Gerardo Romero-Requejo M.
Periodista del motor, apasionado de la vida y de su profesión
Se nos fue Pepe Barba a los 61 años, reconocido periodista levantino que tras una larga enfermedad deja una profunda tristeza entre compañeros y profesionales del sector del automóvil, especialidad en la que desarrolló, con brillantez, su carrera profesional.
Pepe Barba es conocido en la región sureste de nuestro país por su trabajo como periodista especializado en motor en el diario La Opinión de Murcia, pero más allá de su impecable trayectoria profesional destaca también por una faceta humana que quienes lo conocían consideran uno de sus mayores valores. Su forma de ejercer el periodismo combinaba entusiasmo, conocimiento técnico, cercanía con los lectores y una actitud profundamente respetuosa con el entorno profesional y personal que le rodeaba.

Apasionado de todo lo que tuviese ruedas, era un deportista nato y un disfrutón de las motos, las bicicletas, las embarcaciones y las motos de agua, otra de sus pasiones favorecida por su ubicación privilegiada, cerca del mar. Pepe era apreciado por colegas y profesionales del sector por su trato cordial, siempre con la sonrisa en su rostro y su capacidad para escuchar, cualidades esenciales en una profesión que requiere construir relaciones de confianza. Su manera de interactuar demostró una vocación clara por el diálogo y la comprensión.
En el plano humano, quienes han compartido proyectos o experiencias con él, destacan su actitud cercana y su disposición a ayudar. Pepe Barba transmitía una imagen de profesional comprometido que entiende el periodismo como un servicio público, donde informar implica también aportar claridad y responsabilidad. No en vano fue el impulsor del suplemento del Motor de La Opinión de Murcia a finales de los años 80. Esa visión se reflejaba en su forma de escribir, caracterizada por un tono honesto, transparente y orientado a facilitar la comprensión de temas complejos del mundo del motor.

Otro aspecto que define su perfil personal es su pasión por el conocimiento y la curiosidad constante, que supo transmitir con pasión y dedicación profesional. Como persona, también destacar su estoicismo en su compromiso con su recuperación física y mental tras un accidente en moto que le dejó secuelas, hace ya muchos años, circunstancia que no le impidió seguir desarrollando su actividad periodística con profesionalidad y emoción hasta sus últimos días, donde una maldita enfermedad frenó finalmente su actividad como comunicador y persona.
Desde aquí, sirvan estas líneas para expresar nuestras sinceras condolencias a su familia y amigos más cercanos. Descansa en paz, Pepe.
