PEPE VALENCIANO
- Lewis Hamilton, bicampeón del Mundo de F1.
- Gana la última carrera del año.
- Rosberg se hunde en su peor carrera del año.
- Ferrari desaparece, con Alonso 9º y Raikkonen 10º.
- Los dos Willams, Massa y Bottas, acompañan a Hamilton en el podio.

Vértigo. Palabra maldita para Hamilton que le impidió ganar en 2007 cuando al salir pulsó un botón equivocado que le relegó en la parrilla perdiendo toda opción de ganar su primer Mundial que se llevó Raikkonen siendo éste el último título de Ferrari hasta la fecha. Entonces acudía a la última cita con cuatro puntos de ventaja sobre Alonso (107-103) y con siete sobre Kimi (100). Lewis quedó séptimo. Necesitaba quedar por delante de sus dos rivales.

El pánico se apoderó de él en la salida. Al año siguiente, 2008, se desquitó en los últimos metros cuando Felipe Massa saboreaba en casa su primer título mundial, pero Lewis Hamilton obró –esta vez sí- el milagro y adelantando in extremis a Timo Glock se hizo con su primera corona. El vértigo apareció de nuevo en 2010, pues necesitaba ganar Lewis, que Alonso no puntuara y que Vettel y Webber casi no sumaran puntos. Hamilton no ganó y el título fue para el tercero en discordia, Vettel, mientras Ferrari hacía de las suyas cayendo en la trampa de Red Bull, más interesado en que ganara su joven piloto y no Webber. Nunca Alonso volvió a estar tan cerca de ganar su tercer Mundial, primero con Ferrari.

En esta ocasión llegaba Hamilton por cuarta vez con opciones matemáticas de ganar un nuevo entorchado en la Fórmula Uno. Esta vez él pudo con el vértigo. Salía segundo y como bien dijo el día antes, él no lucha por ser segundo así que se lanzó desde el inicio a por la cabeza de carrera. Esta vez no tocó el botón equivocado. Más concentrado que nunca, más motivado que nunca, tenía ante sí una oportunidad que tal vez no vuelva a tener: subir al Olimpo de los Subcampeones del Mundo, juntándose con Alberto Ascari, Jim Clark, Graham Hill, Emerson Fittipaldi, Mika Hakkinen e igualar al espejo en que se mira, Fernando Alonso, con quien ya sí se mirará de tu a tu a partir de ahora, sin frustraciones ni complejos de tener menos títulos que el español. Conviene en este punto dejar claro que Hamilton se merecía este título desde hace varios años. Es junto a Fernando Alonso los únicos pilotos que de verdad deberían llevar más títulos de los que tienen. Lewis lo ha conseguido. Y quizá logre alguno más. A Fernando se le desvaneció el sueño de lograrlo con Ferrari, pero ahora tiene otro sueño por cumplir, ser Campeón con McLaren, su verdadero sueño de niño y que como sabemos a punto estuvo de lograrlo en 2007.

Llegaban los dos pilotos de Mercedes con unas estadísticas terroríficas que han vapuleado todos los registros habidos hasta la fecha en la fórmula uno, ni tan siquiera Red Bull lo hizo mejor en su mejor año, el 2013, donde Vettel arrasó a sus rivales, no así Mark Webber. Mercedes llegaba a la última carrera del año con el título de Campeón de Constructores en el bolsillo, a la espera de saber cuál de sus dos pilotos sería el Campeón, porque ningún otro tenía la más mínima opción.

El equipo de Brackley tras la carrera de Yas Marina acaba con 16 carreras ganadas (récord histórico), 32 podios (récord histórico), 11 dobletes (récord absoluto), 18 poles (récord de los récord). Antes de la carrera de Yas Marina habían liderado el 86,84% de las vueltas, 4.696 km en cabeza de carrera, y tenían más puntos que la suma del segundo y tercer equipos juntos. Así, el Mercedes W05 con Motor Mercedes PU106A V6 T H llegaba en manos de sus dos pilotos, Lewis Hamilton y Nico Rosberg, como únicas opciones de ganar el Mundial de Pilotos. El cambio de reglamentación lo aprovechó Mercedes como nadie para construir el mejor y más fabuloso motor construido hasta la fecha en la historia de la Fórmula Uno. Para ello la marca alemán no escatimó esfuerzos y puso a 600 personas a trabajar sólo en la Unidad de Potencia, y…. muchos millones de €uros, claro. Tras un comienzo arrollador de Rosberg y titubeos de Hamilton, llegaron a SPA donde se produjo el incidente por el choque entre ambos propiciado por Rosberg. A partir de ahí (finales de agosto), fue el resurgir de Lewis Hamilton y la caída de Rosberg quien perdió todo lo ganado a manos de Hamilton que apretó los dientes, sacó el martillo y empezó a golpear a su compañero una carrera sí y otra también, encadenando victoria tras victoria.

Con estos mimbres tenía el cesto Hamilton con 17 puntos de ventaja sobre Rosberg, quien salía primero. Necesitaba el germano ganar y que Lewis no fuese segundo. Pero por detrás esta vez no tendría aliados. Con un coche tan superior al resto, y con las cifras que acabamos de dar, nadie por detrás podía ayudarle interponiéndose entre él y el inglés. Y encima los dos Red Bull salían desde atrás por su sanción al haber montado en clasificación un alerón delantero ilegal al no superar las pruebas de torsión.

El vértigo se apoderó de Rosberg en la salida. Su embrague resbaló y Hamilton se aprovechó para ponerse primero de carera en los primeros metros de asfalto. La única opción para Rosberg era la rotura de Hamilton o una salida de pista fruto de los nervios que a veces se apoderan de Lewis, como en la anterior carrera de Brasil donde se salió aunque sin consecuencias. Esta vez Hamilton salió como un rayo, como alma que lleva el diablo, lanzado a por su segundo entorchado. Dominó el inglés las 55 vueltas sin sustos, sin ningún problema. Pasó a Rosberg por la izquierda y ese sería su único adelantamiento complicado. A partir de ahí, ancha es Castilla que dicen por ahí. Esta vez no tocó sacar el “HammerTime” al que nos tiene acostumbrados.

Y si alguien tenía esperanzas del abandono de Hamilton, quedaron disipadas a mitad de carera cuando los problemas de propulsión de Rosberg le empezaron a relegar hacia atrás. Ahí empezó un calvario para Nico que fue perdiendo posiciones poco a poco, desangrándose como nunca antes este año, hasta caer al decimotercer puesto final. Pero Rosberg mostró humildad y elegancia en la derrota y mientras por radio le invitaban a entrar y parar en boxes para no hacerle más duro el final de carrera, el alemán optó por quedarse y aguantar el tirón con honor. Olé por Nico.

Por detrás los dos Williams pusieron la salsa a una carrera que tuvo menos emociones de las esperadas pues ni hubo abandono de Lewis, ni choques ni lucha de Rosberg mermado por su coche que le traicionó precisamente cuando más necesitaba Nico de la potencia y fiabilidad de su coche. Los dos Red Bull fueron remontando posiciones. Y los dos Ferrari no pudieron hacer nada. Fernando Alonso corría su última carrera con Ferrari, vestido de rojo, y ha sido la peor carrera para él.

Al menos Alonso volvió a superar a su compañero Raikkonen quien debe sentir verdadero alivio con la inesperada marcha del español del equipo italiano. 16-3 ha sido el marcador en clasificación a favor de Alonso y 16-2 en carrera a favor de Alonso que ha conseguido 161 puntos (6º) contra los 55 (12º) de Raikkonen, esto es casi tres veces más.

Un discreto final para un Alonso que lo intentó todo por sumar posiciones, como adelantar su parada en una estrategia que le pudo salir bien de no ser porque salió con tráfico, algo a lo que Ferrari se ha abonado este año, incapaces de seleccionar bien los tiempos de las paradas. Para hacerse una idea de la distancia sideral entre Ferrari y Mercedes baste decir que Alonso, 9º, entró a 80 segundos del primero.

Lewis Hamilton se ha proclamado por derecho propio como nuevo bicampeón del Mundo en una temporada magistral: 11 victorias, 7 poles, mejores números que los logrados con su primer título en 2008. Desde Fangio nadie había vuelto a ganar para la marca de la estrella. Por eso no es de extrañar que el Príncipa Harry, presente en el box de Merceces, le dijese esto por radio cuando Hamilton se paseaba con la bandera inglesa al viento: “Eres una leyenda. Gracias”. Sin duda que lo es.
(Fotos: Merceces AMG Petronas, Scuderia Ferrari)