La tumultuosa historia de John DeLorean

27 diciembre, 2022
J. ROBREDO

John Zachary de Lorean nació en Detroit (EE.UU.) en 1925, de una familia de origen rumano, aunque él presumía de irlandés. Ingeniero industrial y ejecutivo brillante del mundo del motor, compitió con Lee Iaccoca en sus creaciones, trabajando para Chrysler y General Motors, siendo el padre del legendario Pontiac GTO (1969), del que se llegaron a vender más de 100.000 unidades tras su promoción musical mediante una canción pop, promovida por el propio DeLorean.

Su colaborador Nick Sutton lo cuenta en el libro “DeLorean Story”, donde describe su empeño en lograr competir con los grandes colosos de Detroit, en especial GM, Ford y Chrysler, lo que le llevó a fundar su propia compañía en 1975 sobre las cenizas de otros intentos (Avanti), hasta anunciar en 1981 la DMC (DeLorean Motor Company) un nuevo deportivo diseñado por Giorgetto Giugiaro distinto a todo lo antes visto en EE.UU. Según DeLorean, si una nueva marca irrumpía en el mercado debía hacerlo con algo inusual, que llamase la atención y el reclamo de las puertas de apertura en alas de gaviota y una carrocería en acero inoxidable sin pintura así lo certificaron. Nacía el DMC-12, número que hacía referencia a los 12.000 dólares por los que pretendía su creador vender su nuevo deportivo.

John DeLorean tenía tanta ambición personal como escasez de fondos financieros (pese a llevar un tren de vida de multimillonario); anunció el DMC-12 a bombo y platillo, pero retrasó su producción hasta 1981 (el primer prototipo se mostró en 1976), tras múltiples problemas de suministros (tuvo que sustituir su motor central previsto, un V8 de GM por el PRV V6 2.7 del grupo galo PSA, que ya compartía con Renault) y acusaciones de impago de los mismos.

Convenció a estrellas del cine y la TV como Sammy Davis Jr. para que invirtieran en su empresa, y logró que el gobierno inglés le financiara con 120 millones de dólares su nueva planta en Irlanda del Norte (Belfast) bajo la promesa de que generaría miles de puestos de trabajo, lo que no se produjo (era la peor época del terrorismo del IRA). Finalmente el gobierno de Margaret Thatcher le cerró el grifo de la subvención, cuando se comprobó que la mayor parte del dinero iba a parar a las cuentas del propio DeLorean en lugar de a su fábrica. Y entonces empezaron los problemas…

DeLorean DMC-12-1981
DeLorean DMC-12 (1981)

PSA empezó a limitar las entregas de los motores V6 PRV, el precio del montaje final del DMC-12 subió de 15.000 a 25.000 dólares, la carrocería dejó de hacerse en acero inoxidable pulido para pasar a ser de chapa galvanizada (hubo muchos problemas de soldadura con el acero inoxidable en el ensamblaje final), y finalmente la DeLorean norirlandesa anunció su quiebra en octubre de 1982, debiendo liquidar sus últimas series de producción por debajo de coste…

Aún así se fabricaron algo más de 9.000 unidades del DMC-12, lo que contribuyó a mantener el aura de coche especial (y maldito) hasta que Spielberg, productor y director de películas, lo escogió como el modelo para los viajes en el tiempo de su mítica saga “Back to the future” (Regreso al futuro)…

El DeLorean DMC-12 de Regreso al futuro

Sin embargo, la estrella de John DeLorean no levantó cabeza; su vida siguió siendo protagonista de la prensa del corazón, se casó con una modelo adolescente y se presentaba en todas partes como el perfecto ejemplo de la “jet set”, hasta que un escándalo notorio (fue detenido en Los Ángeles intentando vender una maleta con 25 kg de cocaína por 16 millones de dólares) le costó el poco prestigio que le quedaba a su carrera. Finalmente absuelto (la defensa esgrimió que fue un montaje de la policía), no se libró de otro juicio posterior -tras la quiebra de la empresa- por el desvío de nueve millones de dólares de sus accionistas, del que también salió de rositas…

Vividor, jugador, músico (tocaba aceptablemente el saxofón), buen dibujante, su predilección por las camisas vaqueras y teñirse el pelo no podían ocultar que ya no era ningún joven, pese a lo que siguió siendo asiduo de la prensa rosa con más de 70 años. Pero su imagen de “self made man” triunfador estaba ya definitivamente arruinada. Su desenfrenada vida le llevó a padecer múltiples achaques de salud, que soportó estoicamente hasta que un derrame cerebral acabó con ella en 2005 a los 80 años de edad. Al menos, de su marca ha quedado un coche que sin ser lo que pudo ser y no fue, se ha convertido en un símbolo del automovilismo americano de vanguardia y un icono pop cinematográfico.