Diferencias entre distancia de seguridad, de frenado y de reacción

11 marzo, 2022
JAVIER GETE
Evitar colisiones es el fundamento del mantenimiento de la distancia de seguridad respecto al vehículo precedente al circular

Efectivamente la distancia de seguridad y la distancia de frenado están íntegramente relacionadas, si bien para mantener la distancia de seguridad hay que tener en cuenta de manera muy específica las condiciones de adherencia y frenado y la velocidad, además de la distancia de reacción que es un concepto diferente.

En consecuencia, en la conducción hay 3 causas fundamentales, que mantenidas dentro de los preceptos marcados, aumentan de manera exponencial la seguridad para así reducir mucho las posibilidades de accidentes: la distancia de seguridad, la distancia de reacción y la distancia de frenado.

La distancia de seguridad

Si accedemos al diccionario, este concepto se define como: “El espacio libre que todo conductor debe dejar entre su vehículo y el que le precede, que le permita detenerse en caso de frenado brusco, sin colisionar con él”.

La DGT aconseja y recomienda que dicha distancia debe ser de al menos 2 a 3 segundos entre cada vehículo, considerando que este es el tiempo en el que normalmente se consigue una frenada de emergencia realizada por el conductor (algo menos en los vehículos que cuentan con sistema de frenada automática de emergencia). La forma de calcular la distancia de seguridad óptima se obtiene aplicando la siguiente regla (La regla del cuadrado):

  1. De la velocidad a la que se circula se elimina la última cifra (ej. 90 km/h = 9).
  2. Dicha cifra se multiplica por sí misma (ej. 9 x 9 = 81).
  3. Este resultado en la distancia de seguridad óptima (en nuestro ejemplo, a 90 km/h la distancia de seguridad es 81 metros).

En autovía a 120 km/h la distancia debería ser de 144 metros (12 x 12).

  1. En caso de lluvia o circulando sobre un firme en mal estado, la cifra obtenida se debería duplicar (en nuestro ejemplo: 9 x 9 = 81 x 2 = 162 metros a 90 km/h).

La distancia de reacción

Esta distancia es “el espacio que se recorre desde que se percibe el incidente hasta que se pisa el pedal del freno”.

Los estudios de la DGT demuestran que desde que los ojos detectan el problema hasta que el cerebro manda la señal al pie para presionar el freno, transcurren 0,75 segundos, que es un tiempo en el que a 50 km/h el vehículo avanza 10 metros, y a 120 km/h se recorrerían 25 metros.

Claro que el tiempo de reacción citado es el standard y hay que recordar que el mismo no es igual para cada persona debido además a la gran influencia de muchos factores, como son las condiciones físicas del conductor o incluso el estado de ánimo del mismo.

Otros factores externos que influencian este tiempo de reacción son por ejemplo:

  • La fatiga (hasta 2 segundos más)
  • Poner la radio o mirara el teléfono móvil (hasta 6 segundos más)
  • El consumo de drogas o de alcohol, que incrementa exponencialmente los tiempos de reacción del conductor

La distancia de frenado

Es: “la distancia recorrida por un vehículo desde el instante de aplicación de los frenos hasta su detención total”.

Se trata de una distancia netamente física y/o mecánica y no una cuestión biológica como hemos visto que es la distancia de reacción.

Valores añadidos que intervienen también en esta distancia son la velocidad previa y el peso del vehículo y su carga, siendo netamente mayor y directamente proporcional a ambos conceptos. Por supuesto, también influyen muy directamente el estado del vehículo (frenos, ruedas y amortiguadores) y el estado de la vía por la que se circula.

La distancia de detención

Será la suma de la distancia de seguridad, la de reacción y la de frenado, de manera que el conductor se pueda anticipar a los imprevistos para evitar potenciales accidentes.

Para evitar riesgos una buena medida muy aconsejable es adecuar siempre la velocidad a los límites específicos de cada vía, respetando los periodos de descanso en viajes de larga duración, no ingerir alcohol ni drogas y tener siempre el vehículo al día en su mantenimiento, especialmente en suspensiones, neumáticos y frenos.

Contar con un sistema de frenado de buena calidad y capaz de asumir situaciones de importante tensión, es también muy recomendable para evitar accidentes.