aleación, sensores de aparcamiento, sensor de lluvia y control de crucero, y el Luxury al que correspondía la unidad probada, completa la dotación con faros de xenon, apertura eléctrica de puertas correderas, conexión Bluetooth, llantas de 17”, sensor de presión de neumáticos, etc… Quizá se echen de menos algunas opciones, en especial en el nivel medio, pero incluso también en este Luxury. Todo por 26.500 euros, un precio muy competitivo entre los monovolúmenes de 7 plazas de su categoría. Sin duda, tiene atributos sobrados para hacerse un hueco entre ellos, con el atractivo añadido de la filosofía “zoom-zoom” de la marca nipona.





