Cada vehículo tiene un consumo eléctrico distinto, dependiendo de la cilindrada y potencia del motor, equipamiento, clima de la zona y tipo de conducción, por ello marcas como Tudor o Exide han plasmado en sendos folletos los 4 principios que ayudan a seleccionar la batería que cada coche necesita, con una serie de cuadros y tablas informativos para seguir estos criterios.
1. Tipo de motor y cilindrada.– Una batería debe tener la suficiente potencia de arranque para ajustarse a la cilindrada y potencia del motor, considerándose como mínimo las recomendadas por el fabricante del vehículo.
2. Nivel de equipamiento.– Es importante los amperios por hora (Ah) disponibles de la batería. Cuando mayor sea el equipamiento: ordenador, GPS, DVD, alarma, etc, mayor tendrá que ser la capacidad en amperios de la batería para su correcto funcionamiento.
3. Condiciones climáticas.– Las temperaturas extremas pueden afectar a las prestaciones de una batería, así como reducir su vida útil. Ambientes excesivamente cálidos dañan la materia activa además de acelerar la corrosión de las placas, lo que reduce su vida útil (x2 cada 10ºC adicionales). En cuanto a las autodescargas también se multiplican x2 por cada 10ºC adicionales. Para poder garantizar un suministro energético correcto es imprescindible instalar una batería con mayor capacidad (Ah).
Por el contrario, en ambientes fríos aumenta la resistencia interna de la batería, lo que reduce las prestaciones, además de ralentizar la recarga. Para estos ambientes se precisan baterías con mayor potencia de arranque (CCA)
4. Conducción habitual.– Una conducción urbana es igual a numerosos arranques y trayectos cortos, que acaban consumiendo la energía de la batería. el alternador, responsable de la carga, no siempre es capaz de completar la recarga, por lo que en conducciones de uso intensivo urbano, es preciso instalar una batería de mayor capacidad (Ah) para garantizar la totalidad de si vida útil.