Al parecer, el problema viene determinado por una falta de aire en el motor localizado en las llamadas válvulas neumáticas o “válvulas de aire”. Ello hace que se produzca un sobrecalentamiento en el motor. Esto ya existía el año pasado, sin embargo el problema quedaba minimizado con el aire que entraba en los repostajes, suficiente cantidad para evitar el sobrecalentamiento. Sin embargo este año, al no haber repostaje, no entra nuevo aire, por lo que se está produciendo la falta de fiabilidad de los motores con la consiguiente rotura, tanto de los propios como los que montan otras escuderías (Sauber, por ejemplo). En definitiva, el pasado año el depósito de aire se llenaba a la vez con la carga de combustible, pero esta temporada la cosa no es ni tan simple ni tan fácil, pues al eliminarse el proceso de repostaje también se elimina el proceso de llenado de aire, con lo que no existe suficiente tiempo para que el monoplaza recupere el aire que necesita.
El piloto español Fernando Alonso desmintió, no obstante, este extremo al afirmar: «No estoy preocupado. Los problemas de motores están localizados. Sé que se han escrito cosas sobre el sistema de válvulas y del sistema de consumo de aire del motor, pero son totalmente falsas. Estamos tranquilos, hemos localizado los problemas y estamos trabajando para llegar a Barcelona con un motor totalmente fiable».
En Ferrari afirman estar completamente seguros de haber dado con la tecla correcta. Y también parece que han dado con una –la única- puerta abierta que deja el Reglamento para poder tocar motores que desde hace años están “congelados”. Se trata de un artículo que permite rediseñar los motores siempre y cuando no afecten a la potencia y se trate de obtener fiabilidad y rendimiento (o sea, evitar gastos por cambios de motor). Ferrari ya inició al término del GP China los trámites para solicitar a la FIA los correspondientes permisos para fabricar –contrarreloj- los nuevos motores. Si este es el verdadero problema, y la FIA no hubiese dado su brazo a torcer, Ferrari tendría serios problemas en el último tercio del Campeonato (que es donde se decidirá el nuevo Campeón del Mundo 2010, teniendo en cuenta lo igualado que está todo).
Sin embargo, la buena noticia para la Scuderia es que la FIA dio luz verde para que Ferrari retocase sus motores alegando motivos de fiabilidad, siendo ésta una de las dos excepciones que contempla el Reglamento a la congelación de motores durante cinco años. De esta forma, la luz verde ha permitido durante estas tres semanas trabajar muy duro y dar con los problemas, los cuales –obviamente- no han trascendido. Así lo explicaba la nota oficial de Ferrari: «Hemos recibido el OK de la FIA para hacer los cambios dentro de la actual reglamentación y esas modificaciones ya se incorporarán en España». Añade la nota de la Scuderia que «desde China, todo el equipo de la Gestione Sportiva ha estado trabajando duro en varias áreas de actividad, pero desde semanas antes el equipo de motor hizo un gran esfuerzo, trabajando día y noche par analizar, evaluar y resolver los problemas aparecidos en las primeras carreras», señaló Ferrari en un comunicado. «Se han completado muchas tandas largas en el banco de potencia y se han encontrado varias soluciones que se espera resuelvan los problemas de fiabilidad de Malasia y Bahrein. Hemos recibido el OK de la FIA para hacer los cambios dentro de la actual reglamentación y esas modificaciones ya se incorporarán en España». Así las cosas, en Montmeló veremos presumiblemente el mejor F10, pues a la mejora del motor, se añaden otras evoluciones, incluyendo el “Conducto-F” que ya ha sido probado en el Circuito de Vairano. Se probará en los libres del viernes y con los datos que arroje, se decidirá si se monta para la calificación y carrera.