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RENAULT: ESCÁNDALO Y “BLUFF”

18 junio, 2011
JUAN ROBREDO

Si hay algo que no le guste a Carlos Ghosn, máximo patrón de Renault, es tener que pedir perdón. Y eso es lo que ha tenido que hacer, a raíz del sorprendente vuelco del caso de espionaje industrial –finalmente falso- sobre los proyectos de los coches eléctricos de la marca, que les costó el puesto a tres altos directivos de la misma: Michel Balthazard, Bertrand Rochette y Matthieu Tenenbaum, fulminantemente despedidos y ahora rehabilitados (aunque los tres se han querellado contra la dirección de Renault por difamación y calumnias). Ghosn apareció públicamente en el canal nacional TF1 para pedir perdón y negar la aceptación de la renuncia de su mano derecha, Patrick Pélata, tras saberse que la acusación carecía de pruebas, y que los bancos donde se habían domiciliado los sobornos de las empresas chinas supuestamente implicadas negaban la existencia de las imposiciones y cuentas a favor de los acusados. Mientras tanto, dos miembros del equipo de seguridad de Renault han sido detenidos (Dominique Gevrey y Marc Tixador), acusados de apropiarse parte del dinero con que Renault pagó la investigación a un detective que ambos se niegan a identificar. Una suma que asciende a 250.000 euros desembolsados, de los que el intermediario que los recogió afirma haber recibido sólo 100.000. Y encima se habla de otros 200.000 más comprometidos… Aún así, tanto la oposición socialista (Martine Aubry) como el gobierno de Sarkozy han manifestado su criterio de que lo ocurrido es lo bastante grave como para que rueden cabezas. “Cuando un trabajador de una compañía comete un error grave, no basta con que pida perdón, sino que se le echa de la empresa”, ha dicho Martine Aubry.

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