La apuesta eléctrica hará peligrar cerca de 300.000 empleos en Europa

21 abril, 2022
J. ROBREDO
Los proveedores, los más perjudicados

Cada vez resulta más evidente que el trágala eléctrico sí o sí puede dar origen a la mayor crisis que el sector de la automoción ha conocido en el viejo continente. Es algo que preocupa no sólo a los constructores, sino a toda la industria auxiliar y de componentes.

La holandesa Sigrid de Vries, presidenta de CLEPA (la Asociación Europea de Proveedores de la industria Automovilística), ha afirmado tras dar a conocer un estudio de su asociación (realizado por PwC Strategy&) sobre el paso acelerado a la producción de coches sólo eléctricos, que “es evidente que un enfoque de la producción de vehículos centrada en el predominio absoluto del coche eléctrico sin tener en cuenta otras alternativas, pone en peligro la subsistencia de centenares de miles de puestos de trabajo”.

El citado estudio sostiene que de prohibirse en el ámbito de la UE la producción de vehículos de combustión en una década y erradicarse su circulación en dos más, desaparecerán más de 275.000 empleos hasta 2040 sólo en la industria auxiliar de componentes (sin tener en cuenta la pérdida de empleo de los propios constructores de vehículos).

Y todo ello sin que se contemple la compensación por la creación de nuevos puestos de trabajo en la industria de motores eléctricos, baterías y puntos de recarga, en un porcentaje del 15 al 20% del empleo destruido. Otro claro aviso de que el fundamentalismo ecologista mal entendido nos lleva a darnos un tiro en el pie por todo lo bajo…

Cadena montaje de Tesla en Berlín

Los resultados del estudio también muestran que el 70% de estas pérdidas de puestos de trabajo se producirán entre 2030 y 2035, lo que provocará una gran presión de tiempo para las pymes y las regiones. Si bien los fabricantes de automóviles tienen una mayor capacidad para desinvertir o externalizar actividades para compensar la pérdida de actividad en el tren motriz, los proveedores de automóviles pueden reaccionar con menos agilidad, ya que están sujetos a contratos a largo plazo con los fabricantes de vehículos. Además, cientos de empresas especializadas y pymes tienen menos acceso a capital para invertir en la transformación de sus modelos de negocio.

Por todo ello, la CELEPA solicita un escenario de tecnologías mixtas que mitigue el impacto negativo sobre el empleo del sector, que crearía un valor añadido hasta 2040. De otra forma, la producción de vehículos eléctricos en Europa la llevaría a depender irremediablemente de una sola tecnología y por tanto de la producción incierta de baterías a nivel local. Un enfoque de tecnología mixta proporcionaría crecimiento y estabilidad del empleo, complementando la electrificación con el uso de combustibles renovables.