Sólo unas líneas para expresarles mi total conformidad con su opinión acerca del error de Seat al sustituir su eslogan “autoemoción” por el de “enjoyneering”. El recurso al inglés macarrónico (mezclando “enjoy” y “enginering”) con la supuesta pretensión de sugerir alegría e ingeniería es mucho más confuso que el rotundo “autoemoción” en español; primero porque la marca es española y la mayoría de sus coches se venden en España y segundo o tercero porque además es perfectamente comprensible en muchos idiomas europeos (“emotion” en inglés, “émotion” en francés, “emozione” en italiano, etc).
Parece mentira que los responsables de marketing y publicidad la pifien de esta manera, cuando tenían un lema perfectamente logrado y hasta puesto de ejemplo en muchas escuelas de publicidad (y lo digo con conocimiento de causa, ya que me dedico a ello), al combinar el término “auto” (del griego clásico “por sí mismo”) que ha servido para dar nombre al automóvil en todas las lenguas europeas, y la palabra “emoción”.
Otras marcas como Peugeot han aprovechado el error, utilizándolo también ahora (cómo no en inglés, faltaría más) en una combinación más inteligente y no forzada (“motion + emotion”), que por otra parte ha llenado de críticas a la marca en Francia. Y que conste que no me parece mal el recurso a la combinación de palabras con elementos comunes, incluso en inglés que mal que nos pese se ha convertido en la “lingua franca” universal, el latín de nuestros días. Pero con más acierto y gusto, como lo ha hecho Toyota (“TOday – TOmorrow – TOyota”) con la partícula “to” que es también la preposición “a/hacia” en inglés.
Pero está visto que aquí, si no entramos en la chabacanería de la imitación macarrónica de las lenguas, no nos quedamos a gusto. Y así pasamos de la “autoemoción” a la “autotontería”. Señores de Seat: ustedes tienen talento y lo demuestran día a día haciendo cada vez mejores coches. No demuestren lo contrario… Rectificar es de sabios.
Manuel Calvo (Madrid, correo electrónico)
Respuesta.–Pues nada que añadir a lo expresado por nuestro comunicante. Simplemente nos hemos limitado a transcribir al pie de la letra su carta. Como dice el refrán, más claro, agua.
