Mucho ha dudado el Consejo de Dirección del Grupo Volkswagen en dar el visto-bueno a Seat para que cuente con un SUV o todocamino. Una decisión que permanecía en el cajón de que no se ve claro por motivos económicos desde hace bastantes años y esperando su oportunidad. Y no es que VW dudase de la capacidad de Seat para hacerlo, ya que cuenta con un centro técnico en Martorell que da cobijo, según dice la marca, a 900 ingenieros para desarrollarlo, los cuales se pusieron seriamente a trabajar en el proyecto hace un par de años, supuestamente en sus horas libres pues el Consejo de Volkswagen no se había pronunciado todavía dando su beneplácito para que Seat tuviera su SUV o “crossover”, un tipo de vehículo cuyo segmento de mercado no deja de crecer en ventas en Europa y se acerca hacia el millón de unidades…

Esta circunstancia es el motivo principal que ha abierto definitivamente la puerta para que en 2016 la marca española pueda contar con un SUV compacto, ésta y también otras; Seat está necesitada de este producto (aunque le va a llegar tarde), para ayudarla a salir de los números rojos que tiene pegados a su balance desde hace muchos años, y además ahora cuenta con el timonel adecuado, su nuevo presidente Jurgen Stackmann, para llevarlo a la práctica. Esperemos que así sea.
Pero no todo son buenas noticias. Ya hace casi 6 meses Stackmann declaraba que lo importante era poder contar con el modelo en cuestión aunque no se fabricara en Martorell, que todavía tiene hueco para producir unas 100.000 unidades más de automóviles para hacer rentable la fábrica. Y esto es lo que él conocía con anticipación a la noticia ahora publicada: el SUV no se haría en Barcelona sino en una de las fábricas que Skoda tiene en la República Checa, lo más seguro es que sea en Kvasiny, donde también se va a fabricar el nuevo Yeti y al que acompañará para hacer rentable esta operación, puesto que Skoda fabrica con mayor eficiencia que Seat y con menores costes.
No olvidemos también que Skoda es con distancia la tercera marca en importancia del Grupo Volkswagen, fabricando ya un millón de coches al año mientras Seat, descolgada, no llega a los 400.000. Y por otra parte, la checa también fabrica para Seat el modelo Toledo (clónico de su Rapid), como también será otro clónico el SUV de Seat (esta vez del Yeti).
Pero ¿quién va a ocupar entonces esa capacidad de producción libre que tiene la fábrica de Martorell y por qué se retrasa hasta 2018 la previsión de que Seat salga de los números rojos? La respuesta podría estar en que será otro modelo de Audi el que ocupará ese hueco de la producción, modelo que al ser más caro tiene en su precio el margen suficiente para producirse en la fábrica de Barcelona, puesto que su productividad y logística son peores.