Mercedes SLK 55 AMG

5 diciembre, 2011
G. ROMERO-REQUEJO

Yademás, es el AMG más económico de consumo hasta la fecha. Su motor V8 de 5,5 litros cuenta con desconexión selectiva de cilindros, lo que unido al “Stop & Start” (que para liar un poco más las cosas, Mercedes llama “Controlled Efficiency”) permite combinar prestaciones impresionantes con un consumo reducido (8,4 lts/100 km en el promedio combinado, casi increíble para un motor de gasolina de 5 litros y medio de cubicaje, que da 422 CV y 55,1 mkg de par máximo) y emitiendo menos de 200 grs/km de CO2 (195). Y como buen AMG, este Mercedes SLK no tiene sólo mucho motor: monta un tren rodante específico AMG (con suspensión especial y llantas de 18” con distinta medida de neumático (235/40 delante y 255/35 detrás), dirección más directa, control de entrega de par por rueda (Torque Vectoring Brake), ESP específico de 3 niveles, frenos especiales ventilados y ranurados a las 4 ruedas, etc… Por fuera, este SLK AMG de tercera generación muestra a primera vista su carácter: llantas de aleación propias, kit estético AMG con perfil aerodinámico específico, dos salidas dobles cromadas de escape… Y con sus 422 CV Mercedes anuncia para él una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos, con una velocidad máxima (por supuesto autolimitada) de 250 km/h, dentro de su programa “AMG Performance 2015” y cumpliendo el compromiso ecológico “Driving Performance”.

Su motor V8 5.5 atmosférico tiene mucho en común con el 5.5 biturbo (M157): mismo bloque, pistones y cilindrada e igualmente inyección directa de gasolina. Cambia la relación de compresión (nada menos que 12,6 a 1), conductos de admisión, culatas, accionamiento de válvulas, engrase, etc. La inyección directa trabaja a 200 bares, da la potencia máxima a 6.800 rpm (con un régimen máximo por encima de 7.000) y el par a 4.500 rpm, y además de montar inyectores piezoeléctricos, ofrece la guinda de su desconexión selectiva de cilindros AMG Cylinder Management desarrollado por Mercedes-AMG.

Bajo carga parcial se desconectan los cilindros 2, 3, 5 y 8 a fin de reducir el consumo (una técnica similar a la utilizada en los V8 de 750 CV de la Fórmula 1, donde se llega a suprimir la inyección en 4 ó 6 cilindros cuando el conductor no reclama la potencia máxima del motor: por ejemplo, en curvas a baja velocidad, rodaje con el “Safety-Car”, entradas a boxes, etc). Así se ha conseguido homologar esos 8,4 lts/100 km, una cifra récord para un motor V8 de su cilindrada.

La desconexión de los cilindros actúa desde 800 a 3.600 rpm, siempre que el conductor seleccione el programa «C» (Controlled Efficiency) para el cambio. El menú principal AMG en el cuadro informa al conductor si está activa la desconexión selectiva de los cilindros, y con cuántos trabaja el motor (si con 8 ó con 4). En el modo de 4 cilindros, el conductor dispone aún de nada menos que 23,5 mkg, suficientes para acelerar con fuerza en la mayoría de las situaciones.

Y si reclama más potencia, el motor conecta de nuevo los cilindros 2, 3, 5 y 8, en una transición espontánea y rápida, sin variación del par motor, de modo que los ocupantes ni se enteran (a 3.600 rpm, el paso de conmutación sólo dura 3 centésimas de segundo). Este proceso requiere una compleja intervención de sistemas (hasta 16 elementos accionados por vía hidráulica), con cierre de válvulas, corte de encendido e inyección, etc. Porque no sólo de trata de reducir las pérdidas de los cilindros, sino que éstos no frenen a los otros 4, para lo que se mejora su rendimiento. Además, este V8 es especialmente ligero (187 kg), íntegramente fabricado en aluminio y con camisas de Silitec en los cilindros (con pistones recubiertos al carbono) para reducir la fricción. Monta cigüeñal de acero forjado con 5 cojinetes de bancada y 8 contrapesos, y el volante de inercia es viscoelástico de doble masa. Cada cilindro cuenta con 4 válvulas, con las de escape huecas y refrigeradas por sodio. Cuatro árboles de levas en cabeza accionan las 32 válvulas por medio de balancines de rodillos de baja fricción, variando hasta en 40º el ángulo de las levas en función de la carga y el número de revoluciones.

Tres cadenas dentadas de alto rendimiento accionan los árboles de levas, mucho más silenciosas que las cadenas de rodillos cilíndricos. Luego, tenemos un sistema “Stop & Start” muy sofisticado, que ceba el cilindro más propicio a la explosión a la hora de re-arrancar el motor (siempre en 8 cilindros) y el símbolo “Eco” para avisar de este modo de conducción (con la leyenda Eco4 y Eco8 para avisar de con cuántos cilindros trabaja el motor). El alternador es de recarga inteligente, para ahorrar energía, y el escape lleva mariposas integradas para variar su sonoridad en función de la presión de los gases (abiertas del todo a plenos gases y cerradas del todo si se rueda en 4 cilindros a menos de 2.000 rpm, con diversas fases intermedias entre ambas). Finalmente el cambio es el automático 7 G-Tronic de 7 relaciones, aquí en su variante más deportiva AMG Speedshift Plus. Lleva tres programas: el “eco” C (Controlled Efficiency), el normal manual (M) y el sport (S).

Dentro de las modificaciones específicas de la suspensión para una conducción deportiva, este SLK AMG 55 cuenta con dos buenos elementos: el Torque Vectoring Brake y la dirección directa AMG. El primero (de serie) actúa en las curvas tomadas al límite, activando el freno de la rueda trasera del lado interior de la curva para generar así un movimiento de giro en torno al eje vertical del vehículo, permitiendo que el mismo se ciña con precisión a la trayectoria de la curva.

En cuanto a la dirección directa AMG complementa esta función: en comparación con una dirección estándar, aumenta la agilidad y reduce la fuerza necesaria en el volante al aparcar. Por último, el ESP de 3 niveles permite elegir entre los niveles «ESP On», «Sport Handling Mode » y «ESP Off». El paquete AMG Handling opcional refuerza el cariz superdeportivo de este SLK AMG. Consta de una suspensión Performance más rígida, diferencial autoblocante trasero, discos delanteros de freno de material compuesto y un volante de tres radios con forro de napa e insertos de Alcantara en los apoyos de las manos. A cambio, su precio encarece el final del coche en más de 4.600 euros. Aunque sí de verdad lo queremos más caro, basta elegir la versión “Edition 1” con un acabado especial, que pone su precio final en el umbral de los 90.000 euros.

En suma, un SLK con el encanto característico de su techo rígido plegable (ahora también panorámico con el Magic Sky) y sus “gadgets” de roadster (calefacción aérea para el cuello incluida, el famoso “airscarf”), pero con todo el brutal potencial de un Mercedes AMG, unido al menor consumo jamás exhibido por un motor con estas tres siglas.

Versiones del modelo: 'Slk'

Mercedes
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Tno. 91 484 60 00
Garantía: 2 años sin límit