Los coches con matrícula histórica podrán acceder a Madrid Distrito Centro

20 octubre, 2021
J. ROBREDO
Los “youngtimers”, en peligro

 Al final, el ayuntamiento de Madrid ha logrado que se apruebe la nueva ordenanza de Movilidad Sostenible Madrid Distrito Centro, en la que se ha conseguido introducir la inclusión de los coches con matrícula histórica en el permiso de acceso a la nueva zona de Madrid Central (ahora Madrid Distrito Centro).

Esta era una solicitud de la FEVA (Federación Española de Vehículos Antiguos) que se ha recogido a medias; porque aunque se amplía su protección acorde al interés cultural que representan, sólo se admite este acceso para los automóviles clásicos que lleven matrícula histórica, excluyendo así a los que mantengan su matrícula original. Y además, se mantiene la exclusión de los coches sin pegatina medioambiental (o de distintivo A, o sea sin ella) a los que se condena además a corto plazo a no poder entrar dentro del casco urbano delimitado por la M-30.

Más vale algo que nada, pero no deja de ser un reconocimiento insuficiente que vendido a pesar de su buena predisposición hacia el colectivo que representa FEVA, discrimina a la gran mayoría de clásicos que conservan su matrícula original.

No cabe duda que tal y como se están poniendo las cosas en cuanto a circulación y posibilidad de aparcamiento en las zonas restringidas de las grandes ciudades, la tendencia actual generalizada es la de pensar en coches electrificados o 100% eléctricos a la hora de renovar nuestro vehículo, cosa que ya muchas marcas fomentan en su oferta de producto, aunque pocas aún pueden afirmar que cuentan con vehículos ecológicos y/o electrificados en todas sus gamas de producto.

Todas las alharacas desatadas en alabanza a la muy discutible Agenda 2030 de la ONU y del Pacto Verde europeo por la Neutralidad Climática se quedan en agua de borrajas con esta reglamentación a medias, que, aunque asuma una parte de la protección del patrimonio cultural de automoción, segrega a muchos vehículos históricos por su matrícula en su circulación y aparcamiento dentro de Madrid Distrito Centro.

Sin contar el agravio comparativo que supone, se mantiene además –como reconoce la FEVA- el “limbo” en el que quedan muchos futuros automóviles históricos o “youngtimers”, sobre todo en el caso de residentes que podrían ver limitada su movilidad desde el 1 de enero de 2025,  en el que no podrán circular si no tienen etiqueta ambiental y el momento en el que alcancen la antigüedad de 30 años les permitiría obtener su matrícula histórica si cumplen los requisitos que obligue la legislación en ese momento.

 En resumen, el acceso de clásicos e históricos se condiciona a que estén matriculados como Vehículos Históricos (VH), y sean portadores de la matrícula “H”, por lo que para evitar sanciones y los correspondientes recursos, se recomienda utilizar la matrícula H al circular por el término municipal de Madrid.

En todo caso, desde ahora todos los vehículos y motocicletas históricos podrán indefinidamente circular por todo el término municipal, siempre que no haya restricciones excepcionales, incluido el acceso a la Zona de Bajas Emisiones de Especial Protección Distrito Centro (Madrid Distrito Centro, para entendernos).

En cuanto al estacionamiento, todas las motos y vehículos históricos de más de 50 años podrán aparcar en superficie en aparcamientos de uso público o privado o reservas de estacionamiento únicamente en Distrito Centro. Los vehículos históricos de menos de medio siglo podrán estacionar en aparcamientos de uso público o privado o en reservas de estacionamiento. Y en el resto del término municipal, todos los vehículos y motos históricas podrán aparcar en aparcamientos públicos o privados o reservas de estacionamiento, pero NO en superficie (otra absurda limitación no explicada).

En definitiva, y teniendo en cuenta la mínima proporción de estos vehículos en nuestro parque móvil y su bajísima incidencia en la contaminación (apenas circulan), no se entiende esta “corrección política” en perjuicio de los amantes y defensores de los vehículos históricos, tanto en Madrid como en toda España, a diferencia de la protección de que gozan en ciudades como París, Londres o Amsterdam.