Los automóviles clásicos, un mercado en evolución

12 junio, 2020
CARLOS DE MIGUEL
La crisis cambia los escenarios y se imponen las transacciones “on line”

La crisis económica derivada de la pandemia del Covid-19 que se ha sufrido en todo el mundo ha cambiado el orden de todos los mercados y, en esta línea, las ventas y las adquisiciones de coches antiguos o clásicos (con más de 30 años) no han sido una excepción al igual que se han visto afectados otros servicios relacionados como puede ser la contratación de un seguro de coche histórico.

Como ocurre en el mercado de los automóviles nuevos, las operaciones han sufrido un fuerte parón, que puede considerarse como natural dentro de las circunstancias. Pero lo importante es saber cómo va a evolucionar este comercio a corto y medio plazo a partir del verano e incluso durante el mismo.

Hay que tener en cuenta que, a diferencia de otros segmentos del sector del motor, el de los coches antiguos de colección es un mercado global y no local. Gracias al desarrollo de las comunicaciones, las compras y las ventas se hacen entre países con una facilidad que no ocurre en los vehículos más modernos.

Por ello, de poco importa que las operaciones de compra/venta de coches clásicos estén prácticamente paralizadas en España, donde dominan los mercados de Barcelona y Madrid. Nuestro país es muy pobre en este mercado si lo comparamos con otros países de nuestro entorno, como Francia, Italia, Alemania o, sobre todo, Gran Bretaña o Estados Unidos, considerados como los paraísos de los automóviles de colección.

Uno de los canales habituales dentro de este mercado son las grandes casas de subastas. Podemos considerar que las más influyentes son, en nuestra opinión, RM Sotheby’s, Bonhams y la francesa Artcurial por lo que se refiere a Europa, y con el añadido de Gooding si incluimos el mercado americano, que además son prácticamente las que marcan la valoración de vehículos clásicos.

Hay otras sociedades dedicadas a este comercio, pero de menos entidad. Sin embargo, la característica común a todos ellas es que, ante la imposibilidad de realizar subastas presenciales, se ha disparado la venta por la red y las subastas “on line”que están organizándose de manera continua. Una experiencia interesante que abre una forma de venta inédita hasta ahora en este sector.

A la vista de las últimas cotizaciones se ha puesto de manifiesto que la reacción de los compradores en estos momentos de crisis es muy diferente en función de la capacidad económica dispositiva. De esta forma, siguen teniendo buena salida las piezas de colección, sobre todo de los modelos más exclusivos de las grandes marcas como pueden ser Ferrari, Aston Martin, Maserati, Jaguar o Mercedes, que pese a todo están manteniendo su valor en los niveles anteriores a la crisis sanitaria.

No ocurre lo mismo con los coches que podríamos considerar como más baratos dentro de este ambiente. El exceso de oferta en vehículos de entre treinta mil y setenta mil euros ha provocado que los precios se hayan caído en los dos o tres últimos meses.

Es claro que este segmento de coches está dirigido a un tipo de cliente al que la crisis económica actual puede castigar más duramente, además de que se ha desplomado, por otra parte, el índice de confianza de los consumidores en el futuro de las políticas económicas.

Esta desconfianza es especialmente notable en algunos países como España, donde este índice está muy afectado por la falta de una política económica clara y un gasto excesivo de la Administración, que está mermando sus recursos y no tardará en hacer subir impuestos y/o crear otros nuevos.