Tengo un Kia Sorento del 2004 y a menudo tengo que cruzar por cañadas y vías forestales inundadas, y además, reconozco que me gusta vadearlas (tengo un “snorkel” para hacerlo, aunque no lo utilizo demasiado). Pero en el taller me han dicho que esa es la mejor manera de que me cargue el coche, y de que no es nada bueno, que se me estropearán los bajos, las suspensiones, el escape, etc. A mí me parece que exageran, porque ya llevo tiempo conduciendo 4×4 (he tenido un Land Rover 88, un Suzuki Vitara y ahora éste), y vadeando arroyos y balsas de agua sin que me haya pasado nunca nada y sin quedarme atascado. ¿Es verdad que el agua es tan mala para su longevidad? ¿Hay alguna forma de protegerlo? José L. Abarca (Ávila)
Respuesta.– Buena para la duración del coche no es, desde luego, pero tampoco hay que tenerle tanto miedo al agua en un 4×4, especialmente al agua dulce. Precisamente CESVIMAP (el centro para la experimentación y la seguridad vial de la aseguradora MAPFRE) ha hecho recientemente unos ensayos sobre los daños de inundaciones en los todo terreno (a base de sumergirlos en agua hasta la cintura) y lo cierto es que los mayores daños se dan en los vehículos anegados estáticamente (o sea víctimas de inundaciones en riadas, inundaciones de garajes, etc). Dinámicamente, o sea rodando, aguantan mucho mejor el agua y no les pasa nada siempre que tengan suficiente tracción sobre el suelo/ fondo (para eso es determinante el tipo de ruedas) y que no les entre agua por el escape ni sobre todo por la admisión (si el agua llega al filtro de aire y a la admisión, y pasa a los cilindros, el motor suele pararse antes de 6 segundos).
Si tiene Vd. el sistema de “snorkel” (admisión y escape sobreelevados, normalmente sobre el techo) no tiene porqué preocuparse, salvo que se meta en una corriente muy fuerte de agua ó con mucho fondo y sin las ruedas adecuadas (que deben ser de tacos y de auténtico 4×4). Como en todo, hay que ser prudentes, pero parece mentira cómo salvan algunos vados de agua muchos SUV 4×4 sin ser precisamente todo terrenos de verdad.
Lo peor del agua es si llega a meterse dentro de la carrocería, si obstruye la salida de gases del escape, llegando a calar el motor, y si moja los elementos eléctricos. Pero en marcha, salvo errores de grueso calibre, y en vadeos de corto tiempo, la propia velocidad y la marcha expulsan fuera el agua, y el funcionamiento de palieres, transmisión, resortes… contribuye a “secarlos” relativamente pronto. Pero claro, si el agua llega hasta la cintura del coche, acabará entrando por las junturas, y si llega a la admisión de aire del motor, apaga y vámonos… nadando.
Eso sí, después de estos vadeos siempre bueno lavar los bajos del coche (algo que todos los que tienen un 4×4 y lo usan en tierra deberían hacer al menos una vez al mes), para que el barro y la corrosión no afecte a transmisiones, amortiguadores, rótulas, escape, frenos… Y ya que hablamos de vadear, lo importante a la hora de cruzar una corriente de agua es calcular muy bien la fuerza que trae (atención, que la mayoría de accidentes graves se producen porque se subestima su fuerza, que acaba moviendo y desplazando el vehículo) y desistir de hacerlo ante la menor duda. Hay que conocer además el lecho del suelo y su profundidad (siempre suficiente) y composición (lo bastante firme para que el coche no se “clave”) y hacerlo siempre en tracción total con reductora y una marcha corta, de modo que los gases de escape salgan con fuerza incluso cuando a veces su salida quede anegada (aquí lo mejor es el “snorkel”).
